Pocos aviones de la SGM fueron tan versátiles y decisivos como el Consolidated PBY Catalina. Este hidroavión bimotor patrulló millones de kilómetros cuadrados de océano, localizó flotas enemigas, hundió submarinos y rescató a cientos de pilotos derribados en mar abierto. Desde el Atlántico Norte hasta el Pacífico Sur, el Catalina se convirtió en los ojos y oídos de las armadas aliadas, cubriendo distancias que ningún otro avión de su época podía igualar.

PBY-5 Catalina amerizando en la base aeronaval de Jacksonville, Florida, hacia 1943
Un PBY-5 Catalina ameriza en la base aeronaval de Jacksonville, Florida, hacia 1943 U.S. Navy · Dominio público

Origen y desarrollo del Catalina

El PBY nació de un contrato de la Armada de los Estados Unidos con la empresa Consolidated Aircraft Corporation en 1933. La designación "PBY" seguía la nomenclatura naval estadounidense: "P" de patrulla, "B" de bombardero y "Y" de Consolidated. El primer prototipo, el XP3Y-1, voló en marzo de 1935 y demostró unas prestaciones excepcionales para un hidroavión de su tamaño.

La producción en serie comenzó en 1936 con el modelo PBY-1, y las versiones fueron mejorándose progresivamente. El PBY-5, introducido en 1940, incorporó motores Pratt & Whitney R-1830-92 Twin Wasp de 1.200 CV cada uno y se convirtió en la variante más producida. En 1941 apareció el PBY-5A, la versión anfibia que añadía un tren de aterrizaje retráctil, permitiendo operar tanto desde el agua como desde pistas convencionales. Esta versatilidad multiplicó su utilidad operativa.

A lo largo de la guerra se fabricaron aproximadamente 3.300 unidades en diversas plantas estadounidenses y canadienses. La Unión Soviética produjo además su propia versión bajo licencia, denominada GST, en la fábrica de Taganrog. Los británicos, que lo bautizaron como "Catalina" —nombre que acabó adoptando universalmente—, lo recibieron a través del programa de Préstamo y Arriendo a partir de 1941.

Especificaciones técnicas

CaracterísticaDato
FabricanteConsolidated Aircraft Corporation
TipoHidroavión / anfibio de patrulla y bombardeo
Tripulación7-10 personas
Envergadura31,70 m
Longitud19,46 m
Peso máximo al despegue16.066 kg
Motores2× Pratt & Whitney R-1830-92 Twin Wasp (1.200 CV c/u)
Velocidad máxima314 km/h
Velocidad de crucero201 km/h
Alcance4.030 km
AutonomíaMás de 24 horas
Techo de servicio4.480 m
Armamento3-5 ametralladoras de 12,7 mm; hasta 1.814 kg de bombas o cargas de profundidad
Unidades producidas~3.300

Su alcance de más de 4.000 kilómetros era su característica más valiosa. Ningún otro avión de patrulla marítima podía cubrir extensiones oceánicas tan vastas durante misiones que frecuentemente superaban las veinte horas de vuelo. Esta capacidad resultó determinante para cerrar las brechas de cobertura aérea en el Atlántico, donde los submarinos alemanes operaban con relativa impunidad.

La caza del Bismarck

El momento más célebre del Catalina llegó el 26 de mayo de 1941. El acorazado Bismarck , el buque de guerra más poderoso de la Kriegsmarine, había hundido al HMS Hood y escapado de la persecución de la Royal Navy en el Atlántico Norte. Durante más de treinta horas, el acorazado alemán navegó sin ser detectado, y la flota británica comenzaba a quedarse sin combustible para continuar la búsqueda.

A las 10:30 de la mañana, un Catalina Mk I del Escuadrón 209 de la RAF Coastal Command, pilotado por el oficial Dennis Briggs con el alférez de navío estadounidense Leonard B. Smith como copiloto, avistó al Bismarck a través de una abertura entre las nubes. Smith, que técnicamente pertenecía a un país neutral en ese momento, fue quien primero divisó el buque enemigo. El Catalina transmitió la posición del acorazado, lo que permitió a los torpederos Swordfish del HMS Ark Royal lanzar el ataque que dañó el timón del Bismarck, sellando su destino. Al día siguiente, la flota británica lo hundió.

Este episodio demostró que un modesto hidroavión podía cambiar el curso de una batalla naval decisiva. Sin el Catalina, el Bismarck probablemente habría alcanzado la costa francesa y la seguridad de los puertos ocupados.

Los ojos de Midway

El PBY Catalina volvió a desempeñar un papel crucial en la batalla de Midway , el punto de inflexión de la guerra en el Pacífico. El 3 de junio de 1942, un Catalina del Escuadrón VP-44 pilotado por el alférez Jewell Reid avistó la fuerza de invasión japonesa a unas 700 millas al oeste de Midway. Al día siguiente, otros Catalinas detectaron la fuerza de portaaviones del almirante Nagumo, proporcionando la información vital que permitió a los portaaviones estadounidenses lanzar sus ataques con ventaja táctica.

Además del reconocimiento, los Catalinas realizaron un audaz ataque nocturno con torpedos contra los transportes japoneses, una misión extremadamente arriesgada para un avión lento y vulnerable. Aunque los daños materiales fueron modestos, el ataque perturbó las operaciones enemigas y demostró el coraje de las tripulaciones.

Guerra antisubmarina en el Atlántico

En la batalla del Atlántico , el Catalina se convirtió en una de las armas más eficaces contra los U-Boote alemanes. Operando desde bases en Islandia, Irlanda del Norte, Gibraltar, las Azores y la costa este de Canadá, los Catalinas de la RAF Coastal Command y de la Armada estadounidense patrullaban las rutas de los convoyes y escoltaban a los mercantes.

El equipamiento antisubmarino evolucionó considerablemente durante la guerra. Los Catalinas fueron equipados con radar ASV (Air to Surface Vessel) para detectar submarinos en superficie, especialmente de noche o con mala visibilidad. Más tarde se incorporó el MAD (Magnetic Anomaly Detector), un dispositivo que detectaba las alteraciones en el campo magnético terrestre causadas por el casco metálico de un submarino sumergido. Esta tecnología permitía localizar U-Boote que permanecían bajo la superficie, eliminando una de sus principales ventajas defensivas.

Las tácticas antisubmarinas fueron perfeccionándose. Los Catalinas trabajaban en coordinación con grupos de escolta naval, formando equipos cazadores-asesinos donde el avión localizaba al submarino y las fragatas o destructores completaban el ataque. Las cargas de profundidad lanzadas desde el Catalina, combinadas con la iluminación mediante bengalas Leigh Light, hicieron que la superficie del océano se convirtiera en un lugar cada vez más peligroso para los submarinos alemanes.

Los Black Cats del Pacífico

Una de las facetas más extraordinarias del servicio del Catalina fueron las operaciones nocturnas en el Pacífico, llevadas a cabo por los escuadrones conocidos como "Black Cats". Estos PBY, pintados completamente de negro mate para reducir su visibilidad, realizaban misiones de hostigamiento, reconocimiento y ataque contra la navegación japonesa durante la noche.

Los Black Cats operaron principalmente entre 1943 y 1945, causando estragos en las líneas de suministro japonesas. Volando a baja altitud sobre aguas hostiles, atacaban barcazas, transportes y buques de guerra menores con bombas y ametralladoras. Su capacidad para permanecer en el aire durante horas les permitía acechar al enemigo con una paciencia que ningún otro tipo de avión podía igualar.

Estas unidades desarrollaron tácticas innovadoras, como el uso del radar para aproximarse sin ser detectados y el lanzamiento de bengalas para iluminar los blancos en el último momento. Los japoneses aprendieron a temer las noches en las que los Black Cats patrullaban, ya que cualquier movimiento podía atraer un ataque repentino desde la oscuridad.

Rescate aéreo-marítimo

Quizá la misión más humanitaria del Catalina fue el rescate de tripulaciones derribadas en el mar. Su capacidad para amerizar en aguas relativamente agitadas y recoger supervivientes salvó la vida de cientos de aviadores y marineros a lo largo de la guerra.

En el Pacífico, los Catalinas de rescate, conocidos como "Dumbo" en referencia al elefante volador de Disney, se posicionaban cerca de las zonas de combate durante las grandes operaciones aéreas. Cuando un avión era derribado sobre el mar, el Catalina acudía a la posición del piloto, amerizaba junto a él y lo rescataba, a menudo bajo fuego enemigo. Algunos Catalinas llegaron a recoger a más de una docena de supervivientes en una sola misión, cargando el avión hasta límites que ponían en riesgo el propio despegue.

El comandante Adrian Marks protagonizó uno de los rescates más dramáticos de la guerra cuando, en agosto de 1945, su Catalina recogió a 56 supervivientes del crucero USS Indianapolis, hundido por un submarino japonés. Marks amerizó en mar abierto, de noche, en aguas infestadas de tiburones, y ató a los supervivientes que no cabían dentro del avión a las alas del hidroavión hasta que llegaron los buques de rescate.

El Catalina en la RAF Coastal Command

La RAF recibió sus primeros Catalinas en 1941 y los incorporó a los escuadrones del Coastal Command, donde prestaron un servicio sobresaliente durante toda la guerra. Los británicos operaron más de 700 Catalinas, convirtiéndolo en uno de los tipos de avión más numerosos del Coastal Command.

Los escuadrones británicos de Catalinas operaron desde bases dispersas por todo el Imperio: Islandia, Escocia, Gibraltar, África Occidental, Ceilán y el Lejano Oriente. En cada teatro de operaciones, el Catalina demostró su fiabilidad y resistencia, volando misiones de patrulla de más de veinte horas en condiciones meteorológicas que habrían impedido operar a cualquier otro avión.

Comparación con el Short Sunderland

El principal rival aliado del Catalina fue el Short Sunderland británico, un hidroavión cuatrimotor considerablemente mayor. El Sunderland era más rápido, disponía de mayor armamento defensivo y podía transportar más carga, lo que le valió el apodo de "Puercoespín Volador" entre los alemanes. Sin embargo, el Catalina lo superaba en alcance, era mucho más barato de producir y podía operar desde bases más pequeñas y menos desarrolladas.

Ambos aviones se complementaron eficazmente. Mientras el Sunderland dominaba las patrullas del Atlántico Norte y la bahía de Vizcaya, el Catalina cubría las enormes distancias del Pacífico y las zonas más remotas del Atlántico. La combinación de ambos tipos garantizó una cobertura aérea prácticamente global.

Producción y variantes

La producción del Catalina se repartió entre varias plantas para garantizar un suministro constante. Además de la fábrica principal de Consolidated en San Diego, se fabricaron unidades en Nueva Orleans, Buffalo y en las plantas canadienses de Canadian Vickers y Boeing Canada. La versión canadiense se denominó "Canso" en el servicio de la RCAF.

La Unión Soviética fabricó bajo licencia el modelo GST (Gidrosamoliot Transportniy) en la planta de Taganrog, junto al mar de Azov. Aunque la producción soviética fue limitada —unas 27 unidades antes de que la fábrica fuera evacuada por el avance alemán—, los GST operaron en el Ártico y el mar Negro junto a Catalinas suministrados directamente por Estados Unidos.

Las principales variantes fueron:

  • PBY-1 a PBY-4: versiones iniciales con mejoras progresivas en motores y equipamiento
  • PBY-5: la variante más producida, con motores de 1.200 CV y blisters laterales para las ametralladoras
  • PBY-5A: versión anfibia con tren de aterrizaje retráctil
  • PBY-6A: última versión de producción, con radar integrado y timón rediseñado
  • PBN-1 Nomad: versión mejorada fabricada por Naval Aircraft Factory

Legado del PBY Catalina

El Catalina sobrevivió a la guerra y continuó prestando servicio militar en numerosos países durante décadas. Brasil, Argentina, Chile, Francia, Indonesia y otros países operaron Catalinas hasta bien entrada la década de 1960. En el ámbito civil, muchos fueron reconvertidos para combate de incendios forestales, transporte de pasajeros en zonas remotas y exploración geográfica.

A día de hoy, varios PBY Catalina siguen volando en exhibiciones aéreas y museos en todo el mundo, casi noventa años después de su primer vuelo. Su silueta inconfundible —alas altas de parasol, flotadores retráctiles en las puntas alares y el casco de hidroavión— evoca una era en la que la aviación marítima era la única forma de cubrir las inmensas extensiones oceánicas donde se decidió el destino de la SGM.

Apodado cariñosamente "Cat" por sus tripulaciones, el PBY Catalina no fue un avión glamuroso ni espectacular. Era lento, vulnerable a los cazas enemigos y agotador de volar durante misiones de más de veinte horas. Pero cumplió su misión con una fiabilidad y una tenacidad que lo convirtieron en uno de los aviones más importantes y exitosos de toda la guerra.