La Batalla de las Ardenas

La batalla de las Ardenas, denominada Unternehmen Wacht am Rhein («Operación vigilancia del Rin») por la Wehrmacht y conocida popularmente en inglés como Battle of the Bulge («Batalla del saliente»), se inició el 16 de diciembre de 1944. Esta ofensivafue apoyada por varias operaciones subordinadas como Bodenplatte, Greif, y Währung.

El objetivo alemán de estas operaciones era romper la línea anglo-americana por el medio, capturando Amberes (Bélgica), y procediendo al cercamiento y destrucción de cuatro ejércitos aliados, forzando a los Aliados occidentales a negociar un tratado de paz con las Potencias del Eje.

La batalla de las Ardenas fue planeada en un secreto total, casi en un silencio radiofónico total. Si bien el Tercer Ejército de los Estados Unidos preveía una gran ofensiva alemana, el ataque consiguió sorprender a todo el mundo.

A la sorpresa se añadió el exceso de confianza de los aliados, su ensimismamiento en sus propios planes ofensivos, un pobre reconocimiento aéreo y la relativa carencia de contacto de combate en la zona del Primer Ejército americano. Casi se consiguió una sorpresa total contra una débil sección de la línea de los aliados durante el ataque, cuando las poderosas fuerzas aéreas aliadas tenían que quedarse en tierra por el mal tiempo.

La mayoría de las víctimas americanas de la ofensiva se registraron en los 3 primeros días de la batalla, cuando dos de los tres regimientos de la 106.ª División de Infantería de los Estados Unidos se vieron obligados a rendirse. La batalla de las Ardenas fue la batalla más sangrienta en la que las fuerzas americanas participaron en la Segunda Guerra Mundial. La cifra de 19.000 americanos muertos no fue superada por ninguna otra campaña.

Al final, los objetivos alemanes no se llegaron a cumplir. Ante la derrota, muchas unidades alemanas experimentadas quedaron severamente faltas de hombres y equipos, mientras que los supervivientes se retiraron hacia las defensas de la Línea Sigfrido.

Un ametrallador alemán marchando por las Ardenas en diciembre de 1944
Dominio público, Wikimedia Commons

Antecedentes

Después de la Batalla de Normandía, a finales de agosto de 1944, junto con los desembarcos en el sur de Francia, los aliados avanzaban hacia Alemania más deprisa de lo que habían planeado. Este ritmo de avance veloz, junto con una carencia inicial de puertos de aguas profundas, hacía que los aliados sufrieran enormes problemas de suministros. Las operaciones de abastecimiento que recurrían a zonas del desembarco de Normandía se veían desbordadas por completo.

El único puerto de aguas profundas cerca de las playas de la invasión estaba en Cherburgo. Aunque el puerto de Amberes fue capturado intacto durante los primeros días de septiembre, no se pudo usar hasta el 28 de noviembre, cuando se expulsó a los alemanes del río Escalda, que daba acceso directo al puerto. Este retraso fue causado por la prioridad dada a la Operación Market Garden, que movilizó los recursos necesarios para expulsar las fuerzas alemanas de las orillas del Escalda.

Los alemanes retuvieron el control de la mayoría de puertos principales del Canal de la Mancha hasta mayo de 1945 y los puertos que cayeron en manos aliadas fueron saboteados para impedir el uso inmediato por parte de los Aliados. La destrucción causada al sistema ferroviario francés en los días previos al Día D, realizada para dificultar los movimientos a los alemanes, también fue perjudicial para los aliados por la necesidad de reparar las vías y los puentes.

Un sistema de camiones conocido como el “Red Ball Express” fue implementado para llevar suministros a las tropas del frente; pero, por cada litro de combustible que llegaba al frente de Bélgica, se habían consumido cinco para llevarlo. Así, a inicios de octubre, el problema de los suministros había frenado la mayor parte de las ofensivas aliadas.

Los generales Omar Bradley, George Patton y Bernard Law Montgomery presionaban para que sus respectivos ejércitos tuvieran prioridad en la entrega de suministros, para continuar avanzando y presionando a los alemanes. El general Dwight D. Eisenhower prefería una estrategia de frente ancho, con prioridad para las fuerzas norte de Montgomery, puesto que a corto plazo tenían el objetivo de abrir el imprescindible puerto de Amberes, y a largo plazo la captura de la Región del Ruhr, el corazón industrial de Alemania. Con los aliados parados por la carencia de suministros, Gerd von Rundstedt pudo reorganizar los ejércitos alemanes en una defensa medianamente coherente.

Los alemanes esbozan su ofensiva en las Ardenas

Adolf Hitler sentía que sus ejércitos podrían ser capaces de defender Alemania con éxito a largo plazo solo si podían neutralizar el Frente Occidental a corto plazo. Además, Hitler creía que podría dividir a los Aliados y hacer la paz por separado con los americanos y los británicos, independientemente de la Unión Soviética.

El éxito en el oeste les facilitaría más tiempo a los alemanes para diseñar y producir armas más sofisticadas y letales. También permitiría la concentración de fuerzas al este. Ahora bien, esta idea del Führer normalmente era vista como irreal, dada la superioridad aérea aliada por toda Europa y la habilidad para intervenir de manera significativa en cualquier ofensiva alemana.

Varios oficiales superiores alemanes expresaron su consternación por el hecho que el tiempo favorable permitiría a la aviación aliada parar de manera efectiva cualquier acción ofensiva por parte del Tercer Reich. Hitler ignoró o desacreditó estos consejos, puesto que la ofensiva estaba planeada por el fin del otoño, cuando el noroeste de Europa está a menudo cubierto por una espesa niebla y nubes bajas, para neutralizar las fuerzas aéreas aliadas.

Cuando la ofensiva aliada en los Países Bajos (Operación Market Garden) fracasó en septiembre de 1944, mientras que al este se desarrollaba la Operación Bagration, la iniciativa estratégica perteneció a los alemanes. Dada la carencia de hombres en aquel momento, se creía que la mejor manera para tomar la ventaja de la iniciativa sería atacar en el oeste, contra unas fuerzas aliadas más reducidas que las soviéticas.

Incluso el irreal cercamiento y destrucción de ejércitos soviéticos enteros todavía dejaría a los soviéticos con una gran superioridad numérica. También había que tener en cuenta que, al este, los alemanes todavía controlaban la mayoría de las líneas defensivas “naturales”.

En el oeste, los problemas de suministro empezaban a impedir de manera significativa las operaciones Aliadas, incluso la apertura del puerto de Amberes en noviembre de 1944 apenas mejoró la situación. Los ejércitos aliados estaban demasiado dispersados (sus posiciones se extendían entre el sur de Francia y los Países Bajos). El plan alemán partía de la premisa de que un golpe de éxito contra la línea pararía todo avance aliado en el Frente Occidental.

Se presentaron varios planes para grandes ofensivas en el oeste, pero el Alto Mando Alemán rápidamente se concentró en dos. Un primer plan preveía una maniobra de cerco para atacar por las dos puntas de los ejércitos americanos en los alrededores de Aquisgrán, esperando rodear los ejércitos 9.º y 3.º y devolver el control a la Wehrmacht de un terreno fantástico para la defensa, donde ya habían luchado contra los americanos anteriormente.

Un segundo plan preveía una maniobra de blitzkrieg a través de la línea débilmente defendida del bosque de las Ardenas, repitiendo la triunfante ofensiva alemana de la batalla de Francia en 1940, que rompería los nexos entre las posiciones americanas y británicas y capturaría Amberes. Este plan recibió el nombre de Wacht am Rhein (“Vigilancia del Rin”), nombre que provenía de una popular canción patriótica. Este nombre también implicaba que los alemanes adoptarían una posición defensiva en el Frente Occidental.

Adolf Hitler escogió el segundo plan, creyendo que tener éxito en el cerco tendría poco impacto en la situación y pensando que este segundo plan lograría empeorar las relaciones anglo-americanas. El conflicto entre Montgomery y Patton era muy conocido por todo el mundo y Hitler creía que podría aprovecharlo. Si el ataque tenía éxito, la captura del puerto de Amberes dejaría a 4 ejércitos atrapados y sin suministros detrás de las líneas alemanas.

Ambos planes se centraban en atacar las líneas americanas: Hitler creía que los americanos no serían capaces de luchar con efectividad y que la opinión pública americana se pondría en contra de una pérdida decisiva americana.

Con la desafiante labor de dirigir la operación estaban los mariscales Walther Model, el comandante del Grupo de Ejércitos B, y Gerd von Rundstedt, el comandante supremo de las tropas alemanas en el oeste. Tanto Model como von Rundstedt creían que aspirar a conquistar Amberes era demasiado ambicioso, dados los escasos recursos de los que disponía Alemania hacia finales del año 1944.

Al mismo tiempo, creían que mantener simplemente una posición defensiva (como se estaba haciendo desde Normandía) solo retrasaría la derrota, no la evitaría. Por lo tanto, desarrollaron una opción alternativa, un plan menos ambicioso que no cruzaba el río Mosa, que Model denominó Operación Herbstnebel (Operación Niebla de Otoño), y von Rundstedt Fall Martin (Plan Martin). Los dos mariscales de campo combinaron sus planes para presentar una pequeña solución a Hitler, que la rechazó frente a su gran solución.

Los planes

El Alto Mando Alemán decidió a mediados de septiembre, ante la insistencia de Hitler, que la ofensiva que se desarrollaría en las Ardenas se realizaría igual que la Batalla de Francia en 1940. Mientras que las fuerzas alemanas en aquella ocasión habían atravesado las Ardenas antes de enfrentarse al enemigo, el plan de 1944 preveía que el enfrentamiento tuviera lugar en el bosque. Las fuerzas principales tenían que avanzar hacia el oeste hasta encontrar el río Mosa, y entonces girarse hacia el noroeste hacia Amberes y Bruselas. El terreno de las Ardenas haría que los movimientos fueran difíciles, mientras que a campo abierto ante el Mosa se abría un terreno propicio por un avance de éxito hacia la costa.

Se seleccionaron 4 ejércitos para la operación:

  • El 6.º Ejército Panzer SS, liderado por Sepp Dietrich. De reciente creación, apenas el 26 de octubre de 1944, e incorporaba las formaciones más veteranas de las Waffen-SS, la 1.ª División Leibstandarte SS Adolf Hitler y la 12.ª División Panzer SS Hitlerjugend. El 6.º Ejército Panzer SS tenía que encargarse de la parte norte del ataque, con la captura de Amberes como objetivo primario.
  • El 5.º Ejército Panzer, liderado por Hasso von Manteuffel, que se ocuparía de la parte central con el objetivo de capturar Bruselas.
  • El 17.º Ejército, liderado por Erich Brandenberger, que tenía asignado el sur, con la tarea de proteger el flanco. Este ejército se constituyó solo con 4 divisiones de infantería, sin grandes formaciones blindadas. Por tal motivo, hizo pocos progresos durante la batalla de las Ardenas.
  • También participó en un papel secundario el 15.º Ejército, liderado por Gustav-Adolf von Zangen. Recientemente reconstruido después de una dura lucha en Market Garden, fue situado en el norte de las Ardenas con la tarea de mantener las fuerzas americanas en la región ocupadas, con la posibilidad de atacar si se daban las circunstancias favorables.

Porque la ofensiva tuviera éxito, se tenían que cumplir 4 criterios:

  • El ataque tenía que ser una sorpresa absoluta.
  • Las condiciones atmosféricas tenían que ser malas para neutralizar la superioridad aérea aliada y los daños que pudieran causar sobre la ofensiva aliada y sus líneas de suministro.
  • Se tenía que progresar rápidamente. Model había dicho que se tenía que lograr el río Mosa al cuarto día, si la ofensiva de las Ardenas iba a tener alguna posibilidad de tener éxito.
  • Se tenían que capturar los depósitos de combustible aliados intactos por el camino, puesto que la Wehrmacht iba corta de combustible. El Estado Mayor Alemán estimaba que solo disponían de un tercio del combustible necesario para cubrir entre un tercio y la mitad del camino hasta Amberes en duras condiciones de combate.

El plan original requería unas 45 divisiones, incluyendo una docena de divisiones Panzer y Panzergrenadier que formarían la punta de lanza blindada y varias unidades de infantería formarían una línea defensiva mientras se desarrollaba la batalla de las Ardenas. Pero el ejército alemán sufría de una grave carencia de efectivos en aquellos momentos, por lo cual la fuerza atacante quedó reducida a 30 divisiones. Si bien se mantuvieron la mayor parte de las blindadas, no había bastante unidades de infantería por las necesidades defensivas del este.

Estas divisiones utilizaron parte de las últimas reservas de la Wehrmacht. Entre ellas estaban las unidades de Volksgrenadier, formadas de una mezcla de veteranos y reclutas considerados o demasiado jóvenes o demasiado viejos para luchar. El tiempo d preparación, el material y los suministros no eran los adecuados durante los preparativos. El suministro de combustible era precario, y las divisiones Panzer y mecanizadas dependerían enormemente del combustible capturado. Por todo ello, el inicio de la ofensiva se retrasó del 27 de noviembre al 16 de diciembre.

Antes del inicio de la ofensiva de las Ardenas, los aliados estaban virtualmente ciegos respecto a los movimientos de tropas alemanas. Durante la reconquista de Francia, los informes extensos de la Resistencia francesa habían facilitado una ingente información valiosa para la inteligencia sobre los dispositivos alemanes. Pero una vez llegaron a la frontera alemana, esta fuente se agotó.

En Francia, las órdenes se transmitían enviando por radio mensajes encriptados por la Máquina Enigma, mensajes que podían ser interceptados y descifrados por la Inteligencia aliada, gracia a los esfuerzos de personajes como Alan Turing. En Alemania, usualmente las órdenes se transmitían mediante el teléfono y el teletipo, y se impuso un silencio radiofónico sobre cualquier asunto relativo a la inminente batalla de las Ardenas.

Además, desde el complot del 20 de julio contra Adolf Hitler la seguridad aumentó mucho. Y, para rematar, un otoño de nieblas también impidió a los aliados que tuvieran unos buenos planos de reconocimiento sobre la situación terrestre.

Además, el Alto Mando aliado consideraba las Ardenas como un sector tranquilo, fiándose de los informes de sus servicios de inteligencia que afirmaban que los alemanes eran incapaces de lanzar una gran operación ofensiva a aquellas alturas de la Segunda Guerra Mundial, y que los preparativos que se llevaban a cabo eran para desarrollar operaciones defensivas, no ofensivas.

De hecho, dados los esfuerzos alemanes, los aliados creían que se estaba formando un nuevo ejército defensivo en los alrededores de Düsseldorf en el norte del Rin, probablemente para defenderse de un ataque británico. Esto fue por el incremento de baterías antiaéreas en la zona y la multiplicación artificial de las transmisiones de radio. Por los Aliados la información ya no tenía mucha importancia, y esto comportó que el ataque de las Ardenas consiguió sorprender totalmente los americanos. Pero a pesar de todo, el jefe de inteligencia del Tercer Ejército americano, el coronel Oscar Koch, previó correctamente la capacidad ofensiva alemana.

Dado que las Ardenas eran consideradas como un sector tranquilo, estas terminaron convirtiéndose en una zona de entrenamiento para las nuevas unidades y zona de descanso para aquellas unidades que venían de una dura lucha en el frente. Las unidades desplegadas eran una mezcla de tropas inexpertas (como las noveles 99.ª o 106.ª Divisiones, y tropas que venían de duros combates e iban a la región a recuperarse (como la 2.ª División de Infantería).

Se decidió planificar 2 grandes operaciones especiales para la ofensiva. En octubre se decidió que el Obersturmbannführer Otto Skorzeny, el comando de las Waffen-SS que había rescatado al exdictador italiano Benito Mussolini, tenía que encabezar un grupo de soldados alemanes que hablaran inglés en la Operación Greif. Estos soldados tenían que llevar uniformes británicos y americanos y llevar placas tomadas de cadáveres y prisioneros. Su tarea tenía que ser ir trás de las líneas americanas y cambiar las señales de carretera, dirigir mal el tráfico para causar confusión y controlar los puentes sobre el Mosa entre Lieja y Namur.

A finales del mes noviembre se añadió otra operación especial también muy ambiciosa: el coronel Friedrich August von der Heydte tenía que dirigir un ataque de paracaidistas (Fallschirmjäger) en la Operación Stösser, un lanzamiento nocturno de paracaidistas detrás de las líneas alemanas dirigido a capturar un nudo de carreteras cerca de Malmedy.

La inteligencia alemana había dispuesto que el 20 de diciembre empezaría la ofensiva soviética prevista, dirigida a aplastar los restos de la resistencia alemana en el Frente Oriental y que abriría el camino hacia Berlín. Se esperaba que Stalin retrasaría el inicio de la ofensiva una vez hubiera empezado la ofensiva de las Ardenas y que esperaría el resultado antes de continuar.

En la etapa final de los preparativos, Adolf Hitler y su Estado Mayor abandonaron el cuartel general de la Guarida del Lobo en la Prusia Oriental, desde donde habían coordinado gran parte de la lucha en el Frente Oriental. Después de una breve visita a Berlín el 11 de diciembre, fueron al Nido de las Águilas, el cuartel general de Hitler cerca de Bad Nauheim, en el sur de Alemania, el lugar desde donde había presenciado la triunfante campaña de 1940 contra Francia y los Países Bajos.

Asalto inicial alemán

El asalto alemán se inició el 16 de diciembre de 1944 a las 05:30, con un gran fuego de artillería sobre las tropas aliadas ante la zona del 6.º Ejército Panzer SS. A las 8:00, los 3 ejércitos atacaron por las Ardenas. En el sector norte, el 6.º Ejército Panzer SS asaltó la brecha de Losheim y la cresta de Elsenborn en un esfuerzo por romper las líneas americanas y avanzar hacia Lieja. En el centro, el 5.º Ejército Panzer avanzó hacia Bastogne y St. Vith, dos nudos de carreteras de vital importancia; y en el sur, el 7.º Ejército avanzó hacia Luxemburgo para asegurar el flanco de los ataques aliados.

Las ofensivas de las unidades de infantería del 6.º Ejército Panzer SS no tuvieron buenos resultados debido a la inesperada resistencia feroz de la 2.ª y la 99.ª Divisiones de Infantería americanas en la cresta de Eslsenborn. Al ver su avance detenido, Dietrich optó por sus fuerzas blindadas antes del previsto.

El 16 de diciembre empezó a nevar, haciendo que los aviones aliados se tuvieran que quedar en tierra, pero el mal tiempo también causó problemas a los alemanes, puesto que su avance se vio dificultado. Además, el pobre control del tráfico provocó unos grandes atascos en las carreteras y que las unidades de vanguardia sufrieran escasez de combustible.

A los alemanes les fue mejor al centro (consiguieron avanzar 30 km en el sector Schnee Eifel), y el 5.º Ejército Panzer atacó posiciones defendidas por las divisiones americanas de infantería 28.ª y 106.ª. Los alemanes no tenían las mismas fuerzas que en el norte, pero tuvieron éxito al rodear 2 regimientos (442.º y 443.º) de la 106.ª División en un movimiento de pinza que les obligó a rendirse.

El diario oficial del Ejército de los Estados Unidos lo describió así:

Al menos se perdieron 7.000 hombres, a pesar de que quizás fueron 8 ó 9.000. Las pérdidas en armamento y equipo fueron sustanciosas. La Batalla de Schnee Eifel representa el reverso más serio sufrido por los americanos durante las operaciones de 1944-45 al teatro europeo.

Al sur del frente de Manteuffel, la principal esperanza alemana descansaba sobre todas las divisiones que atacaban cruzando el río Our, para incrementar la presión sobre los nudos de carreteras sobre St. Vith y Bastogne. Las columnas Panzer capturaron los pueblos de los alrededores. La lucha por capturar estos pueblos y la confusión en los transportes retardaron todavía más el ataque, permitiendo a la 101 Aerotrasportada (reforzada con elementos de las 9.ª y 10.ª Divisiones Blindadas) llegar a Bastogne a primera hora de la mañana del 19 de diciembre.

La feroz defensa de Bastogne, en la que los paracaidistas se distinguieron en particular, hizo que fuera imposible para los alemanes conquistar la ciudad y su importante núcleo de comunicaciones. Las columnas Panzer pasaban de largo, completando el asedio sobre Bastogne el 20 de diciembre, pero fracasando a la hora de asegurar el vital nudo de carreteras.

En el extremo sur, las 3 divisiones de infantería de Bradenberger fueron probadas después de avanzar 6,5 km por las divisiones el 8.º Cuerpo Americano; que resistió firmemente. Solo la 5.ª División Fallschirmjäger fue capaz de avanzar unos 19 km.

Eisenhower y sus principales comandantes se dieron cuenta el 17 de diciembre que la lucha en las Ardenas era una gran ofensiva y no un contraataque local, y ordenaron que se reforzara toda la región. En una semana se enviaron unos 250.000 soldados. Además, la 82.ª División Aerotransportada fue lanzada a la batalla en el norte del saliente, cerca de la cresta de Elsenborn.

Soldado estadounidense escolta a un tripulante alemán tras la explosión de su tanque Panther destrozado durante la lucha por la cresta de Elsenborn.
Dominio público, Wikimedia Commons

Operación Stösser

Originalmente planeada para que se llevara a cabo en las primeras horas del 16 de diciembre, la Operación Stösser se retrasó un día por el mal tiempo y la escasez de combustible. La nueva hora de lanzamiento quedó establecida para las 03:00 del 17 de diciembre. La zona de lanzamiento era a 11 km al norte de Malmedy y el objetivo era el nudo de carreteras de Baraque Michel. Von der Heydte y sus hombres tenían que capturarlo y conservarlo durante aproximadamente 24 horas hasta ser relevados por la 12.ª División Panzer SS Hitlerjugend.

Justo después de medianoche del 17 de diciembre, 112 aviones de transporte Ju 52 con cerca de 1.300 Fallschirmjäger a bordo se elevaron en medio de una fuerte tormenta de nieve, con fuertes vientos y muchas nubes bajas. Como resultado, bastantes aviones tomaron un curso equivocado, tirando los hombres a 12 km de la zona de lanzamiento. Por ello, solo una pequeña fracción de la división llegó a lugar. Los fuertes vientos también dificultaron el descenso de los paracaidistas que habían llegado a la zona correcta.

Con todo, unos 300 consiguieron reunirse, pero su fuerza era demasiada pequeña para causar daños serios en los aliados. El coronel von der Heydte abandonó los planes de capturar los nudos de carretera, y ordenó a sus hombres que presionaran a las tropas aliadas con acciones de guerrilla. Dada la extensa dispersión de la cresta, con Fallschirmjäger por todo el bosque, los aliados creyeron que se había producido el salto de más de una división, causando una gran confusión y haciendo que los hombres se apresuraran a asegurar su retaguardia en lugar de enviar los hombres en el frente para encarar la verdadera amenaza alemana.

Operación Greif

Otto Skorzeny consiguió infiltrar un pequeño grupo de su batallón de soldados angloparlantes tras las líneas enemigas. Si bien fracasó en la captura de los vitales puentes sobre el Mosa, la presencia del batallón llevó a la confusión mucho más allá de toda proporción de sus actividades militares, y los rumores se extendieron rápidamente. Incluso el general Patton se mostró alarmado, y el 17 de diciembre describió la situación al general Eisenhower como que los Krauts [alemanes]… hablando inglés perfectamente… crean un infierno, cortan alambres, giran las señales de carretera y asustan a divisiones enteras.

Esta vigilancia más estrecha, con todo, dificultó más las cosas por los infiltrados alemanes, y algunos fueron capturados. Incluso durante los interrogatorios continuaron con su misión de desinformación: cuando se los preguntaba por su misión, algunos de ellos dijeron que tenían que ir hasta París para secuestrar o asesinar al general Eisenhower.

La seguridad alrededor del general se incrementó enormemente, y se vio confinado a su cuartel general. Dado que los prisioneros habían sido capturados con uniforme americano, fueron fusilados; esta era la práctica común de todos los ejércitos en aquellos momentos, si bien era ambiguo bajo la Convención de Ginebra, que especificaba que los soldados tenían que llevar uniformes que los distinguieran como combatientes.

Skorzeny evitó ser capturado, sobrevivió a la guerra y parece que estuvo involucrado en la ruta de escape por los nazis ODESA.

La masacre de Malmedy

En el norte, la principal punta de lanza blindada del 6.º Ejército Panzer-SS era el Kampfgruppe Peiper, formado por 4.800 hombres y 600 vehículos de la 1.ª División Panzer SS, bajo el mando del Oberst de las Waffen-SS Joachim Peiper. Sobrepasando la punta de Elsenborn, a las 7 de la mañana del 17 de diciembre, llegaron a un depósito americano de combustible en Büllingen, donde se pararon para llenar los depósitos antes de proseguir hacia el oeste.

A las 12:30, cerca del pueblecito de Baugnez, a medio camino entre las ciudades de Malmedy y Ligneuville, los alemanes se encontraron con miembros del 285.º Batallón de Observación de Artillería de campo. Después de un breve combate, los americanos se rindieron. Fueron desarmados y, junto con otros americanos capturados anteriormente (aproximadamente unos 150), fueron llevados en un campo cerca del cruce de caminos donde fueron tiroteados.

No se sabe qué causó el fuego y no hay evidencia de que un oficial de las SS diera un orden de ejecución. La noticia de las muertes se extendió rápidamente entre los soldados aliados, y fue común no hacer prisioneros miembros de las SS o de los Fallschirmjäger. Los soldados capturados que habían sido miembros del Kampfgruppe Peiper fueron juzgados en el Juicio por la Masacre de Malmedy, después de la Segunda Guerra Mundial.

La lucha continuó y, al atardecer, la punta de lanza había sido dirigida hacia el norte para enfrentarse con la 99.ª División de Infantería americana y, el Kampfgruppe Peiper llegó al frente en Stavelot. Iba atrasado respecto al programa, puesto que le había costado 36 horas avanzar desde Eifel hasta Stavelot (mientras que durante la Batalla de Francia de 1940 lo había hecho en apenas 9). Además, a medida que los americanos se retiraban, iban destruyendo los puentes y los depósitos de combustible, negando a los alemanes el combustible que necesitaban desesperadamente y retrasando todavía más su progreso.

La masacre de Wereth 11

Se cometió otra masacre en Wereth (Bélgica), a pocos centenares de metros de Saint-Vith, el 17 de diciembre de 1944. 11 soldados americanos negros, después de rendirse pacíficamente, fueron torturados y asesinatos por miembros de la 1.ª División Panzer, perteneciendo al Kampfgruppe Hansen. La identidad de los asesinos sigue sin saberse, y no se castigó a los que lo habían perpetrado.

Asalto del Kampfgruppe Peiper

Peiper entró en Stavelot el 18 de diciembre, pero se encontró que los americanos ejercían una resistencia feroz. Incapaz de derrotarlos, dejó una pequeña fuerza de apoyo en la ciudad y se dirigió hacia el puente de Trois-Ponts con el grupo principal de sus fuerzas, pero cuando llegó, los ingenieros americanos en retirada ya lo habían destruido. Peiper retrocedió y se dirigió hacia el pueblo de La Gleize y, desde allá, hacia Stoumont. Allá, mientras Peiper se acercaba, los ingenieros americanos destruían el puente y las tropas americanas se atrincheraban y se preparaban para una amarga batalla.

El Kampfgruppe Peiper se vio aislado de la fuerza principal alemana (y de los suministros) cuando los americanos reconquistaron el pobremente defendido Stavelot el 19 de diciembre. Como que la situación en Stoumont era cada vez más desesperada, Peiper decidió retirarse hacia La Gleize donde había situado defensores mientras que esperaban el relevo. Como las tropas de relevo no consiguieron penetrar por las líneas americanas, Peiper decidió el 23 de diciembre volver jefe hacia donde se encontraban los alemanes. Los miembros del Kampfgruppe se vieron obligados a abandonar sus vehículos y su equipo pesado, si bien la mayor parte de la unidad consiguió escapar.

St. Vith

En el centro, la ciudad de St. Vith, un nudo de carreteras vital, representaba el principal desafío tanto para las fuerzas de von Manteuffel como para las Dietrich. Los defensores, liderados por la 7.ª División Blindada americana, junto con un regimiento de la 106.ª División de Infantería y elementos de la 9.ª División Blindada y la 28.ª División de Infantería, todo bajo el mando del General Bruce C. Clarke, resistieron con éxito los ataques alemanes, retardando de manera significativa el avance alemán.

Cumpliendo órdenes de Montgomery, St. Vith fue abandonada el 21 de diciembre; pero las tropas americanas se retiraron a posiciones atrincheradas en la zona, presentando un obstáculo imposible de superar por los alemanes. Pero el 23 de diciembre, los alemanes superaron los flancos, la posición de los defensores resultó insostenible y los americanos se retiraron al oeste del río Salm. El plan maestro preveía que St. Vith fuera capturado a las 18 horas del 17 de diciembre, pero la acción prolongada presentó un gran obstáculo en su programa que se vio sumamente retrasado.

Bastogne

El 19 de diciembre, los comandantes superiores aliados se reunieron en un búnker en Verdún. Eisenhower, dándose cuenta que los aliados podrían destruir las fuerzas alemanas mucho más fácilmente cuando se encontraran en campo abierto que si se encontraban a la defensiva, dijo a los generales: La situación actual se tiene que contemplar como una oportunidad para nosotros y no como un desastre. Solo quiero ver caras alegres en esta mesa. Patton, dándose cuenta de lo que decía Eisenhower, respondió: Qué diantres, tengamos valor para dejar que estos malnacidos hagan todo el camino hasta París. Entonces, los destripamos y los destruimos.

Eisenhower preguntó a Patton cuánto tiempo tardaría en hacer girar a su 3.º Ejército (que se encontraba a la parte centro sur de Francia) hacia el norte para contraatacar. Dijo que podía atacar con dos divisiones en 24 horas, ante la incredulidad de todos los generales presentes. Antes de ir a la reunión, no obstante, Patton había ordenado en su estado mayor que preparase 3 planes para hacer girar al menos un cuerpo hacia el norte.

Cuando Ike Eisenhower le preguntó cuánto le llevaría hacerlo, el movimiento ya se encontraba en marcha. El 20 de diciembre, Eisenhower retiró lo 1.º y el 9.º Ejército americanos del 12.º Grupo de Ejércitos de Bradley y los puso a las órdenes del 21.º Grupo de Ejércitos británico bajo el mando de Montgomery.

El 21 de diciembre, las fuerzas alemanas habían conseguido rodear Bastogne, defendida por la 101.ª División Aerotransportada y el Mando de Combate B de la 10.ª División Blindada. Las condiciones dentro del perímetro eran duras, puesto que la mayor parte de los suministros médicos y el personal médico habían sido capturados. La comida era escasa y la munición era tan escasa que los artilleros tenían prohibido disparar a los alemanes que avanzaran a menos que fueran un grupo numeroso. A pesar de las fuertes embestidas alemanas, el perímetro logró aguantar. El comandante alemán envió esta petición al comandante americano en Bastogne:

Al comandante americano de la ciudad rodeada de Bastogne.

La fortuna de la guerra varía. En este momento las fuerzas americanas de Bastogne y sus cercanías se encuentran rodeadas por poderosas unidades blindadas alemanas. Más unidades blindadas alemanas han cruzado el río Our cerca de Ortheuville, han capturado Marche y han llegado a St. Hubert pasado Hompre-Sibret-Tillet. Libramont está en manos alemanas.

Solo hay una posibilidad de salvar de la aniquilación a las tropas americanas rodeadas: la rendición honorable de la ciudad rodeada. Para que pueda pensárselo, se le otorga un plazo de dos horas a partir de la presentación de esta carta.

Si esta propuesta es rechazada, un cuerpo de artillería alemán y 6 batallones antiaéreos están preparados por aniquilar las tropas americanas de Bastogne. La orden de disparar se dará cuando venza el plazo de dos horas.

Todas las bajas civiles causadas por este fuego de artillería no harán gala de la conocida humanidad americana.

El comandante alemán.

Cuando el general Anthony McAuliffe, comandante en funciones de la 101, recibió la propuesta alemana a la rendición, respondió “Aw, ¡nuts!” (¡una traducción aproximada podría ser ¡A hacer puñetas!). McAuliffe escribió directamente sobre el papel: Al general alemán: NUTS! Cuando se entregó a los alemanes, se añadió un ¡Idos al diablo!

En lugar de lanzar un ataque simultáneo sobre todo el perímetro, las fuerzas alemanas concertaron sus ataques en varias localizaciones concretas, atacando en secuencia. A pesar de que esto obligó a los defensores a mover constantemente los refuerzos para repeler cada ataque, esto también disipó la ventaja numérica alemana.

El río Mosa

Para evitar que los alemanes cruzaran el río Mosa a Namur, Givet y Dinant, el 19 de diciembre Montgomery ordenó defender los puentes a todas aquellas unidades que lo pudieran hacer. Esto hizo que se reuniera una fuerza heterogénea formada por tropas de retaguardia, policía militar y personal de tierra de la Fuerza Aérea. La 29.ª Brigada Blindada británica, que se había retirado para reequiparse, tuvo que volver y dirigirse hacia la zona. El XXX Cuerpo en los Países Bajos también comenzó a desplazarse hacia la zona.

Tanque británico Sherman “Firefly” en Namur en el río Mosa (diciembre de 1944)
Dominio público, Wikimedia Commons

La 2.ª División Panzer, perteneciente al 5.º Ejército Panzer, fue quién efectuó la penetración más profunda en el oeste, llegando a menos de 16 km del Mosa el 24 de diciembre.

La contraofensiva de las fuerzas aliadas

El 23 de diciembre las condiciones climatológicas empezaron a mejorar, permitiendo atacar a las fuerzas aéreas aliadas. Lanzaron ataques devastadores sobre los puntos de suministro alemanes en la retaguardia, y los P-47 Thunderbolts empezaron a atacar a las tropas alemanas en las carreteras. Las fuerzas aéreas aliadas también ayudaron los defensores de Bastogne, lanzando con paracaídas los suministros necesarios (medicamentos, alimentos, mantas y munición).

El 24 de diciembre el avance alemán ya había quedado parado ante el Mosa. Unidades del XXX Cuerpo británico mantuvieron los puentes a Dinant, Givet y Namur. Los alemanes habían dejado atrás sus líneas de suministro, y la escasez de combustible y munición llegaba a niveles críticos. Con todo, las pérdidas alemanas habían sido leves, notablemente entre los blindados, que casi estaban intactos, exceptuando las pérdidas de Peiper. Al amanecer del 24 de diciembre, el general Hasso von Manteuffel recomendó al ayudante militar de Adolf Hitler detener las operaciones ofensivas y retirarse a cobijo de la Muralla Occidental. Pero el Führer se negó.

El Tercer Ejército de Patton estaba batallando para refozar Bastogne. A las 16:50 del 26 de diciembre, la vanguardia del 37.º Batallón de Tanques de la 4.ª División Blindada llegó a Bastogne, poniendo fin a su duro asedio.

Retirada alemana

El 1 de enero, en un intento por mantener en marcha la ofensiva, los alemanes lanzaron dos nuevas operaciones. A las 09:15, la Luftwaffe lanza la Operación Bodenplatte, una campaña contra los aeropuertos aliados en los Países Bajos. Centenares de aviones bombardearon los campos de aviación aliados, destruyendo o dañando unos 465 aviones; con unas pérdidas de 277 aviones: 62 abatidos por los cazas aliados y 172 por un inesperado alto número de cañones antiaéreos aliados, emplazados para protegerse de los ataques de las V-1, pero también por el fuego amigo de los cañones antiaéreos que no fueron informados del gran ataque que estaban preparando. Mientras que los aliados se recuperaron en solo unos días de sus pérdidas, la operación dejó a la Luftwaffe muy debilitada e inefectiva.

P-47 destruidos en el aeródromo de Metz-Frescaty durante la Operación Bodenplatte
Dominio público, Wikimedia Commons

El mismo día, el Grupo de Ejércitos G alemán lanzó una gran ofensiva contra una línea de 110 km, defendida por el 7.º Ejército americano: la Operación Nordwind, la última gran ofensiva alemana en el Frente Occidental (el 7.º Ejército había quedado debilitado después de enviar, siguiendo las órdenes de Eisenhower, tropas, equipación y suministros hacia el norte para reforzar el frente de las Ardenas).

El 15 de enero, el 6.º Cuerpo del 7.º Ejército luchaba por su vida en 3 frentes en Alsacia. Con cada vez más bajas y corto de reservas, tanques, munición y suministros, el 7.º Ejército se vio en la situación inevitable de tener que retirarse hacia posiciones defensivas a la orilla sur del río Moder el 21 de enero. La ofensiva alemana finalizó el 25 de enero. Durante la amarga y desesperada lucha, el 6.º Cuerpo soportó la peor parte, sufriendo un total de 14.716 bajas. No se saben con certeza las bajas totales del 7.º Ejército, pero como mínimo hubo 9.000 heridos y 17.000 heridos.

Los aliados prevalecen

A pesar de que la ofensiva alemana se había parado, los alemanes todavía controlaban un peligroso saliente en la línea aliada. El 3.º Ejército de Patton en el sur, situado en los alrededores de Bastogne, atacaría hacia el norte, mientras que las fuerzas de Montgomery en el norte se dirigirían hacia el sur, y el plan es que ambos se encontraran en Houffalize.

Las temperaturas durante enero de 1945 fueron muy bajas. Los camiones tenían que moverse cada media hora para evitar que el combustible se congelara, y las armas también corrían este peligro. Por ello, la ofensiva se iba retrasando.

Eisenhower quería que Montgomery iniciara la ofensiva el 1 de enero, con la intención de encontrarse con el 3.º Ejército de Patton y cortar por la mitad a los atacantes alemanes, cerrándolos en una bolsa. Aun así, rehusando arriesgar infantería sin preparación en medio de una tormenta de nieve en favor de una zona sin importancia estratégica, Montgomery no inició la ofensiva hasta el día 3, motivo por el cual un número sustancial de alemanes consiguió abandonar el asedio, si bien tuvieron que abandonar los equipos pesados.

Al inicio de la ofensiva, los dos ejércitos estaban separados por unos 40 km. El avance americano por el sur fue restringido a 1 kilómetro por día. La mayor parte de las fuerzas alemanas ejecutaron una retirada con éxito y escaparon de la zona, si bien la situación del combustible había terminado siendo tan desesperada que la mayor parte de los blindados tuvo que ser abandonada. El 7 de enero de 1945, Hitler aprobó replegar las fuerzas de las Ardenas, incluyendo las divisiones Panzer-SS, finalizando así todas las operaciones ofensivas.

Controversia en el Alto Mando aliado

El mismo día en qué Hitler dio la orden de retirada, 7 de enero, Montgomery realizó una conferencia de prensa en Zonhoven, en la que afirmaba que la victoria se había conseguido por el coraje y gran calidad combativa de las tropas americanas, caracterizando al soldado americano como un valiente luchador que tiene la tenacidad en la batalla que lo convierte en un gran soldado. También hablaba sobre el necesario trabajo de equipo aliado, y alababa a Eisenhower afirmando que “el trabajo en equipo gana batallas y las victorias en las batallas ganan guerras. En nuestro equipo, el capitán es el general Ike“.

La conferencia causó cierta controversia cuando sus comentarios fueron interpretados como autopromoción, particularmente su afirmación de que cuando la situación empezaba a deteriorarse, Eisenhower lo destinó al norte. Patton y Eisenhower sintieron que esto era representativo de cómo habían compartido el combate los británicos y los americanos en las Ardenas.

Se sabía la común antipatía entre Montgomery y Patton, y el hecho que Montgomery no citara a ningún general americano salvo Eisenhower fue considerado insultante. Centrándose solo en su propio mando, Montgomery continuó diciendo que pensaba que la contraofensiva había ido muy bien, pero no explicó el motivo de su retraso al 3 de enero. Posteriormente se excusó diciendo que necesitaba más tiempo para preparar el frente norte. Según Winston Churchill, el ataque desde el sur de Patton era muy duro pero lento y con grandes pérdidas, y Montgomery quería evitar esto.

Montgomery reconoció más tarde su error y escribió posteriormente lo siguiente: Ahora pienso que nunca tendría que haber concedido aquella conferencia de prensa. Eran tan grandes los sentimientos en contra mío de los generales americanos que fuera lo que fuera el que dijera sería malinterpretado. Hubiera sido mejor que no hubiera dicho nada. Eisenhower comentaría más tarde en sus memorias: Dudo que Montgomery se diera cuenta alguna vez de hasta qué punto estaban resentidos los comandantes americanos. Creían que los había empequeñecido, y no tardaron en dar su versión.

Situación estratégica después de la batalla de las Ardenas

A pesar de que el avance alemán había sido parado, la situación en general seguía siendo peligrosa. El 6 de enero, Churchill pide ayuda a Stalin y el 12 de enero el Ejército Rojo lanza la Ofensiva del Vístula-Oder en Polonia y en Prusia Oriental. Las fuentes soviéticas afirman que esto se había realizado fuera de programa, pero gran parte de las fuentes occidentales lo dudan, afirmando que la ofensiva soviética se había retrasado por la situación en el oeste, con Stalin esperando que ambos bandos se agotaran mutuamente.

La batalla de las Ardenas oficialmente finalizó cuando los dos ejércitos americanos se encontraron el 15 de enero de 1945.

Número de muertos en la batalla de las Ardenas

Las estimaciones de bajas en la batalla de las Ardenas varían mucho. El recuento oficial americano asciende a 80.987 bajas americanas, mientras que otras estimaciones oscilan entre las 70.000 y las 104.000. Las bajas totales británicas ascienden a 1.400 hombres. El Alto Mando alemán contabilizó 84.834 bajas, mientras que otras estimaciones las sitúan entre las 60.000 y las 100.000.

Las pérdidas alemanas en la batalla fueron muy críticas en varios aspectos: se habían esfumado las últimas reservas alemanas, la Luftwaffe había quedado rota y el ejército alemán en el oeste se batía en retirada. Y, lo más importante, el Frente Oriental estaba listo para ser tomado: al este, los alemanes serían incapaces de parar el golpe soviético. Las tropas alemanas se retiraban en ambos frentes y nunca más se recuperarían. El destino de la Segunda Guerra Mundial estaba, pues, sellado.

En Henri-Chapelle se creó un cementerio provisional para una parte de los muertos de la ofensiva de las Ardenas, que terminaría convirtiéndose en monumento: el cementerio americano de Henri-Chapelle.

Mausoleo del Cementerio americano de Henri-Chapelle

Dominio público, Wikimedia Commons

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *