El M26 Pershing fue el primer tanque pesado estadounidense de la SGM y la respuesta —tardía— de Estados Unidos a los Panther y Tiger alemanes. Armado con un potente cañón de 90 mm capaz de enfrentar a cualquier blindado alemán en igualdad de condiciones, el Pershing llegó al frente europeo en febrero de 1945, apenas tres meses antes del final de la guerra. Su historia es tanto la de un excelente vehículo de combate como la de un escándalo burocrático: la resistencia del mando estadounidense a desarrollar un tanque pesado costó vidas que podrían haberse salvado si el Pershing hubiera llegado antes.

Tanque M26 Pershing en Alemania, 1945
M26 Pershing en operaciones en Alemania, marzo de 1945 US Government · Dominio público

El debate del tanque pesado americano

Para entender por qué el Pershing llegó tan tarde, hay que comprender la batalla doctrinal que se libraba dentro del ejército de Estados Unidos. El jefe de las Fuerzas Blindadas, el general Jacob Devers, y posteriormente el general Leslie McNair, sostenían que el Sherman era suficiente para cualquier misión de tanques. Según su doctrina, los tanques debían apoyar a la infantería, no combatir a otros tanques: esa era la misión de los cazacarros especializados.

Esta doctrina tenía consecuencias prácticas: los recursos de desarrollo se destinaban a mejorar el Sherman y a producir cazacarros como el M10 y el M36, no a desarrollar un tanque pesado. Los informes del frente que alertaban sobre la superioridad de los blindados alemanes eran minimizados o ignorados. El general McNair llegó a afirmar que un tanque pesado estadounidense era innecesario.

Mientras tanto, los tanquistas americanos morían en sus Sherman frente a Panthers y Tigers que no podían penetrar frontalmente. El desfase entre la doctrina de Washington y la realidad del campo de batalla se convirtió en uno de los episodios más controvertidos de la guerra estadounidense.

Desarrollo

El desarrollo del T26E3 —designación del prototipo que se convertiría en el M26— comenzó en 1942 en el Aberdeen Proving Ground, pero avanzó con lentitud deliberada debido a la falta de prioridad. El vehículo fue diseñado alrededor del cañón M3 de 90 mm, derivado del cañón antiaéreo del mismo calibre, montado en una nueva torreta sobre un chasis más pesado y mejor protegido que el del Sherman.

Las pruebas se prolongaron durante 1943 y 1944 mientras los partidarios y detractores del tanque pesado debatían en Washington. Fue necesaria la intervención directa del general Eisenhower, quien tras recibir informes alarmantes de las pérdidas de Sherman en Normandía, exigió que se acelerase la producción.

Los primeros 20 T26E3 llegaron al frente europeo en enero de 1945, asignados a la 3.ª y 9.ª División Blindada. La producción total alcanzó las 2.212 unidades, pero la inmensa mayoría se fabricó demasiado tarde para participar en los combates.

Características técnicas

EspecificaciónDato
DesignaciónHeavy Tank M26 Pershing
Peso41,7 toneladas
Tripulación5 (comandante, artillero, cargador, conductor, copiloto)
Armamento principalCañón M3 de 90 mm
Armamento secundario2 × M1919A4 de 7,62 mm + 1 × M2HB de 12,7 mm
Blindaje frontal102 mm (casco), 114 mm (torreta)
MotorFord GAF V8, 500 CV
Velocidad máxima40 km/h (carretera)
Autonomía160 km (carretera)
Producción2.212 unidades

Cañón de 90 mm

El cañón M3 de 90 mm era un arma potente capaz de penetrar 120 mm de blindaje a 1.000 metros con munición perforante estándar (M82 APC). Con munición HVAP (High Velocity Armor Piercing) de núcleo de tungsteno, la penetración aumentaba a 221 mm a la misma distancia, suficiente para destruir frontalmente a cualquier tanque alemán, incluyendo el Tiger II .

El cañón de 90 mm representaba un salto cualitativo respecto al 75 mm y al 76 mm del Sherman: por primera vez, un tanque estadounidense podía combatir a los blindados pesados alemanes en igualdad de condiciones a distancias de combate normales.

Blindaje

Con 102 mm frontales en el casco y 114 mm en la torreta, el Pershing ofrecía una protección significativamente superior a la del Sherman (51-63 mm frontal). El blindaje era suficiente para resistir el fuego de los cañones de 75 mm alemanes y proporcionaba protección razonable contra el 88 mm a distancias largas, aunque no era inmune a las versiones más potentes de esta arma.

Movilidad

El motor Ford GAF de 500 CV propulsaba las 41,7 toneladas del Pershing con una relación potencia-peso de 12 CV por tonelada, modesta pero aceptable. La velocidad máxima de 40 km/h era adecuada y la suspensión HVSS (Horizontal Volute Spring Suspension) proporcionaba una conducción razonablemente cómoda. El principal problema era la autonomía limitada (160 km), inferior a la del Sherman.

El Pershing en combate

Los primeros duelos

Los primeros T26E3 entraron en combate en febrero de 1945, y las noticias de sus enfrentamientos se difundieron rápidamente entre las tropas blindadas. Los tanquistas americanos, acostumbrados a sentirse en desventaja frente a los blindados alemanes, recibieron al Pershing con un entusiasmo que bordeaba la euforia.

El 25 de febrero de 1945, un T26E3 de la 3.ª División Blindada destruyó un Tiger I cerca de Elsdorf con tres disparos, en lo que fue el primer duelo documentado entre un Pershing y un Tiger. El Pershing no recibió daños. Por primera vez, un tanquista americano podía enfrentar a un Tiger con confianza en vez de con temor.

El duelo de Colonia

El combate más famoso del Pershing tuvo lugar el 6 de marzo de 1945 en las calles de Colonia, y fue filmado por un equipo de cámara del Signal Corps. Un Pershing de la 3.ª División Blindada, comandado por el sargento Robert Early, se enfrentó a un Panther en la Agrippinastraße, cerca de la catedral. El Pershing disparó tres veces; los dos primeros impactos penetraron el blindaje lateral del Panther y el tercero la torreta, destruyendo al tanque alemán.

Minutos antes, un Sherman del mismo grupo había sido destruido por el Panther, matando a tres de sus tripulantes. El contraste era brutal y elocuente: el Sherman había muerto, el Pershing había vencido. La filmación del duelo de Colonia se convirtió en una de las secuencias blindadas más famosas de la guerra.

Los últimos combates

En los meses finales de la guerra, los Pershing participaron en el cruce del Rin, la reducción de la bolsa del Ruhr y el avance hacia Alemania central. En cada enfrentamiento, el Pershing demostró ser superior o al menos igual a cualquier blindado alemán que encontrara. Las tripulaciones alemanas, acostumbradas a la ventaja sobre los Sherman, descubrieron que el Pershing podía penetrar su blindaje a las mismas distancias a las que ellos podían penetrar el suyo.

Sin embargo, los Pershing eran demasiado pocos para marcar una diferencia estadística. La gran mayoría de los combates blindados de 1945 siguieron siendo librados por Sherman, que pagaron un precio en sangre que el Pershing habría podido reducir si hubiera llegado antes.

La controversia

La llegada tardía del Pershing generó una amarga controversia que no se ha resuelto completamente. Los defensores del Sherman argumentan que su producción masiva y fiabilidad compensaban su inferioridad individual, y que la guerra se ganó con números, no con supertanques. Los críticos responden que miles de tanquistas americanos murieron innecesariamente porque la burocracia militar se negó a proporcionarles un tanque capaz de combatir a los alemanes en igualdad de condiciones.

La verdad probablemente se encuentra en un punto intermedio. El Sherman ganó la guerra por su disponibilidad y fiabilidad, pero la resistencia a desarrollar el Pershing tuvo un coste humano real. Los tanquistas que murieron en Sherman frente a Panthers y Tigers durante 1944 merecían un arma mejor, y esa arma existía en los tableros de diseño mucho antes de que llegara al frente.

Legado del M26 Pershing

El Pershing marcó un punto de inflexión en la doctrina blindada estadounidense. Tras la guerra, el ejército abandonó la filosofía de que los tanques no debían combatir a otros tanques y adoptó el concepto del tanque de batalla principal (MBT), un vehículo que debía ser capaz de cumplir todas las funciones blindadas, incluyendo el combate anticarro.

El Pershing evolucionó directamente en el M46 Patton, que combatió en Corea, y a través de sucesivas mejoras dio lugar a la línea M47-M48-M60 que formó la espina dorsal de las fuerzas blindadas estadounidenses durante la Guerra Fría.

Su legado más amargo es la lección sobre el coste de la inercia burocrática. El Pershing demostró que Estados Unidos podía diseñar y producir un tanque pesado de primera clase; lo que no pudo hacer fue superar a tiempo la resistencia institucional que retrasó su despliegue. Es una lección que trasciende la historia militar: las mejores armas del mundo son inútiles si llegan demasiado tarde al campo de batalla.