La batalla de Rzev —en realidad una serie de cuatro grandes ofensivas soviéticas libradas entre enero de 1942 y marzo de 1943— fue uno de los episodios más sangrientos

El saliente de Rzev
Tras el fracaso de la ofensiva alemana sobre Moscú en diciembre de 1941, la contraofensiva de invierno soviética empujó a la Wehrmacht hacia el oeste. Sin embargo, el Grupo de Ejércitos Centro logró mantener un gran saliente centrado en las ciudades de Rzev y Viazma, una protuberancia que se adentraba profundamente en las líneas soviéticas.
Este saliente era una espina clavada en el flanco de Moscú. Desde Rzev, los alemanes podían potencialmente lanzar una nueva ofensiva contra la capital, y su sola existencia inmovilizaba enormes fuerzas soviéticas en misiones defensivas. Stalin y el Estado Mayor soviético consideraban la eliminación del saliente como una prioridad estratégica absoluta.
Las ofensivas soviéticas
Primera batalla de Rzev-Viazma (enero-abril de 1942)
La primera ofensiva formaba parte de la contraofensiva general de invierno de 1941-1942. Los soviéticos lanzaron ataques desde múltiples direcciones intentando cercar al Grupo de Ejércitos Centro. La ambición superó la capacidad: las fuerzas soviéticas, agotadas por meses de combate, carecían de reservas, suministros y experiencia para ejecutar cercos de esa envergadura.
Los alemanes, aunque en inferioridad numérica, demostraron una habilidad superior en la defensa flexible. Los generales Walter Model y otros comandantes del 9.º Ejército organizaron contraataques locales que cortaron las penetraciones soviéticas y cercaron a varias unidades que habían avanzado demasiado. Cuerpos de caballería y divisiones aerotransportadas soviéticas quedaron atrapados tras las líneas alemanas y fueron destruidos.
Primera ofensiva de Rzev-Sychiovka (julio-agosto de 1942)
En el verano de 1942, mientras la atención del mundo se centraba en la ofensiva alemana hacia Stalingrado, Zhúkov planificó una nueva ofensiva contra el saliente de Rzev. El objetivo era doble: eliminar la amenaza sobre Moscú y atraer reservas alemanas que de otro modo reforzarían el frente sur.
La ofensiva comenzó el 30 de julio con ataques masivos de infantería y blindados. Los soviéticos lograron penetrar las defensas alemanas en varios sectores, pero la Wehrmacht reaccionó con rapidez, trasladando divisiones Panzer para sellar las brechas. Los combates en los bosques y pantanos que rodeaban Rzev fueron de una brutalidad inimaginable. Las unidades soviéticas atacaban una y otra vez las mismas posiciones fortificadas, sufriendo bajas espantosas sin lograr avances decisivos.
Segunda ofensiva de Rzev-Sychiovka (noviembre-diciembre de 1942)
Coincidiendo con la Operación Urano —el gran cerco soviético en Stalingrado—, Zhúkov lanzó la Operación Marte contra el saliente de Rzev en noviembre de 1942. Esta ofensiva, que durante décadas fue minimizada por la historiografía soviética, fue en realidad tan ambiciosa como la operación de Stalingrado, con fuerzas comparables.
La Operación Marte fue un desastre. Las defensas alemanas, reforzadas y alertadas, resistieron todos los ataques. Los tanques soviéticos quedaron atrapados en campos de minas y fueron destruidos por la artillería antitanque. La infantería fue diezmada en asaltos frontales contra posiciones bien fortificadas. En seis semanas, los soviéticos sufrieron más de 200.000 bajas sin lograr ninguno de sus objetivos.
El fracaso de Marte fue particularmente doloroso para Zhúkov, quien comandaba personalmente la operación. Mientras en Stalingrado sus colegas cosechaban una victoria épica, Zhúkov sufría una derrota que procuraría borrar de la historia.
La retirada alemana: Operación Büffel (marzo de 1943)
Irónicamente, los alemanes abandonaron el saliente de Rzev voluntariamente en marzo de 1943. Tras la catástrofe de Stalingrado, el mando alemán necesitaba acortar sus líneas y liberar divisiones. La Operación Büffel (Búfalo) evacuó el saliente en una retirada ordenada, destruyendo todo lo que dejaban atrás.
Los soviéticos entraron en Rzev el 3 de marzo de 1943 y encontraron una ciudad fantasma arrasada. La "victoria" final fue una ciudad en ruinas evacuada voluntariamente por el enemigo.
El coste humano
Las cifras de la batalla de Rzev son estremecedoras. Las estimaciones modernas sitúan las bajas soviéticas totales durante las cuatro ofensivas en más de 1.300.000 hombres, incluyendo unos 400.000 muertos. Las bajas alemanas fueron sustancialmente menores —entre 300.000 y 450.000—, pero significativas para un ejército que combatía en múltiples frentes.
Los soldados soviéticos que combatieron en Rzev la llamaban "la picadora de carne". El poeta Alexander Tvardovski, veterano de la batalla, escribió unos versos que se convirtieron en epitafio no oficial de los caídos: "Yo fui muerto cerca de Rzev, en un pantano sin nombre, en el quinto pelotón, a la izquierda, junto a un bosquecillo."
¿Por qué se olvidó Rzev?
La batalla de Rzev fue deliberadamente silenciada por la historiografía soviética por varias razones. En primer lugar, las ofensivas fueron un fracaso militar con pérdidas desproporcionadas, algo que no encajaba con la narrativa de victoria inevitable. En segundo lugar, la Operación Marte fue un fracaso personal de Zhúkov, quien tras la guerra se convirtió en el héroe más celebrado de la Unión Soviética.
Solo a partir de la década de 1990, con la apertura parcial de los archivos soviéticos, historiadores como David Glantz comenzaron a rescatar la verdadera dimensión de los combates de Rzev. Hoy se reconoce como una de las batallas más costosas de toda la guerra, un recordatorio de que el camino hacia la victoria soviética estuvo pavimentado con sacrificios de una escala difícil de comprender.
Legado
En 2020, Rusia inauguró un monumental memorial en Rzev dedicado al soldado soviético, una estatua de 25 metros que representa a un soldado disolviéndose en una bandada de grullas. El memorial, tardío pero emotivo, simboliza el reconocimiento oficial de una batalla que durante décadas fue la gran olvidada del frente oriental. Rzev recuerda que la guerra no se ganó solo con grandes victorias como Stalingrado o Kursk , sino también con el sacrificio anónimo de cientos de miles de soldados en batallas que nadie quiso recordar.