El Hawker Hurricane fue el caza que realmente salvó a Gran Bretaña en 1940. Mientras el Spitfire acaparaba la gloria y los titulares, fue el Hurricane —menos glamuroso, más anticuado pero presente en números muy superiores— el que derribó más aviones alemanes durante la batalla de Inglaterra . Robusto, fácil de fabricar, sencillo de reparar y estable como plataforma de tiro, el Hurricane fue el caballo de batalla de la RAF en el momento más desesperado de su historia.

Hawker Hurricane expuesto en el museo de la RAF en Hendon
Un Hawker Hurricane conservado en el museo de la RAF en Hendon, Londres Geograph / Chris Sheridan · CC BY-SA 2.0

Desarrollo y diseño

El Hurricane fue diseñado por Sydney Camm para la firma Hawker Aircraft a mediados de los años treinta. Mientras otros diseñadores apostaban por estructuras totalmente metálicas, Camm eligió un enfoque más conservador: el Hurricane tenía un fuselaje de estructura tubular metálica cubierto parcialmente de tela, una tecnología que facilitaba enormemente la producción en las fábricas británicas y la reparación en el campo.

El primer prototipo voló en noviembre de 1935 y entró en servicio con la RAF en diciembre de 1937. Era el primer caza monoplano de ala baja del inventario británico y el primero en superar los 480 km/h en vuelo nivelado. Cuando estalló la guerra en septiembre de 1939, la RAF contaba con 18 escuadrones de Hurricane, frente a solo 9 de Spitfire.

Características técnicas

EspecificaciónDato (Mk I)
MotorRolls-Royce Merlin III, 1.030 CV
Velocidad máxima528 km/h a 5.500 m
Alcance965 km
Techo de servicio10.900 m
Armamento8 ametralladoras Browning .303
Peso en vacío2.308 kg
Envergadura12,19 m
Producción total~14.583 unidades

La batalla de Inglaterra

Durante la batalla de Inglaterra (julio-octubre de 1940), los Hurricane constituyeron aproximadamente el 55% de los cazas de la RAF, frente al 33% de Spitfire. La estrategia del Fighter Command era, cuando era posible, enviar a los Spitfire contra los cazas Bf 109 alemanes mientras los Hurricane se concentraban en los bombarderos: los He 111 , Do 17 y Ju 88 que eran el objetivo real de la campaña alemana.

El Hurricane era ideal para este papel. Su plataforma de tiro estable, su robustez y sus ocho ametralladoras lo convertían en un destructor de bombarderos eficaz. Los pilotos apuntaban al fuselaje y los motores de los bombarderos alemanes, donde las ráfagas de .303 causaban daños acumulativos que obligaban a los aviones a retirarse o los derribaban.

Las cifras hablan por sí mismas: los Hurricane derribaron más aviones enemigos durante la batalla de Inglaterra que todos los demás sistemas defensivos —incluidos los Spitfire, la artillería antiaérea y los globos de barrera— combinados. Fue el Hurricane, no el Spitfire, el verdadero salvador de Gran Bretaña en el verano de 1940.

Otros teatros de operaciones

Norte de África y Mediterráneo

El Hurricane sirvió extensamente en el norte de África y el Mediterráneo, donde su robustez lo hacía más adecuado que el Spitfire para las condiciones del desierto. Operó como caza, cazabombardero y avión de reconocimiento, y fue el principal caza de la RAF en la defensa de Malta, la isla asediada que resistió meses de bombardeo alemán e italiano.

Frente oriental

La Unión Soviética recibió casi 3.000 Hurricane a través del programa de Préstamo y Arriendo. Los pilotos soviéticos lo consideraban inferior al Yak-1 y al LaGG-3 en combate aire-aire, pero apreciaban su robustez y su facilidad de mantenimiento. Muchos fueron usados en el frente del Ártico, protegiendo los convoyes de suministro aliados que llegaban a Murmansk.

El «Hurribomber»

A medida que cazas más modernos reemplazaban al Hurricane en el papel de superioridad aérea, fue reconvertido en cazabombardero y avión de ataque al suelo. El Hurricane Mk IID, equipado con dos cañones Vickers S de 40 mm, se convirtió en un destructor de tanques eficaz en el norte de África, donde sus cañones perforaban el blindaje superior de los blindados del Eje.

Legado

El Hawker Hurricane fue el caza más importante de la RAF durante los años críticos de 1940-1941. Su contribución a la victoria en la batalla de Inglaterra fue decisiva: sin los Hurricane, los escuadrones de Spitfire habrían sido insuficientes para defender el espacio aéreo británico.

El Hurricane nunca tuvo la fama del Spitfire ni la mística del Mustang, pero fue el caza que estuvo cuando se le necesitó, en los números necesarios y con la fiabilidad requerida. En la hora más oscura de Gran Bretaña, el caballo de batalla de la RAF no fue el elegante Spitfire sino el robusto y honesto Hurricane.