La batalla de Sevastopol, librada entre octubre de 1941 y julio de 1942, fue uno de los asedios más prolongados y sangrientos de la SGM.

Crimea: un objetivo estratégico
Crimea ocupaba una posición clave en los cálculos estratégicos de ambos bandos. Para los soviéticos, la península albergaba bases navales y aéreas desde las que podían amenazar los campos petrolíferos rumanos de Ploesti, vitales para el esfuerzo de guerra alemán. Para Hitler, conquistar Crimea era imprescindible antes de avanzar hacia el Cáucaso y su petróleo.
Sevastopol era el corazón de Crimea. Base principal de la Flota del Mar Negro desde la época de los zares, la ciudad estaba protegida por un cinturón de fortificaciones modernas, baterías costeras de gran calibre y la accidentada topografía de los acantilados y barrancos que la rodeaban. Conquistarla no sería tarea sencilla.
Las fuerzas enfrentadas
El 11.º Ejército alemán, al mando del general Erich von Manstein —uno de los estrategas más capaces de la Wehrmacht—, contaba con unas siete divisiones de infantería alemanas y varias divisiones rumanas. Al carecer de formaciones blindadas significativas, Manstein dependía de la infantería, la artillería y el apoyo aéreo para romper las defensas soviéticas.
La guarnición de Sevastopol estaba al mando del vicealmirante Filipp Oktiabrski y el general Iván Petrov. Inicialmente comprendía unos 52.000 soldados, marineros e infantes de marina, cifra que fue reforzada por mar hasta superar los 100.000 defensores. La Flota del Mar Negro proporcionaba apoyo de fuego naval y una línea de suministro marítima que los alemanes tendrían enormes dificultades para cortar.
El primer asalto (noviembre-diciembre de 1941)
Tras conquistar la mayor parte de Crimea en octubre y noviembre de 1941, Manstein lanzó su primer intento serio de tomar Sevastopol el 17 de diciembre. La operación, denominada Störfang (caza del esturión), chocó contra defensas mucho más sólidas de lo previsto.
Las fortificaciones soviéticas incluían una serie de fuertes y baterías costeras de hormigón armado, algunos con cañones navales de hasta 305 mm que podían barrer cualquier aproximación terrestre. Los defensores habían excavado kilómetros de trincheras y túneles en la roca caliza, creando un laberinto defensivo prácticamente impenetrable al bombardeo convencional.
El asalto alemán logró penetrar las defensas exteriores en varios puntos, pero los contraataques soviéticos, apoyados por el fuego naval, impidieron cualquier avance decisivo. A finales de diciembre, Manstein se vio obligado a suspender la ofensiva. Para empeorar las cosas, los soviéticos desembarcaron fuerzas en Kerch, en el extremo oriental de Crimea, obligando a Manstein a dividir su atención entre dos frentes.
Los meses de asedio (enero-mayo de 1942)
Los primeros meses de 1942 transcurrieron con Manstein concentrado en eliminar la amenaza soviética en Kerch antes de volver sobre Sevastopol. La batalla de Kerch en mayo de 1942 resultó en una aplastante victoria alemana que capturó más de 150.000 prisioneros y liberó al 11.º Ejército para concentrarse en el asalto final.
Mientras tanto, la guarnición de Sevastopol sobrevivía gracias al suministro por mar. Submarinos, destructores y transportes navegaban cada noche desde los puertos del Cáucaso, desafiando los ataques aéreos alemanes para llevar municiones, alimentos y refuerzos. La vida en la ciudad sitiada era extremadamente dura: los bombardeos constantes obligaban a la población civil y a los heridos a refugiarse en cuevas y túneles excavados en la roca.
El asalto final: Operación Störfang (junio-julio de 1942)
El 7 de junio de 1942, Manstein lanzó el asalto definitivo con una preparación artillera sin precedentes en el frente oriental. Alemania había reunido una concentración extraordinaria de artillería pesada y superpesada, incluyendo el cañón Gustav de 800 mm, los morteros Karl de 600 mm y la artillería del VIII Cuerpo Aéreo de la Luftwaffe .
El cañón Gustav, que pesaba 1.350 toneladas y necesitaba vías de ferrocarril especiales, lanzó proyectiles de más de 7 toneladas contra los fuertes soviéticos. Un solo disparo penetró un almacén de municiones subterráneo en la bahía norte, provocando una explosión devastadora. Pero incluso esta arma monumental no podía destruir todas las defensas.
El avance alemán fue metódico y sangriento. Cada fuerte, cada batería, cada posición debía ser tomada individualmente, a menudo mediante combate cuerpo a cuerpo. Los alemanes sufrieron bajas tremendas al avanzar por terreno abierto bajo el fuego de las baterías costeras soviéticas. Los defensores lucharon con una tenacidad extraordinaria, muchas veces hasta el último hombre.
El 29 de junio, los alemanes cruzaron la bahía norte en botes de asalto, estableciendo una cabeza de puente que amenazaba el corazón de la ciudad. La línea de suministro marítimo soviética se volvió imposible de mantener bajo el dominio aéreo alemán. El 1 de julio, los últimos intentos de evacuación por mar fracasaron en su mayoría.
La caída de la fortaleza
El 4 de julio de 1942, la resistencia organizada cesó. Los comandantes soviéticos fueron evacuados por submarino, pero decenas de miles de soldados quedaron atrapados. Algunos se refugiaron en las cuevas del cabo Jersonés, en el extremo sur de la península, donde resistieron días más antes de ser capturados o morir.
Las bajas fueron catastróficas para ambos bandos. Los soviéticos perdieron más de 200.000 hombres entre muertos, heridos y prisioneros durante todo el asedio. Los alemanes sufrieron alrededor de 75.000 bajas, una cifra enorme para un solo ejército. La ciudad quedó completamente destruida.
Consecuencias y legado
La conquista de Sevastopol fue una victoria táctica significativa para Alemania, pero llegó a un precio exorbitante. El 11.º Ejército quedó tan debilitado que no pudo participar en la ofensiva de verano hacia Stalingrado y el Cáucaso como estaba previsto. Manstein fue ascendido a mariscal de campo, pero sus divisiones necesitaban meses de reorganización.
Para los soviéticos, la defensa de Sevastopol se convirtió en un símbolo de resistencia comparable al sitio de Leningrado . Los 250 días que la guarnición mantuvo a raya al enemigo inmovilizaron un ejército completo alemán que podría haber sido empleado en otras operaciones decisivas de 1942.
Sevastopol fue liberada por el Ejército Rojo en mayo de 1944, en una operación que tardó apenas cinco semanas en reconquistar lo que a los alemanes les había costado ocho meses tomar. La ciudad recibió el título de Ciudad Heroica de la Unión Soviética, un honor reservado para los lugares que simbolizaban la resistencia más tenaz del pueblo soviético.