El 7,5 cm Pak 40 (Panzerabwehrkanone 40) fue el cañón anticarro más importante del ejército alemán durante la SGM. Introducido en 1942 como respuesta urgente al T-34 soviético, el Pak 40 podía destruir prácticamente cualquier tanque aliado a distancias de combate normales y se convirtió en la columna vertebral de las defensas antitanque alemanas en todos los frentes. Más de 23.000 unidades fueron producidas, más que cualquier otro cañón anticarro alemán, y su presencia en el campo de batalla fue la pesadilla de los tanquistas aliados desde el norte de África hasta Berlín.

Cañón anticarro Pak 40 de 75 mm en un museo
Un cañón anticarro Pak 40 de 75 mm conservado en el Musée des Blindés de Saumur, Francia Wikimedia Commons · CC BY-SA 2.0

Desarrollo: la crisis del T-34

Cuando la Wehrmacht invadió la Unión Soviética en junio de 1941, sus cañones anticarro estándar —el Pak 36 de 37 mm y el Pak 38 de 50 mm— demostraron ser incapaces de penetrar el blindaje inclinado del T-34 soviético excepto a distancias muy cortas. Los soldados alemanes apodaron al Pak 36 «la puerta del ejército» (Heeresanklopfgerät) porque sus proyectiles «tocaban la puerta» del blindaje enemigo sin penetrarlo.

La crisis fue tan grave que Rheinmetall recibió órdenes urgentes de desarrollar un cañón anticarro más potente. El resultado fue el Pak 40, que montaba un cañón de 75 mm de alta velocidad capaz de penetrar el blindaje del T-34 a distancias de más de 1.000 metros. Las primeras unidades llegaron al frente en 1942 y rápidamente se convirtieron en el cañón anticarro estándar de la Wehrmacht.

Características técnicas

EspecificaciónDato
Calibre75 mm (L/46)
Peso en combate1.425 kg
Penetración132 mm a 500 m (PzGr 39)
Alcance máximo7.678 m
Cadencia14 disparos/min
Tripulación4-6
Elevación-5° a +22°
Ángulo de giro65°
Producción total~23.303 unidades

En combate

Frente oriental

En el frente oriental, el Pak 40 fue el arma que restauró el equilibrio antitanque alemán. Su proyectil perforante PzGr 39 penetraba el blindaje frontal del T-34 a 1.000 metros y el del KV-1 a distancias más cortas. Contra los tanques pesados soviéticos posteriores, como el IS-2, el Pak 40 podía ser efectivo por los laterales pero luchaba contra el blindaje frontal a largas distancias.

Las tripulaciones de Pak 40 desarrollaron tácticas de emboscada: posicionaban el cañón en terreno cubierto, camuflado con redes y vegetación, esperaban a que los tanques soviéticos entraran en el rango efectivo y abrían fuego. El primer disparo, desde una posición oculta, era casi siempre mortal. El problema era el segundo disparo: el fogonazo revelaba la posición y el cañón se convertía en objetivo para la artillería y la infantería soviética.

Frente occidental

En Normandía y las campañas posteriores, el Pak 40 fue el principal verdugo de los Sherman aliados. El blindaje frontal del Sherman (51-64 mm) era penetrado con facilidad por el Pak 40 a prácticamente cualquier distancia de combate. Los tanquistas aliados temían los Pak 40 más que los tanques alemanes, porque el cañón anticarro era más difícil de detectar y más numeroso.

En el bocage normando, los Pak 40 se posicionaban detrás de los setos que cuadriculaban el paisaje, cubriendo los caminos y las intersecciones por donde debían avanzar los blindados aliados. Muchos Sherman fueron destruidos sin que sus tripulaciones llegaran a ver el cañón que los alcanzó.

Versatilidad

El Pak 40 también fue montado en vehículos blindados como cañón de asalto. El Marder III y el Nashorn llevaban versiones del Pak 40 sobre chasis de tanques, creando cazatanques móviles que podían acompañar a las tropas en la ofensiva y la retirada.

Fortalezas y debilidades

La principal fortaleza del Pak 40 era su potencia de fuego: podía destruir a la inmensa mayoría de los tanques aliados a distancias de combate normales. Su precisión era excelente y su cadencia de 14 disparos por minuto permitía comprometer múltiples objetivos rápidamente.

Su principal debilidad era el peso. Con 1.425 kg, el Pak 40 era difícil de mover sin vehículo de tracción, especialmente en barro, nieve o terreno irregular. Las tripulaciones odiaban tener que reposicionar el cañón manualmente, y en muchas ocasiones se vieron obligadas a abandonar sus Pak 40 durante retiradas porque no podían moverlos lo suficientemente rápido.

Legado

El Pak 40 fue el cañón anticarro más efectivo y más producido del ejército alemán. Su cañón de 75 mm L/46 se convirtió en el estándar contra el que se medían todos los blindajes aliados, y su presencia en el campo de batalla obligó a los diseñadores aliados a aumentar continuamente el blindaje de sus tanques.

Su legado más duradero es quizás táctico: las técnicas de emboscada antitanque perfeccionadas por las tripulaciones de Pak 40 —posición oculta, primer disparo letal, reposicionamiento rápido— siguen siendo la base de la doctrina antitanque de los ejércitos modernos.