Colossus fue el primer ordenador electrónico programable de la historia, una máquina construida en secreto en Bletchley Park para descifrar las comunicaciones más secretas de la Alemania nazi. Mientras la máquina Enigma protegía las comunicaciones militares alemanas de nivel medio, el alto mando nazi usaba un sistema de cifrado aún más complejo, la máquina de Lorenz, para sus mensajes más sensibles. Colossus fue construido para romper ese código, y lo hizo con una eficacia que contribuyó decisivamente a la victoria aliada. Su existencia permaneció en secreto durante treinta años, privando a sus creadores del reconocimiento que merecían.

Réplica del ordenador Colossus en el Museo de Bletchley Park
Una réplica funcional del Colossus en el Museo Nacional de Computación de Bletchley Park Geograph / Chris Sheridan · CC BY-SA 2.0

El problema: la máquina de Lorenz

A partir de 1940, los criptoanalistas de Bletchley Park detectaron un nuevo tipo de transmisiones cifradas alemanas que no procedían de Enigma. Eran mensajes del sistema «Tunny» (atún, en la jerga de Bletchley), generados por la máquina de Lorenz SZ40/42, un dispositivo de cifrado mucho más complejo que Enigma.

La Lorenz utilizaba doce rotores en lugar de los tres o cuatro de Enigma, generando un cifrado de una complejidad matemática enormemente superior. Mientras Enigma tenía un espacio de claves de miles de millones de posibilidades, la Lorenz tenía un espacio de claves de trillones. Los mensajes cifrados con Lorenz contenían las comunicaciones más sensibles del alto mando alemán: órdenes estratégicas de Hitler, planes de batalla y directivas del OKW.

El equipo de Bletchley Park

El desciframiento de Lorenz fue obra de un equipo de matemáticos brillantes, entre los que destacaban:

  • John Tiltman, que realizó la primera ruptura parcial del código en 1941 a partir de un error de un operador alemán que envió dos mensajes diferentes con la misma clave.
  • Bill Tutte, un joven matemático que, sin haber visto nunca la máquina de Lorenz, dedujo su estructura lógica completa a partir del análisis estadístico de los mensajes interceptados. Fue uno de los logros intelectuales más impresionantes de la guerra.
  • Max Newman, matemático de Cambridge, que propuso la construcción de una máquina electrónica para automatizar el proceso de ruptura del código.
  • Tommy Flowers, ingeniero de la Post Office Research Station, que diseñó y construyó Colossus.

Alan Turing , aunque más conocido por su trabajo con Enigma, contribuyó con ideas teóricas que influyeron en el diseño de Colossus.

La máquina

Colossus Mark I fue terminado en diciembre de 1943 y comenzó a operar en Bletchley Park en febrero de 1944. Era una máquina enorme: medía más de 2 metros de alto, 5 metros de largo y contenía 1.500 válvulas termoiónicas (tubos de vacío) que realizaban operaciones lógicas booleanas a una velocidad sin precedentes.

La máquina leía los mensajes cifrados de cintas de papel perforado que pasaban a una velocidad de 5.000 caracteres por segundo. Aplicaba operaciones lógicas programables para buscar patrones estadísticos que revelaran la configuración de los rotores de la Lorenz para ese mensaje. Cuando encontraba una coincidencia, el operador podía usar esa información para descifrar el mensaje completo.

EspecificaciónColossus Mk IColossus Mk II
Válvulas1.5002.400
Velocidad de lectura5.000 char/s25.000 char/s
OperacionesLógica booleanaLógica booleana ampliada
ProgramaciónInterruptores y cablesInterruptores y cables
EntradaCinta de papel perforadoCinta de papel perforado
Operativo desdeFebrero 1944Junio 1944

Colossus Mark II, cinco veces más rápido que el original, entró en funcionamiento el 1 de junio de 1944, apenas cinco días antes del desembarco de Normandía. Para el final de la guerra, diez Colossus operaban en Bletchley Park.

Impacto en la guerra

Normandía

La contribución más importante de Colossus fue proporcionar a los aliados acceso a las comunicaciones del alto mando alemán en los meses previos y posteriores al desembarco de Normandía. Los mensajes descifrados revelaron que Hitler había caído en el engaño de la Operación Fortitude y creía que el desembarco principal sería en Calais, no en Normandía. Esta confirmación fue crucial para que Eisenhower mantuviera el plan.

Inteligencia estratégica

A lo largo de 1944-1945, Colossus proporcionó inteligencia sobre los planes estratégicos alemanes, las disposiciones de fuerzas, los movimientos de reservas y las intenciones del alto mando. Esta información, combinada con la inteligencia de Enigma (Ultra), dio a los aliados una ventaja informacional que acortó la guerra significativamente.

El secreto y la injusticia

Al final de la guerra, Churchill ordenó la destrucción de las máquinas Colossus y de toda la documentación asociada. Ocho de los diez Colossus fueron desmantelados; los dos restantes fueron trasladados al GCHQ (la agencia de inteligencia de señales británica) y permanecieron en servicio hasta los años sesenta, pero su existencia siguió siendo secreta.

La consecuencia fue una injusticia histórica profunda. Tommy Flowers, que había financiado parte de la construcción de Colossus de su propio bolsillo, nunca recibió reconocimiento público. Cuando intentó obtener un préstamo bancario describiendo su trabajo, le dijeron que estaba mintiendo. Bill Tutte, cuyo logro intelectual fue comparable al de Turing, permaneció desconocido durante décadas.

El crédito por la invención del ordenador fue a parar a las máquinas estadounidenses ENIAC (1945) y al Manchester Baby británico (1948), porque sus creadores podían hablar abiertamente de su trabajo. Colossus, que las precedía, fue borrado de la historia hasta su desclasificación en los años setenta.

Legado

Colossus fue el amanecer de la era digital: la primera vez que una máquina electrónica programable procesó información a velocidades que superaban cualquier capacidad humana. Aunque no era un ordenador de propósito general en el sentido moderno —estaba diseñado específicamente para el criptoanálisis—, estableció principios que serían fundamentales para todos los ordenadores posteriores.

Hoy, una réplica funcional de Colossus opera en el Museo Nacional de Computación en Bletchley Park, testimonio de una máquina que cambió la guerra y la historia de la tecnología, pero que casi fue olvidada porque sus creadores fueron obligados a guardar silencio.