La Operación Dragoon, ejecutada el 15 de agosto de 1944, fue el desembarco aliado en la costa mediterránea de Francia. Apenas dos meses después del Día D en Normandía , esta segunda invasión abrió un nuevo frente en el sur que aceleró la liberación de Francia y privó a Alemania de puertos estratégicos vitales. Aunque eclipsada por la épica de Overlord, Dragoon fue una operación de enorme escala que involucró a más de 150.000 soldados y demostró la capacidad aliada para sostener ofensivas simultáneas en múltiples frentes.

Lanchas de desembarco aliadas descargando suministros en la playa de Fréjus, sur de Francia, agosto de 1944
Lanchas de desembarco LCT y LCM descargando suministros en la playa de Fréjus, cinco días después del desembarco, 20 de agosto de 1944 United States Navy · Dominio público

De Anvil a Dragoon: una operación controvertida

La invasión del sur de Francia fue concebida originalmente como la Operación Anvil, complemento directo de Overlord. La idea surgió en la Conferencia de Teherán en noviembre de 1943, donde Stalin presionó a los aliados occidentales para que abrieran un segundo frente en Francia que aliviara la presión sobre el Ejército Rojo. El plan inicial preveía un desembarco simultáneo en Normandía y en la Riviera francesa, pero la escasez de lanchas de desembarco obligó a posponer la operación del sur.

El retraso desató una de las disputas estratégicas más intensas entre los aliados. Winston Churchill se opuso frontalmente a la operación, argumentando que las fuerzas desplegadas en el Mediterráneo debían avanzar hacia los Balcanes y Austria para limitar la expansión soviética en Europa del Este. El primer ministro británico llegó a proponer desembarcos en Istria y un avance por el valle del Danubio, una estrategia que respondía más a consideraciones geopolíticas que puramente militares.

El general Dwight D. Eisenhower, comandante supremo aliado, se mantuvo firme en su apoyo a la invasión del sur de Francia. Sus argumentos eran logísticos y operativos: los puertos de Marsella y Tolón eran imprescindibles para abastecer a los ejércitos aliados que avanzaban por Europa occidental. Sin el tonelaje que podían manejar estos puertos mediterráneos, las líneas de suministro desde Normandía resultarían insuficientes para sostener la ofensiva hacia Alemania. El presidente Roosevelt respaldó a Eisenhower y la operación se mantuvo.

En julio de 1944, el plan fue rebautizado como Operación Dragoon. Según algunas fuentes, el nombre reflejaba la sensación de Churchill de haber sido arrastrado (dragooned) a aceptar una operación que consideraba un error estratégico. Independientemente de la anécdota, el cambio de nombre respondía a motivos de seguridad tras las filtraciones de inteligencia.

Fuerzas aliadas: estadounidenses y franceses

El mando de la operación recayó en el teniente general Alexander Patch, al frente del 7.º Ejército de los Estados Unidos. Patch, veterano de la campaña de Guadalcanal en el Pacífico, reunió bajo su mando una fuerza combinada de unidades estadounidenses y francesas que superaba los 150.000 hombres en la primera oleada.

El componente terrestre principal lo formaban tres divisiones de infantería estadounidenses del VI Cuerpo, comandado por el general Lucian Truscott: la 3.ª División de Infantería, veterana de los desembarcos en el norte de África, Sicilia y Anzio; la 36.ª División de Infantería (Texas), que había combatido duramente en Italia; y la 45.ª División de Infantería (Thunderbird), también curtida en el Mediterráneo. Estas tres divisiones constituían la fuerza de asalto anfibio.

El II Cuerpo francés, bajo el mando del general Jean de Lattre de Tassigny, representaba el componente francés de la operación. Compuesto por tropas del Ejército francés de la Liberación, muchas de ellas procedentes del norte de África, el cuerpo incluía divisiones de infantería y blindadas con soldados de diversas procedencias: franceses metropolitanos, pieds-noirs, senegaleses, marroquíes y argelinos. La participación francesa tenía un valor simbólico enorme: soldados franceses liberando suelo francés.

La 1.ª Fuerza de Tareas Aerotransportada (1st Airborne Task Force), una unidad combinada angloamericana bajo el mando del general Robert T. Frederick, completaba la fuerza terrestre. Esta formación ad hoc reunía paracaidistas y tropas de planeador británicos y estadounidenses para la fase inicial del asalto.

El apoyo naval corrió a cargo de una flota combinada de más de 880 buques, incluidos acorazados, cruceros y destructores que proporcionaron bombardeo costero. La fuerza aérea desplegó más de 4.000 aviones para obtener la superioridad aérea total sobre la zona de operaciones.

El asalto: 15 de agosto de 1944

La madrugada del 15 de agosto de 1944, la Operación Dragoon se puso en marcha. La primera fase comenzó antes del amanecer con el lanzamiento de la 1.ª Fuerza de Tareas Aerotransportada en el interior de la Provenza, entre las localidades de Le Muy y Draguignan. Alrededor de 9.000 paracaidistas y tropas de planeador aterrizaron para asegurar las carreteras y puentes que conectaban las playas con el interior, impidiendo que las reservas alemanas contraatacaran la cabeza de playa.

A diferencia de los saltos en Normandía, la operación aerotransportada de Dragoon transcurrió con relativa precisión. Las condiciones meteorológicas eran favorables —cielos despejados y vientos suaves—, y los paracaidistas cayeron razonablemente concentrados en sus zonas de salto. En pocas horas, las fuerzas aerotransportadas controlaban los objetivos clave y habían capturado más de 1.000 prisioneros alemanes.

El asalto anfibio comenzó a las 08:00 horas en tres sectores de playa a lo largo de la costa de la Riviera, entre Cavalaire-sur-Mer y Saint-Raphaël. Las playas recibieron los nombres en clave Alpha, Delta y Camel. La 3.ª División atacó en Alpha, la 45.ª en Delta y la 36.ª en Camel.

La resistencia alemana fue notablemente más débil que en Normandía. El 19.º Ejército alemán, responsable de la defensa de la costa mediterránea francesa, disponía de apenas once divisiones, muchas de ellas unidades estáticas de baja calidad compuestas por tropas de reemplazo, soldados convalecientes y voluntarios del este de Europa. Las mejores unidades alemanas del sur de Francia habían sido transferidas a Normandía en las semanas previas para contener la ofensiva aliada en el norte.

Para las 20:00 horas del primer día, más de 94.000 soldados y 11.000 vehículos habían desembarcado. Las bajas aliadas fueron sorprendentemente leves: 95 muertos y 385 heridos en toda la fuerza de asalto, una fracción de las sufridas en las playas de Normandía dos meses antes.

El avance por el valle del Ródano

Tras asegurar la cabeza de playa, los aliados se lanzaron hacia el interior con una velocidad que superó todas las previsiones. El general Truscott, conocido por su agresividad táctica, impulsó al VI Cuerpo hacia el norte con la intención de cortar la retirada de las fuerzas alemanas que evacuaban el sur de Francia.

El 19.º Ejército alemán, consciente de que no podía defender el litoral, inició una retirada masiva hacia el norte por el valle del Ródano. Hitler, en un raro momento de pragmatismo, autorizó la evacuación el 17 de agosto, apenas dos días después del desembarco. La columna alemana en retirada se extendía a lo largo de cientos de kilómetros y era hostigada constantemente por la aviación aliada y los partisanos de la Resistencia francesa.

Mientras tanto, el II Cuerpo francés de De Lattre recibió la misión de liberar los puertos de Tolón y Marsella. Ambas ciudades estaban fuertemente defendidas por guarniciones alemanas con órdenes de resistir hasta el final y destruir las instalaciones portuarias. Las tropas francesas, con un fervor especial por liberar su propia patria, atacaron ambos objetivos simultáneamente.

La batalla por Tolón duró del 20 al 28 de agosto, con combates casa por casa en los barrios portuarios. Marsella cayó el 28 de agosto, tras ocho días de intensos combates urbanos. En ambos casos, los franceses lograron apoderarse de los puertos antes de que los alemanes pudieran completar su demolición. La captura de Marsella fue particularmente valiosa: en pocas semanas, el puerto se convirtió en el principal punto de entrada de suministros aliados en Europa, descargando más tonelaje que cualquier otro puerto durante el resto de la guerra.

Truscott, por su parte, lanzó una audaz maniobra para cercar a las fuerzas alemanas en retirada. La Task Force Butler, un grupo de combate móvil compuesto por blindados e infantería motorizada, avanzó 150 kilómetros en cuatro días para alcanzar Montélimar y bloquear la carretera nacional 7, la principal vía de escape alemana por el valle del Ródano.

La batalla de Montélimar (21-28 de agosto) fue el combate más duro de toda la campaña. Los alemanes lucharon desesperadamente por mantener abierto su corredor de retirada mientras la Task Force Butler y las divisiones de Truscott intentaban cerrar la trampa. Aunque el cerco no se completó y una parte significativa del 19.º Ejército logró escapar, las pérdidas alemanas fueron devastadoras: más de 15.000 prisioneros, 4.000 vehículos y 1.500 caballos capturados o destruidos.

La unión con las fuerzas de Normandía

El avance aliado desde el sur de Francia fue extraordinariamente rápido. En apenas cuatro semanas, las fuerzas de Dragoon recorrieron más de 700 kilómetros desde las playas de la Riviera hasta los Vosgos. Lyon fue liberada el 3 de septiembre, y el avance continuó sin pausa hacia el noreste.

El 12 de septiembre de 1944, elementos del 7.º Ejército de Patch establecieron contacto con el 3.er Ejército de Patton cerca de Dijon, completando la unión de las fuerzas procedentes de Normandía y del sur de Francia. Esta confluencia creó un frente continuo aliado desde el Canal de la Mancha hasta el Mediterráneo, eliminando cualquier posibilidad alemana de maniobra en Francia.

La liberación de París , ocurrida el 25 de agosto, había marcado simbólicamente el fin de la ocupación alemana, pero fue Dragoon la que aseguró logísticamente la campaña al proporcionar los puertos del Mediterráneo y una ruta de suministro directa desde el sur.

Balance y legado

La Operación Dragoon fue un éxito rotundo desde el punto de vista militar. En un mes de campaña, los aliados liberaron el sur de Francia, capturaron dos puertos estratégicos, destruyeron o capturaron gran parte del 19.º Ejército alemán y establecieron un sólido frente desde el Mediterráneo hasta los Vosgos.

Las bajas reflejan la asimetría de la campaña. Los aliados sufrieron aproximadamente 13.000 bajas (entre muertos, heridos y desaparecidos) durante toda la operación, mientras que los alemanes perdieron más de 140.000 hombres, la mayoría como prisioneros de guerra. Estas cifras contrastan dramáticamente con las decenas de miles de bajas sufridas en Normandía durante el mismo periodo.

La importancia logística de Marsella resultó decisiva para el desenlace de la guerra en Europa occidental. Entre septiembre de 1944 y mayo de 1945, el puerto procesó más de un tercio de todos los suministros aliados destinados al frente occidental, aliviando la presión sobre los puertos del Canal y confirmando la visión estratégica de Eisenhower.

Para Francia, la operación tuvo un significado especial. Miles de soldados franceses participaron directamente en la liberación de su país, contribuyendo a restaurar el orgullo nacional y reforzando la posición de Francia como potencia aliada en la mesa de negociaciones de la posguerra. De Lattre de Tassigny se convertiría más tarde en uno de los firmantes de la rendición alemana en mayo de 1945.

El debate sobre si Churchill tenía razón al preferir una ofensiva en los Balcanes nunca se resolvió del todo. Los defensores de la posición británica argumentan que un avance hacia Europa central habría contenido la expansión soviética, mientras que los historiadores militares señalan que una operación así habría sido logísticamente inviable y militarmente arriesgada en el terreno montañoso de los Balcanes. Lo que resulta indiscutible es que Dragoon cumplió sus objetivos con una eficiencia notable y contribuyó de manera decisiva a la victoria aliada en el frente occidental.