El sitio de Sebastopol (30 de octubre de 1941 – 4 de julio de 1942) fue uno de los asedios más prolongados y brutales de la SGM, y el escenario donde Alemania desplegó las armas de artillería más grandes jamás construidas, incluyendo el legendario cañón ferroviario Gustav de 800 mm. La fortaleza naval soviética de Sebastopol, en la punta de la península de Crimea, resistió durante más de ocho meses contra el 11.º Ejército alemán del general Erich von Manstein, soportando bombardeos de una intensidad sin precedentes antes de caer finalmente en julio de 1942. La defensa de Sebastopol fue una de las hazañas más tenaces del Ejército Rojo y un ejemplo de lo que una guarnición decidida podía lograr contra un atacante superior cuando disponía de fortificaciones y del apoyo del mar.

El puerto de Sebastopol destruido tras el asedio alemán de 1942
El puerto de Sebastopol en ruinas tras los intensos bombardeos del 11.º Ejército alemán, 1942 Horst Grund / Bundesarchiv · CC BY-SA 3.0 de

La fortaleza de Sebastopol

Sebastopol era la principal base naval soviética en el Mar Negro y una ciudad con una larga tradición de resistencia: ya había soportado un sitio de 349 días durante la guerra de Crimea (1854-1855). Las defensas soviéticas se apoyaban en tres anillos de fortificaciones que aprovechaban el terreno montañoso y escarpado de la costa sur de Crimea:

  • Anillo exterior: Posiciones de campo con trincheras, campos minados y alambradas.
  • Anillo interior: Fortificaciones permanentes de hormigón armado, incluyendo los famosos fuertes «Maxim Gorky I» y «Maxim Gorky II», equipados con torretas navales de 305 mm.
  • Defensa costera: Baterías costeras que cubrían los accesos marítimos y podían dirigir su fuego contra objetivos terrestres.

La guarnición, bajo el mando del vicealmirante Filipp Oktiabrski y el general Iván Petrov, contaba con más de 106.000 defensores y era reabastecida por mar desde los puertos del Cáucaso.

El primer asalto: diciembre de 1941

Tras conquistar la mayor parte de Crimea en noviembre de 1941, Manstein lanzó un primer asalto contra Sebastopol el 17 de diciembre. El ataque fracasó ante las sólidas defensas soviéticas y la feroz resistencia de la guarnición. Los fuertes de hormigón armado resistieron el fuego de la artillería convencional, y la infantería alemana sufrió pérdidas elevadas intentando penetrar las líneas defensivas.

Manstein comprendió que Sebastopol no podía tomarse por asalto directo con los medios disponibles. Necesitaba una concentración de artillería sin precedentes.

La artillería más grande del mundo

Para el segundo asalto, Manstein reunió la mayor concentración de artillería pesada y superpesada jamás vista:

  • Gustav (Schwerer Gustav): El arma más grande jamás construida, un cañón ferroviario de 800 mm que disparaba proyectiles de 7 toneladas a 47 kilómetros de distancia. Cada proyectil perforante podía penetrar 7 metros de hormigón armado. Gustav requería un equipo de 1.500 hombres para operar y vías ferroviarias especiales para desplazarse.
  • Karl-Gerät: Dos morteros autopropulsados de 600 mm que disparaban proyectiles de 2,2 toneladas.
  • Cañones ferroviarios de 280 mm y obuses de 420 mm.
  • Total: Más de 1.300 cañones y morteros, incluyendo 208 piezas de calibre superior a 150 mm.

La concentración de artillería pesada era la mayor de toda la guerra en el frente oriental.

Operación Störfang: el asalto final

Preparación artillera: 2-6 de junio de 1942

El 2 de junio de 1942, Manstein lanzó la Operación Störfang (caza de esturiones). La preparación artillera duró cinco días y fue de una violencia inaudita. El cañón Gustav disparó 48 proyectiles contra las fortificaciones soviéticas, cada uno capaz de crear un cráter de 10 metros de diámetro y 10 de profundidad. Los morteros Karl martillearon los fuertes de hormigón a corta distancia.

La Luftwaffe contribuyó con más de 600 aparatos que bombardearon la ciudad y las posiciones defensivas. El VIII Cuerpo Aéreo del general Wolfram von Richthofen voló más de 23.000 salidas durante la operación.

El asalto de infantería: 7 de junio en adelante

El 7 de junio, la infantería alemana lanzó su ataque. Los combates fueron de una brutalidad extrema. Cada fuerte, cada trinchera, cada posición debía ser tomada al asalto. Los defensores soviéticos luchaban hasta el último hombre en muchas posiciones, y las pérdidas alemanas eran elevadas.

Los fuertes Maxim Gorky fueron especialmente difíciles de reducir. A pesar del bombardeo masivo, sus muros de hormigón y acero resistían, y las guarniciones interiores seguían combatiendo. Los ingenieros alemanes tuvieron que volar las entradas con cargas explosivas y usar gas para limpiar las galerías subterráneas.

La caída: 29 de junio – 4 de julio

Para finales de junio, la línea defensiva exterior había sido penetrada y los alemanes luchaban en la propia ciudad. La guarnición soviética, sin posibilidad de reabastecimiento tras la pérdida de los puertos, resistió con lo que le quedaba.

El 29 de junio, los alemanes capturaron la bahía del Norte, cortando las últimas rutas de evacuación marítima. Los intentos soviéticos de evacuar la guarnición por mar bajo fuego constante solo lograron salvar a un número limitado de defensores.

El 1 de julio, la resistencia organizada cesó. Los últimos defensores lucharon en los búnkers y las cuevas hasta el 4 de julio. Aproximadamente 95.000 soviéticos fueron capturados; miles más habían muerto en los combates.

Balance

AlemaniaUnión Soviética
Muertos/heridos~75.000~156.000+
Prisioneros~95.000

Legado

El sitio de Sebastopol demostró los límites y las capacidades de la artillería en la SGM. Las armas más grandes del mundo fueron necesarias para reducir las fortificaciones soviéticas, pero el coste en tiempo, recursos y vidas fue enorme. Manstein necesitó ocho meses y el despliegue de artillería superpesada que no podía emplearse en ningún otro lugar para capturar una sola ciudad.

Para los soviéticos, Sebastopol fue un símbolo de resistencia comparable a Stalingrado y Leningrado. La defensa de la ciudad dio tiempo al Ejército Rojo para reorganizarse en otros sectores y demostró que las guarniciones soviéticas podían resistir asedios prolongados con una tenacidad que los alemanes no habían previsto.

El cañón Gustav, tras disparar 48 proyectiles sobre Sebastopol, fue transportado a Leningrado donde nunca se utilizó, y fue finalmente destruido para evitar su captura. Había sido un logro de ingeniería impresionante y una prueba de que las armas más grandes no siempre son las más eficientes: el coste de construir, transportar y operar Gustav probablemente habría sido mejor invertido en cientos de piezas de artillería convencional.