El obús M2 de 105 mm fue la pieza de artillería más importante del Ejército de Estados Unidos durante la SGM. Presente en todos los teatros de operaciones, desde las playas de Normandía hasta las islas del Pacífico, este cañón proporcionó el fuego de apoyo que las divisiones de infantería y blindadas necesitaban para avanzar contra las posiciones enemigas. Con una cadencia de hasta ocho disparos por minuto, un alcance de once kilómetros y una extraordinaria versatilidad de municiones, el M2 —redesignado M101 tras la guerra— se convirtió en el estándar contra el que se medían todas las piezas de artillería divisional del conflicto.

Obús M2A1 de 105 mm sobre cureña M2A1, manual técnico del Ejército de EE. UU., 1944
Obús M2A1 de 105 mm sobre cureña M2A1, ilustración del manual técnico TM 9-1325 del Ejército de EE. UU. US War Department · Dominio público

Origen y desarrollo

El desarrollo del obús M2 de 105 mm comenzó en la década de 1920, cuando el Ejército estadounidense buscaba sustituir las piezas francesas de 75 mm que había utilizado durante la Primera Guerra Mundial. Los artilleros norteamericanos habían comprobado en las trincheras de Francia que el calibre 75 mm resultaba insuficiente para destruir posiciones fortificadas y que se necesitaba una pieza más potente que siguiera siendo lo bastante ligera para acompañar a la infantería.

El diseño inicial, completado en 1928, recibió la designación M1. Tras sucesivas mejoras en el mecanismo de retroceso, el sistema de elevación y la cureña, la versión definitiva fue aceptada como M2 en 1934 y entró en producción limitada. La variante M2A1, con modificaciones menores en el sistema de puntería y el escudo protector, se convirtió en el modelo estándar a partir de 1940. Cuando Estados Unidos entró en la guerra tras el ataque a Pearl Harbor en diciembre de 1941, las fábricas ya estaban preparadas para la producción en masa.

A lo largo de la guerra se fabricaron aproximadamente 10.200 unidades del M2/M2A1, una cifra que refleja tanto la escala industrial estadounidense como la importancia que el Ejército concedía a esta pieza. La producción corrió a cargo de varias empresas, aunque la principal fue la Rock Island Arsenal en Illinois.

Especificaciones técnicas

El obús M2A1 de 105 mm combinaba potencia de fuego, movilidad y fiabilidad en un diseño relativamente compacto que podía ser remolcado por un camión de 2,5 toneladas o por un tractor de artillería M5.

CaracterísticaValor
Calibre105 mm (4,13 pulgadas)
Longitud del tubo2,57 m (22 calibres)
Peso en posición de combate2.030 kg
Elevación-5° a +66°
Traverso46° (23° a cada lado)
Alcance máximo11.270 m (con carga 7)
Cadencia de tiro8 disparos/min (máxima), 2-3 disparos/min (sostenida)
Peso del proyectil HE (M1)14,97 kg
Dotación8 sirvientes
Velocidad de boca472 m/s (carga máxima)
Sistema de retrocesoHidroneumático

El sistema de cargas propulsoras era especialmente flexible. El artillero podía seleccionar entre siete cargas diferentes (numeradas de 1 a 7), lo que permitía ajustar la trayectoria del proyectil según la distancia al objetivo y el ángulo de caída deseado. Las cargas bajas producían trayectorias curvas ideales para batir posiciones en reverso de pendiente, mientras que las cargas altas proporcionaban mayor alcance y velocidad de impacto.

Municiones: versatilidad en el campo de batalla

Una de las grandes ventajas del obús M2 era la extraordinaria variedad de municiones disponibles, lo que lo convertía en una herramienta adaptable a casi cualquier situación táctica.

El proyectil explosivo de alto poder (HE) M1 constituía la munición estándar y representaba la mayor parte del consumo. Con 2,18 kg de TNT, era capaz de crear un cráter de un metro de diámetro y lanzar fragmentos letales en un radio de treinta metros. Contra infantería en terreno abierto, el efecto era devastador.

Los proyectiles de humo (WP, fósforo blanco) cumplían una doble función. Además de crear cortinas de humo para cubrir maniobras de la infantería, el fósforo blanco ardiente causaba heridas terribles al personal enemigo y servía como arma incendiaria contra posiciones de madera o vegetación. Las tropas alemanas llegaron a temer especialmente estos proyectiles.

Los proyectiles iluminantes, suspendidos de un paracaídas, podían alumbrar un área de hasta un kilómetro de diámetro durante aproximadamente un minuto, convirtiendo la noche en día y revelando movimientos enemigos. Esta munición resultó crucial en las batallas nocturnas del frente occidental.

Quizá la munición más curiosa eran los proyectiles de propaganda, que contenían octavillas enrolladas en su interior. Al explotar a determinada altura, dispersaban miles de panfletos sobre las líneas enemigas invitando a la rendición. Se estima que se dispararon millones de estos proyectiles durante la campaña de Europa occidental, y su efectividad psicológica fue considerable, especialmente en los últimos meses de la guerra.

Organización: tres baterías por división

La doctrina artillera estadounidense asignaba un batallón de artillería de 105 mm a cada regimiento de infantería. Cada división de infantería disponía de tres batallones de obuses de 105 mm, con un total de 54 piezas organizadas en tres baterías de seis cañones cada una por batallón. Un cuarto batallón, equipado con obuses M1 de 155 mm, completaba la artillería divisional con fuegos más pesados.

Esta generosa dotación artillera —muy superior a la de las divisiones alemanas o japonesas equivalentes— otorgaba a las formaciones estadounidenses una aplastante superioridad de fuego. Un comandante de división podía concentrar los fuegos de sus 54 obuses sobre un único objetivo, descargando más de 400 proyectiles por minuto sobre las posiciones enemigas.

Las divisiones blindadas también contaban con batallones de 105 mm, aunque en menor número. En su caso, muchas de las piezas iban montadas en el chasis del M7 Priest, un obús autopropulsado que permitía seguir el ritmo de avance de los carros de combate sin necesidad de detenerse para poner en batería la pieza remolcada.

La técnica Time on Target (TOT)

Los artilleros estadounidenses perfeccionaron durante la SGM una técnica que multiplicaba el efecto destructivo de sus baterías: el Time on Target o TOT. El concepto era sencillo pero su ejecución requería una coordinación extraordinaria. Múltiples baterías situadas a diferentes distancias del objetivo calculaban el tiempo de vuelo de sus proyectiles y sincronizaban sus disparos para que todos los proyectiles impactasen simultáneamente.

El resultado era terrorífico. En lugar de recibir un goteo continuo de impactos que permitía buscar refugio entre explosiones, las tropas enemigas sufrían una avalancha repentina de docenas o incluso cientos de proyectiles que estallaban en el mismo instante. No había aviso previo ni tiempo para protegerse. Los prisioneros alemanes declararon que el TOT era el aspecto más temido de combatir contra los estadounidenses.

Esta técnica fue posible gracias a las excelentes comunicaciones por radio del Ejército de EE. UU. y a un sistema de observadores avanzados que proporcionaban correcciones de tiro en tiempo real. Los observadores aéreos en avionetas L-4 Grasshopper complementaban a los observadores terrestres, permitiendo dirigir el fuego con gran precisión sobre objetivos que no eran visibles desde las posiciones de la artillería.

En combate: de Normandía a Berlín

El obús M2 recibió su bautismo de fuego a gran escala en el norte de África en 1942, donde demostró su superioridad sobre las piezas italianas y su paridad con la artillería alemana. En Sicilia e Italia, las pendientes montañosas del terreno pusieron a prueba la capacidad de tiro en ángulo elevado de la pieza, que respondió satisfactoriamente.

La Batalla de Normandía fue el escenario donde la artillería de 105 mm demostró todo su potencial. Durante los combates en el bocage normando, los setos y taludes impedían a menudo el fuego directo de la infantería, y fueron los obuses M2 los que rompieron las posiciones alemanas una tras otra. Los observadores avanzados, a veces a pocos cientos de metros del enemigo, dirigían el fuego con precisión sobre cada seto, cada cruce de caminos, cada posición de ametralladoras.

Durante la Batalla de las Ardenas en diciembre de 1944, la artillería estadounidense desempeñó un papel decisivo en la defensa de Bastogne y otros puntos clave. Las baterías de 105 mm dispararon sin descanso contra las columnas blindadas alemanas, utilizando proyectiles con espoleta de proximidad que multiplicaban su efectividad contra la infantería de acompañamiento. En algunos sectores, las dotaciones agotaron sus reservas de munición y tuvieron que racionar los disparos hasta que llegaron nuevos suministros.

En el Pacífico: fuego sobre las islas

En el teatro del Pacífico, el obús M2 se enfrentó a desafíos diferentes. Las pequeñas dimensiones de las islas reducían las distancias de combate, pero las fortificaciones japonesas —búnkeres de hormigón, cuevas naturales reforzadas y túneles— exigían un volumen de fuego enorme para neutralizarlas. Los proyectiles de 105 mm resultaban a menudo insuficientes contra estas posiciones y debían complementarse con piezas más pesadas, pero su cadencia de tiro y su abundancia compensaban parcialmente la falta de poder destructivo individual.

En Guadalcanal, Tarawa, Saipán, Iwo Jima y Okinawa, las baterías de 105 mm proporcionaron fuego de preparación antes de los asaltos anfibios y fuego de apoyo continuo durante el avance de la infantería. La capacidad de disparar con ángulos de elevación muy pronunciados resultó especialmente útil para batir posiciones en las laderas escarpadas de las islas volcánicas del Pacífico.

El M7 Priest: la versión autopropulsada

Para dotar a las divisiones blindadas de artillería capaz de seguir el ritmo de los tanques, el Ejército estadounidense montó el obús M2A1 sobre el chasis del tanque M3 Lee, creando el obús autopropulsado M7 Priest. El apodo Priest (sacerdote) se lo pusieron los británicos, que recibieron muchas unidades a través del programa Lend-Lease, por el aspecto de púlpito que tenía el anillo de la ametralladora antiaérea.

El M7 conservaba las mismas prestaciones balísticas que la versión remolcada, pero añadía la ventaja de la movilidad y una protección blindada ligera para la dotación. Entró en combate por primera vez en El Alamein en 1942 al servicio del Ejército británico y participó en todos los teatros de operaciones hasta el final de la guerra.

Comparación con piezas rivales

El obús M2 de 105 mm competía directamente con dos piezas artilleras de los demás ejércitos: el 10,5 cm leichte Feldhaubitze 18 (leFH 18) alemán y el QF 25-pounder (25 libras) británico.

El leFH 18 alemán tenía un alcance ligeramente inferior (10.675 m frente a 11.270 m) y una cadencia de tiro similar. Su proyectil era comparable en peso y efecto. Sin embargo, la pieza alemana era algo más pesada (1.985 kg sin escudo, pero más con él) y su sistema de cargas era menos flexible. La principal desventaja alemana no estaba en la pieza en sí, sino en la menor disponibilidad de munición y en la inferioridad numérica de sus baterías respecto a las estadounidenses.

El 25-pounder británico (87,6 mm) era más ligero y manejable, con un ingenioso sistema de plataforma giratoria que le daba un traverso de 360°, superior al del M2. Sin embargo, su calibre menor significaba un proyectil más ligero (11,34 kg frente a 14,97 kg) con menor efecto destructivo. Los británicos compensaban esta limitación con una excelente doctrina de tiro y observadores avanzados muy experimentados.

En términos generales, el M2 ofrecía el mejor equilibrio entre potencia, alcance, movilidad y facilidad de producción. Su verdadera ventaja, no obstante, radicaba en la capacidad industrial de Estados Unidos para producirlo en cantidades masivas y suministrar munición en abundancia.

Producción y legado

A lo largo de la SGM se fabricaron aproximadamente 10.200 obuses M2/M2A1, una cifra que no incluye los montados en el M7 Priest ni los que equipaban otros vehículos. Tras la guerra, la pieza fue redesignada como M101 y continuó sirviendo en el Ejército de EE. UU. durante las guerras de Corea y Vietnam, donde demostró una vez más su fiabilidad y eficacia.

Más de cincuenta países adoptaron el M101 a través de programas de ayuda militar estadounidense, convirtiéndolo en una de las piezas de artillería más extendidas del siglo XX. Algunos ejércitos lo mantuvieron en servicio hasta bien entrado el siglo XXI, un testimonio extraordinario de la solidez de un diseño nacido en los años treinta.

El obús M2 de 105 mm encarna la filosofía artillera estadounidense de la SGM: una pieza robusta, fiable y producida en cantidades abrumadoras, servida por artilleros bien entrenados y coordinados mediante un sistema de comunicaciones sin rival. No era la pieza más potente ni la más sofisticada del conflicto, pero fue la que más proyectiles puso sobre el enemigo, y en la guerra de desgaste que fue la SGM, eso resultó decisivo.