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La Batalla de Gazala

La Batalla de Gazala, entre el 26 de mayo y el 21 de junio de 1942 se luchó en la campaña del Desierto Occidental de la Segunda Guerra Mundial, entre las Afrika Korps italo-alemanas comandadas por Erwin Rommel y el 8.º Ejército británico, comandado por Claude Auchinleck.

Antecedentes

El 13 de septiembre de 1940, fuerzas italianas invadieron Egipto desde sus bases en Libia. En aquella época, Egipto era colonia británica y Libia colonia italiana. Los italianos ocuparon una pequeña región en el oeste del país y establecieron posiciones defensivas en Sidi Barrani.

El 9 de diciembre, los británicos contraatacaron lanzando la Operación Compass que hizo retroceder a los italianos hasta El Agheila (Libia). Durante la operación, se capturaron un gran número de prisioneros italianos.

La derrota del ejército italiano forzó a Hitler a enviar refuerzos al norte de África para evitar un colapso total de los italianos. Durante el mes de febrero de 1941, las primeras unidades del que más adelante sería conocido como Afrika Korps, bajo el mando del general Erwin Rommel, llegaron a Libia.

Inicialmente, Rommel solo tenía órdenes de mantener la posición contra posibles ataques aliados, pero viendo que encontraba poca resistencia empezó una ofensiva improvisada que hizo que los británicos se retirasen hasta la frontera con Egipto. Después de varios contraataques fallidos, el 18 de noviembre de 1941 los británicos lanzaron la Operación Crusader que resultó ser todo un éxito y, antes de acabar el año, se recapturó todo el territorio perdido durante la primavera pasada hasta El Agheila.

Después de haberse tenido que retirar a consecuencia de la Operación Crusader, parecía que la Afrika Korps había quedado definitivamente derrotado, pero los conflictos que estaban teniendo lugar en el Próximo Oriente habían obligado a los británicos a retirar tropas del norte de África, mientras tanto, las fuerzas del Eje habían recibido nuevos suministros desde Trípoli.

Rommel se dio cuenta enseguida del cambio de situación y el 21 de enero de 1942 lanzó su segunda ofensiva. Los alemanes hicieron retroceder a los aliados hasta Gazala, donde el avance fue temporalmente parado

La posición de Ain el-Gazala

La posición de Ain el-Gazala, a la que se acogieron las fuerzas inglesas, estaba organizada, ya hacía tiempos atrás. Sus condiciones defensivas eran buenas y al amparo de ellas instalaron los ingleses numerosos puntos de apoyo muy fortificados, que se protegían mutuamente cruzando sus fuegos.

Todos ellos estaban bien equipados y con fuego de artillería, preparados de tal forma que podían, si fuera preciso, sostener el combate por sus propios medios durante un largo tiempo.

Cubriendo el conjunto de la posición, existía una profunda y extensa zona minada, complementada por los campos de minas propios de los puntos de apoyo antes citados, y que rodeaban aisladamente a cada uno de estos.

Los puntos más importantes de la posición eran: Tobruk, Gazala y Al Adm. Y al extremo meridional, cubriendo el ala izquierda de la defensa, Bir-Hakeim, fuerte posición defendida por los franceses de la Francia Libre, bajo el mando del general Koenig. El VIII ejército británico, que ocupaba la posición de Ain el-Gazala, estaba integrado por 13 divisiones, unos 180.000 hombres, muy equipados, y bajo el mando del general inglés Neil Ritchie.

El plan inglés

El plan inglés no era solo resistir. El general Neil Ritchie proyectaba lanzarse al ataque aprovechando el momento probable de la detención italo-alemana ante sus fuertes y muy organizadas posiciones. Pero el factor tiempo jugó en esta ocasión un papel clave en el transcurso de los acontecimientos. Los dos adversarios necesitaban reorganizar sus fuerzas y prepararse debidamente por la ofensiva.

El general Ritchie se dejó ganar por una escasa diferencia de días. Completamente preparado y dispuesto, fijó uno de los últimos días de mayo para desencadenar una ofensiva. Muy poco antes, el día 26, el general Erwin Rommel arrancaba la suya. En aquel momento, las fuerzas italo-alemanas se componían de unas 13 divisiones, de las cuales, cuatro eran acorazadas, y tres aereotransportadas; los efectivos estaban, pues, equilibrados.

Pero del lado italo-alemán la superioridad moral era evidente. Estas fuerzas acababan de realizar una campaña victoriosa y tenían confianza en sí mismas y en sus posibilidades, porque se sentían muy dirigidas y porque sabían que su retaguardia próxima restaba repleta de abastecimientos de todas clases, que las líneas de comunicación con sus bases metropolitanas estaban libres y suficientemente protegidas, y que el ala izquierda, la más peligrosa, permanecía asegurada.

Era cierto, en efecto, que aquella época el dominio de las aguas mediterráneas estaba en poder del Eje. Esta era condición primordial por el desarrollo de la ofensiva, que hubiera sido una locura intentar con el área marítima a cuerpo descubierto. Inglaterra entonces pasaba por un grave colapso en su poder naval. Las importantes pérdidas sufridas en el Extremo Oriente en su lucha contra la aviación italo-alemana fueron causa de que no pudiera mantener el mismo nivel anterior de su poder naval en el Mediterráneo.

Momento adecuado para el Eje

De esta situación de inferioridad aliada supieron sacar un buen partido las potencias del Eje, aprovechándola de forma inmediata para hacer posible la más fuerte de todas las ofensivas que hasta entonces habían realizado en Libia.

En los primeros días de la ofensiva de Gazala, las posiciones británicas fueron atacadas de frente. Fuerzas ligeras penetraron por intervalos, profundizando en algunos puntos audazmente, pero resultaron contenidas y no se produjeron acontecimientos importantes. Mientras tanto, las unidades acorazadas se encontraban dirección sur y empezaron a rodear el frente británico por el ala izquierda.

Aquí se encontraba la posición de Bir Hakeim, defendida, según ya hemos indicado antes, por fuerzas francesas afectas al general De Gaulle. Hubo una lucha encarnizada en torno a esta posición, y cuando al cabo de 15 días (el 11 de junio) logró el general Erwin Rommel apoderarse de esta, la batalla de Ain el-Gazala quedó decidida a favor de los alemanes.

El general alemán explotó hábilmente su éxito haciendo con todas sus fuerzas una rápida marcha hacia el norte y tomando todas las posiciones de la línea británica. El objetivo de Rommel era llegar al mar y cortar la retirada al grueso de las fuerzas inglesas. El día 15 de junio logró alcanzar la costa a la altura de Acroma y se alcanzó este objetivo. Una parte considerable del malogrado y disperso VIII ejército británico cayó prisionero. Otra parte logró abrirse paso hacia el este, marchando en busca de nuevas líneas de defensa.


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