La batalla de Caen fue uno de los combates más prolongados y devastadores de la campaña de Normandía durante la SGM. Lo que los planificadores aliados esperaban conquistar el primer día del Desembarco de Normandía se convirtió en una lucha encarnizada que se prolongó desde el 6 de junio hasta finales de julio de 1944. La ciudad, antigua capital de Guillermo el Conquistador, quedó reducida a escombros por los bombardeos aliados, y cerca de 2.000 civiles franceses perdieron la vida en la destrucción. Caen se transformó en el escenario de una batalla de desgaste donde el mariscal Bernard Montgomery enfrentó a las mejores divisiones acorazadas alemanas en un combate cuyo verdadero propósito estratégico sigue siendo objeto de debate entre los historiadores.

Un objetivo del Día D que no cayó
Según el plan original de la Operación Overlord, Caen debía ser tomada por las tropas británicas del I Cuerpo de Ejército durante las primeras horas del 6 de junio de 1944. La ciudad tenía un valor estratégico enorme: era un nudo de comunicaciones vital, controlaba los puentes sobre el río Orne y el canal de Caen, y su terreno llano al sur resultaba ideal para construir aeródromos desde los que los cazas aliados pudieran operar sobre Francia.
La 3.ª División de Infantería británica, que desembarcó en la playa Sword, tenía como misión avanzar los aproximadamente quince kilómetros que la separaban de Caen y tomarla antes del anochecer. Sin embargo, la resistencia alemana en la costa, los atascos en las playas y la rápida reacción de las fuerzas de reserva enemigas frustraron este ambicioso objetivo. Antes de que los británicos pudieran alcanzar las afueras de la ciudad, la 21.ª División Panzer ya había establecido posiciones defensivas que bloquearon el avance.
La defensa fanática de la 12.ª SS Hitlerjugend
Si la 21.ª Panzer fue la primera en frenar a los británicos, la llegada de la 12.ª División SS Panzer Hitlerjugend convirtió Caen en un bastión prácticamente inexpugnable. Formada por jóvenes fanáticos de las Juventudes Hitlerianas bajo el mando del SS-Standartenführer Kurt Meyer, esta división se distinguió por una ferocidad combativa que sorprendió incluso a los veteranos aliados.
Los soldados de la Hitlerjugend, muchos de ellos adolescentes de apenas diecisiete o dieciocho años, lucharon con un fanatismo suicida que no tenía parangón en el frente occidental. Sus contraataques contra las posiciones canadienses al norte de Caen fueron devastadores. En los primeros días tras el desembarco, la división ejecutó a decenas de prisioneros de guerra canadienses en varios incidentes que fueron clasificados como crímenes de guerra tras la contienda. El más conocido ocurrió en la abadía de Ardenne, donde al menos veinte soldados canadienses fueron asesinados tras rendirse.
La combinación de tropas fanatizadas, terreno favorable para la defensa y la concentración de unidades acorazadas de élite como la Panzer Lehr y la 1.ª División SS Leibstandarte convirtieron el sector de Caen en el punto más fuertemente defendido de todo el frente de Normandía.
La estrategia de Montgomery: ¿plan maestro o improvisación?
La cuestión más controvertida de la batalla de Caen es si Montgomery planificó deliberadamente atraer a las divisiones panzer alemanas hacia el sector británico para facilitar la ruptura estadounidense en el sector occidental, o si simplemente racionalizó un fracaso como una estrategia premeditada.
Los defensores de Montgomery argumentan que su plan maestro siempre consistió en utilizar el sector de Caen como un yunque contra el que se estrellasen las reservas acorazadas alemanas, mientras el sector estadounidense actuaba como un martillo que rompería las líneas enemigas. Los hechos parecen respaldar parcialmente esta interpretación: a mediados de julio, siete de las ocho divisiones panzer desplegadas en Normandía estaban concentradas frente a los británicos y canadienses, dejando el sector estadounidense comparativamente debilitado.
Sin embargo, los críticos señalan que los planes originales del Día D contemplaban claramente la toma rápida de Caen y el avance hacia el sur. Las cartas y comunicaciones de Montgomery anteriores al desembarco no mencionan una estrategia deliberada de fijación. Además, el propio Eisenhower expresó su frustración repetidamente por la lentitud del avance británico, lo que sugiere que el comandante supremo aliado no estaba al tanto de ningún plan maestro.
La verdad probablemente se encuentra en un punto intermedio: Montgomery adaptó su estrategia ante la imposibilidad de tomar Caen rápidamente, convirtiendo la necesidad en virtud y utilizando la presión constante sobre el sector británico para desgastar las reservas alemanas. Su mérito reside en haber mantenido la iniciativa pese a no lograr sus objetivos territoriales.
Operación Epsom: el intento de flanqueo
El primer gran esfuerzo por romper el estancamiento fue la Operación Epsom, lanzada el 26 de junio de 1944. El VIII Cuerpo británico, con la 15.ª División de Infantería escocesa como punta de lanza, intentó envolver Caen por el oeste cruzando el río Odon y capturando la estratégica Cota 112.
La Cota 112, una modesta elevación al suroeste de Caen, se convirtió en uno de los campos de batalla más sangrientos de toda la campaña. Desde su cima se dominaba el terreno circundante, y tanto británicos como alemanes comprendieron que controlarla significaba controlar el acceso a Caen desde el sur. La colina cambió de manos en múltiples ocasiones durante semanas de combates feroces.
Epsom logró un avance limitado y estableció una cabeza de puente sobre el Odon, pero los contraataques del II Cuerpo Panzer SS, recién llegado del frente oriental, impidieron la ruptura decisiva. No obstante, la operación cumplió un propósito estratégico al obligar a los alemanes a comprometer sus reservas acorazadas en el sector de Caen.
Operación Charnwood: bombardeo masivo y avance parcial
Ante la imposibilidad de tomar Caen mediante maniobras de flanqueo, Montgomery optó por un asalto frontal precedido de un bombardeo aéreo masivo. La Operación Charnwood, lanzada el 8 de julio, comenzó con 467 bombarderos pesados del Mando de Bombardeo de la RAF descargando 2.300 toneladas de bombas sobre los barrios norte de la ciudad.
El bombardeo fue devastador para la población civil pero de escasa utilidad militar. Las tropas alemanas, advertidas por la concentración de fuerzas aliadas, se habían retirado a posiciones al sur del río Orne. Los escombros creados por las bombas obstaculizaron el avance de los propios atacantes, convirtiendo las calles en un laberinto intransitable para los vehículos blindados.
A pesar de todo, el I Cuerpo británico y la 3.ª División de Infantería canadiense lograron entrar en la parte norte de Caen el 9 de julio. La ciudad, o lo que quedaba de ella, presentaba un panorama dantesco: el 80 % de los edificios habían sido destruidos. Entre los escombros humeantes yacían los cuerpos de cientos de civiles franceses que no habían podido evacuar.
La conquista, sin embargo, fue solo parcial. Los alemanes mantuvieron firmemente la orilla sur del Orne y los suburbios industriales al este de la ciudad, negando a los aliados el control completo de Caen.
Las operaciones canadienses
Las fuerzas canadienses desempeñaron un papel fundamental en la batalla de Caen, soportando algunas de las luchas más duras de toda la campaña. La 3.ª División de Infantería canadiense y la 2.ª División Acorazada canadiense combatieron durante semanas en los pueblos y campos al norte y oeste de la ciudad, enfrentándose repetidamente a la 12.ª SS Hitlerjugend.
Los combates en localidades como Buron, Authie y Carpiquet fueron especialmente cruentos. El aeródromo de Carpiquet, situado al oeste de Caen, fue escenario de una batalla particularmente feroz cuando la 3.ª División canadiense intentó tomarlo el 4 de julio en la Operación Windsor. Los defensores de la Hitlerjugend, atrincherados en los hangares de hormigón, resistieron con una tenacidad extraordinaria y el aeródromo no fue completamente asegurado hasta días después.
Operación Goodwood: la gran ofensiva blindada
La operación más ambiciosa y controvertida fue Goodwood, lanzada el 18 de julio de 1944. Montgomery concentró tres divisiones acorazadas británicas —la 7.ª, la 11.ª y la Guards— para un ataque masivo al este de Caen, precedido por el mayor bombardeo táctico de la historia hasta ese momento: 2.000 bombarderos descargaron más de 7.000 toneladas de bombas sobre las posiciones alemanas.
El inicio de Goodwood fue prometedor. Los tanques británicos avanzaron varios kilómetros a través de las aturdidas defensas alemanas. Pero la profundidad del sistema defensivo germano, organizado en múltiples líneas con cañones antitanque de 88 mm escalonados en profundidad, detuvo el avance. En tres días de combates, los británicos perdieron alrededor de 400 tanques, un tercio de los blindados disponibles en Normandía.
Goodwood fue un fracaso táctico que provocó una crisis de confianza en el cuartel general aliado. Eisenhower consideró seriamente relevar a Montgomery, y la prensa británica comenzó a cuestionar la conducción de la campaña. Sin embargo, la operación completó la captura de Caen al tomar los suburbios orientales y, sobre todo, obligó a Rommel a mantener el grueso de sus blindados frente a los británicos.
Operación Atlantic y la caída final
Simultáneamente a Goodwood, las fuerzas canadienses lanzaron la Operación Atlantic para limpiar los suburbios industriales al sur del Orne. La 2.ª División de Infantería canadiense y la 3.ª División combatieron edificio por edificio en la zona industrial de Colombelles y Vaucelles, enfrentándose a una resistencia alemana que aprovechaba cada fábrica y cada muro como posición defensiva.
Para finales de julio, con la Operación Cobra desencadenando la ruptura estadounidense en Saint-Lô, la presión sobre el sector de Caen comenzó a dar frutos estratégicos. Los alemanes, incapaces de retirar fuerzas del frente británico sin arriesgarse al colapso, vieron cómo los estadounidenses se abrían paso hacia Bretaña y el interior de Francia. La estrategia de fijación, planificada o no, había funcionado.
Las víctimas civiles y la destrucción de Caen
El precio pagado por la población civil de Caen fue terrible. Se estima que unos 2.000 habitantes murieron durante los bombardeos y los combates, principalmente durante los ataques aéreos aliados. La ciudad medieval, con sus iglesias románicas y sus edificios históricos, quedó arrasada en un 80 %. La abadía de los Hombres y la abadía de las Mujeres, fundadas por Guillermo el Conquistador en el siglo XI, sobrevivieron milagrosamente y sirvieron como refugio para miles de civiles durante los bombardeos.
La destrucción de Caen planteó serias cuestiones éticas sobre el uso de bombardeos masivos contra ciudades que se pretendía liberar. Los habitantes, que habían esperado la liberación con esperanza, se encontraron atrapados entre dos fuegos. Muchos perdieron sus hogares, sus negocios y sus seres queridos en nombre de una liberación que tardó semanas en completarse.
Legado de la batalla
La batalla de Caen fue, en muchos sentidos, la batalla decisiva de la campaña de Normandía. Aunque no produjo una victoria espectacular ni una ruptura dramática, el desgaste infligido a las divisiones panzer alemanas en el sector británico creó las condiciones para la ruptura estadounidense en la Operación Cobra y el posterior cerco de las fuerzas alemanas en la bolsa de Falaise.
Para los canadienses, Caen fue una prueba de fuego que consolidó la reputación de sus fuerzas armadas como tropas de primera línea. Para los británicos, la batalla evidenció tanto las virtudes como las limitaciones de Montgomery como comandante. Y para los habitantes de Caen, la liberación dejó una cicatriz que tardó décadas en sanar: la reconstrucción de la ciudad no se completó hasta los años sesenta.
Hoy, el Memorial de Caen, inaugurado en 1988, es uno de los museos más importantes dedicados a la SGM y a la paz. Construido sobre el antiguo búnker del general Richter, comandante de la 716.ª División de Infantería alemana, el memorial recuerda tanto el sufrimiento de la guerra como la reconciliación entre los pueblos que alguna vez se enfrentaron en sus calles destruidas.