La batalla del paso de Kasserine, librada entre el 19 y el 25 de febrero de 1943, fue el primer gran enfrentamiento

El contexto: la Operación Antorcha y sus consecuencias
En noviembre de 1942, las fuerzas aliadas habían desembarcado en el norte de África francés mediante la Operación Antorcha . El plan era avanzar rápidamente hacia Túnez para atrapar al Afrika Korps de Rommel entre las fuerzas anglo-americanas al oeste y el 8.º Ejército de Montgomery al este.
Pero el avance aliado hacia Túnez se estancó por la lluvia, el barro y la resistencia alemana. Para febrero de 1943, las fuerzas del Eje en Túnez habían sido reforzadas y ocupaban posiciones en la cordillera del Dorsal Oriental, mientras el II Cuerpo estadounidense, bajo el mando del mayor general Lloyd Fredendall, se extendía en una línea defensiva débil e improvisada.
Las fuerzas enfrentadas
Rommel disponía del Afrika Korps y elementos del 5.º Ejército Panzer, incluyendo la veterana 10.ª División Panzer y la 21.ª División Panzer. Eran tropas curtidas en años de combate en el desierto, mandadas por oficiales experimentados.
Las fuerzas estadounidenses del II Cuerpo eran en su mayoría tropas que nunca habían combatido. La 1.ª División Blindada, que sobre el papel era formidable, estaba dispersa en pequeños destacamentos y carecía de experiencia táctica real. El general Fredendall, desde su cuartel general excavado en una montaña a más de 100 kilómetros del frente, daba órdenes confusas y contradictorias.
La ofensiva alemana
El 14 de febrero, las fuerzas alemanas atacaron el paso de Faïd, aplastando a los defensores estadounidenses de la 168.ª de Infantería y la 1.ª División Blindada. Los tanques americanos, desplegados en grupos pequeños, fueron destruidos piecemeal por los panzer alemanes que operaban en formaciones concentradas. En un solo día, un batallón blindado estadounidense perdió todos sus tanques.
Los supervivientes retrocedieron en desorden hacia Kasserine, un desfiladero que controlaba las rutas hacia los depósitos de suministros aliados en Tébessa y Thala. Si Rommel rompía por Kasserine, podía amenazar toda la retaguardia aliada en Túnez.
La batalla del paso
El 19 de febrero, Rommel lanzó su ataque principal contra el paso de Kasserine. Las defensas estadounidenses se desmoronaron rápidamente. Unidades enteras se retiraron sin órdenes, abandonando equipamiento y vehículos. Los campos de minas estaban mal colocados, la artillería mal coordinada y los contraataques fueron desorganizados y piecemeal.
El pánico se extendió por la retaguardia. Soldados que nunca habían visto combate huyeron ante el avance de los blindados alemanes. Los tanques Tiger , que los americanos enfrentaban por primera vez, parecían invulnerables a los cañones de los Sherman. La moral se hundió.
Sin embargo, la ofensiva alemana también tenía debilidades. Rommel estaba enfermo, exhausto y en desacuerdo con el mando superior sobre la dirección del ataque. Los suministros alemanes eran limitados y el terreno montañoso dificultaba el movimiento de los blindados fuera de las carreteras.
La recuperación aliada
Entre el 22 y el 25 de febrero, los aliados lograron estabilizar la situación. La artillería británica y estadounidense, finalmente coordinada, creó cortinas de fuego que frenaron el avance alemán. Refuerzos británicos llegaron para reforzar las posiciones clave. Y las fuerzas aéreas aliadas comenzaron a atacar las columnas alemanas en los desfiladeros.
Rommel, consciente de que su ventana de oportunidad se cerraba y preocupado por el avance de Montgomery hacia la Línea Mareth en el sur, ordenó la retirada el 23 de febrero. Para el 25, los alemanes habían vuelto a sus posiciones de partida.
Bajas y lecciones
Las bajas estadounidenses fueron de unas 6.500 entre muertos, heridos y prisioneros, más la pérdida de 183 tanques, 208 piezas de artillería y centenares de vehículos. Las pérdidas alemanas fueron mucho menores: unos 2.000 hombres y una cantidad mínima de blindados.
Pero las consecuencias más importantes fueron las reformas que siguieron. Fredendall fue relevado y reemplazado por Patton , quien impuso una disciplina férrea y reorganizó el II Cuerpo en una fuerza de combate efectiva. Las tácticas antitanque fueron revisadas, la coordinación entre infantería, blindados y artillería mejorada, y el sistema de mando simplificado.
Legado
Kasserine fue una derrota necesaria. El ejército estadounidense de febrero de 1943 era una fuerza inmadura e inexperta que necesitaba el shock de un combate real para transformarse. Las lecciones aprendidas en Kasserine se aplicaron en la campaña de Túnez que siguió, y para cuando las mismas tropas desembarcaron en Sicilia cuatro meses después, eran un ejército diferente.
Como dijo el propio Eisenhower: "Todos los comandantes de campo deben pasar por Kasserine antes de poder ganar." La derrota forjó al ejército que conquistaría Europa.