La batalla de Velikiye Luki (24 de noviembre de 1942 – 16 de enero de 1943) fue un asedio soviético que los contemporáneos bautizaron como el pequeño Stalingrado por sus paralelismos inquietantes con la batalla que se libraba simultáneamente a orillas del Volga. Mientras el 6.º Ejército de Paulus agonizaba en Stalingrado , una guarnición alemana de 7.500 hombres quedó atrapada en la pequeña ciudad de Velikiye Luki, en el sector central del frente oriental, y resistió un cerco de 52 días en condiciones de hambre, frío y combate cuerpo a cuerpo en los escombros de una ciudad destruida. La batalla es poco conocida en la historiografía occidental, pero para los supervivientes fue tan terrible como cualquier episodio del frente oriental.

Soldados soviéticos examinan tanques alemanes abandonados en Velikiye Luki
Soldados soviéticos inspeccionan un Panzer III abandonado por la 18.ª División Panzer en las ruinas de Velikiye Luki Borís Veliáshev / TASS · Dominio público

Contexto

Velikiye Luki era un importante nudo ferroviario en el sector del Grupo de Ejércitos Centro, controlando las comunicaciones entre Moscú, Leningrado y Riga. Los alemanes habían capturado la ciudad en agosto de 1941 durante la Operación Barbarroja y la habían convertido en un punto fuerte de su línea defensiva.

En noviembre de 1942, el Ejército Rojo lanzó una ofensiva local con el 3.er Ejército de Choque para aislar y destruir la guarnición alemana de Velikiye Luki, aprovechando que la atención alemana estaba concentrada en Stalingrado y el sur de Rusia.

El cerco

El 24 de noviembre de 1942 —coincidiendo casi exactamente con el cierre del cerco de Stalingrado el 23 de noviembre—, las fuerzas soviéticas cortaron las comunicaciones terrestres con Velikiye Luki. La guarnición alemana, compuesta por unos 7.500 hombres del 83.er Regimiento de Infantería y unidades de apoyo, quedó atrapada.

Hitler, como en Stalingrado, ordenó resistir hasta el último hombre. La Luftwaffe intentó abastecer la guarnición por aire, pero los vuelos eran irregulares y las cantidades entregadas totalmente insuficientes. Los hombres de Velikiye Luki empezaron a pasar hambre mucho antes de que la batalla terminara.

Los combates

La guerra de las ruinas

Los soviéticos estrecharon gradualmente el cerco, reduciendo el perímetro defendido por los alemanes. Los combates se convirtieron en una batalla de edificio en edificio, de sótano en sótano, similar en miniatura a lo que ocurría simultáneamente en Stalingrado.

La ciudadela medieval de Velikiye Luki y la estación de ferrocarril se convirtieron en los dos puntos fuertes principales de la defensa alemana. Los soviéticos atacaban con infantería, tanques y lanzallamas, ganando metros de terreno cada día a un coste elevado para ambos bandos.

Los defensores alemanes, cortados en dos grupos que defendían la ciudadela y la estación por separado, combatieron con la determinación de quienes sabían que la rendición a los soviéticos probablemente significaba la muerte.

Los intentos de relevo

Los alemanes lanzaron dos operaciones para romper el cerco desde el exterior. La más significativa fue un ataque con fuerzas blindadas en enero de 1943 que logró acercarse a la ciudad pero no pudo romper el anillo soviético. Una columna de relevo llegó a estar a solo 2 kilómetros de la ciudadela antes de ser rechazada.

La caída

El 16 de enero de 1943, los soviéticos lanzaron el asalto final contra las dos posiciones restantes. La ciudadela cayó tras un combate feroz. La estación de ferrocarril resistió unas horas más antes de ser tomada.

De los 7.500 defensores originales, solo unos 150 consiguieron romper el cerco en pequeños grupos hacia las líneas alemanas. El resto murió o fue capturado. Los prisioneros, debilitados por semanas de hambre, enfrentaron el largo y mortal camino del cautiverio soviético.

Significado

Paralelismos con Stalingrado

Los paralelismos entre Velikiye Luki y Stalingrado son notables:

  • Ambas guarniciones fueron cercadas casi al mismo tiempo.
  • En ambos casos, Hitler prohibió la retirada y ordenó resistir.
  • En ambos casos, la Luftwaffe intentó un puente aéreo que fracasó.
  • En ambos casos, los intentos de relevo terrestre fueron rechazados.
  • En ambos casos, la guarnición fue destruida.

La diferencia era de escala: Stalingrado atrapó a 300.000 hombres, Velikiye Luki a 7.500. Pero para los hombres que estuvieron dentro de ambas bolsas, la experiencia de hambre, frío, combate y desesperanza fue idéntica.

Lecciones ignoradas

Velikiye Luki demostró, al igual que Stalingrado, que la política de «fortaleza» de Hitler —convertir cada ciudad en un punto fuerte que debía ser defendido hasta el último hombre— producía la destrucción innecesaria de guarniciones que podrían haber sido salvadas con una retirada a tiempo. Esta lección fue repetidamente ignorada: hasta el final de la guerra, Hitler siguió declarando «fortalezas» que eran cercadas y destruidas una tras otra.

Legado

Velikiye Luki es una de las muchas batallas olvidadas del frente oriental que merecen ser recordadas, no por su escala sino por lo que revelan sobre la naturaleza de la guerra en el este. Siete mil quinientos hombres lucharon y murieron en una ciudad en ruinas durante el invierno más frío del mundo, obedeciendo órdenes que sus comandantes sabían que eran suicidas, mientras a 2.000 kilómetros al sur la misma tragedia se representaba a escala diez veces mayor.

El «pequeño Stalingrado» recuerda que la guerra en el frente oriental no fue solo una serie de batallas titánicas, sino también centenares de combates menores, igualmente brutales e igualmente mortales para quienes los libraron.