El Ordnance QF 25-pounder, conocido simplemente como el 25 libras, fue mucho más que una pieza de artillería: fue el corazón del poder de fuego de los ejércitos británico y de la Commonwealth durante toda la SGM. Desde los desiertos del norte de África hasta las junglas de Birmania, pasando por las playas de Normandía, este cañón-obús demostró una versatilidad y fiabilidad que lo convirtieron en una de las armas más apreciadas por sus dotaciones. Con cerca de 12.000 unidades fabricadas, su estruendo acompañó a los soldados aliados en prácticamente todos los teatros de operaciones del conflicto.

Origen y desarrollo: el concepto de cañón-obús
El 25 libras nació de la necesidad de sustituir dos piezas de la Primera Guerra Mundial que seguían en servicio durante los años treinta: el cañón de campaña de 18 libras y el obús de 4,5 pulgadas. En lugar de desarrollar dos armas nuevas, el Real Cuerpo de Artillería optó por un concepto revolucionario para la época: un cañón-obús (gun-howitzer) que combinara la trayectoria tensa del cañón con la trayectoria curva del obús en una sola pieza.
El diseño comenzó en 1935 y las primeras unidades entraron en servicio en 1938, aunque inicialmente se montaron tubos nuevos de calibre 87,6 mm sobre cureñas del viejo 18 libras. Esta versión provisional, conocida como Mark I, permitió acelerar la producción mientras se completaba el diseño definitivo. La versión Mark II, con cureña propia y todas las mejoras previstas, llegó a las unidades a partir de 1940 y se convirtió en el modelo estándar durante el resto de la guerra.
La denominación QF (Quick Firing) hacía referencia a su sistema de carga, en el que el proyectil y la vaina del propelente se introducían por separado pero con rapidez. Este sistema permitía a una dotación entrenada alcanzar cadencias de hasta ocho disparos por minuto en ráfagas cortas, una velocidad notable para una pieza de artillería de campaña.
Características técnicas
El 25 libras presentaba una combinación de prestaciones que lo hacían especialmente eficaz en el campo de batalla. A continuación se resumen sus especificaciones principales:
| Característica | Dato |
|---|---|
| Calibre | 87,6 mm (3,45 pulgadas) |
| Peso en combate | 1.800 kg |
| Longitud del tubo | 31 calibres |
| Alcance máximo | 12.253 m (carga súper) |
| Peso del proyectil | 11,34 kg (25 libras) |
| Cadencia de tiro | 6-8 disparos/min |
| Elevación | -5° a +40° |
| Travesía | 360° (sobre plataforma) |
| Dotación | 6 artilleros |
| Velocidad inicial | 532 m/s (carga súper) |
El sistema de cargas variables
Una de las características más ingeniosas del 25 libras era su sistema de cargas propulsoras variables. El artillero podía elegir entre tres cargas principales (1, 2 y 3) y una carga súper, cada una con diferente cantidad de pólvora. Las cargas menores producían trayectorias más curvas, ideales para batir objetivos detrás de colinas o edificios, mientras que la carga súper proporcionaba la trayectoria más tensa y el máximo alcance.
Este sistema otorgaba al oficial de batería una flexibilidad táctica enorme. En terreno montañoso o urbano, podía emplear cargas bajas para que los proyectiles cayeran casi en vertical sobre posiciones enemigas protegidas. En campo abierto, la carga súper permitía batir objetivos a más de doce kilómetros de distancia con precisión.
La plataforma circular de tiro
Quizá el rasgo más distintivo del 25 libras era su plataforma circular de tiro, una bandeja metálica que se colocaba bajo las ruedas del cañón. Una vez posicionada, la pieza podía girar 360 grados con rapidez, lo que le permitía cambiar de objetivo en cualquier dirección sin necesidad de mover todo el conjunto. Esta capacidad resultó especialmente valiosa en el desierto norteafricano, donde los ataques podían llegar desde cualquier punto, y dotó al 25 libras de una capacidad antitanque improvisada que salvó más de una posición aliada.
En combate: del desierto a Europa
Norte de África y El Alamein
El bautismo de fuego masivo del 25 libras se produjo en el desierto occidental, donde las baterías británicas se enfrentaron al Afrika Korps de Rommel. Fue en la Batalla de El Alamein donde el arma demostró su potencia de forma más espectacular. En la noche del 23 de octubre de 1942, más de mil piezas de artillería, la mayoría de ellas de 25 libras, abrieron fuego simultáneamente en uno de los bombardeos preparatorios más devastadores de la guerra. El estruendo fue tan intenso que los artilleros sufrieron daños auditivos permanentes, y el efecto sobre las líneas del Eje resultó demoledor.
En el desierto, los artilleros aprendieron a explotar la plataforma circular para usar el 25 libras en tiro directo contra blindados. Aunque su proyectil explosivo no era ideal para perforar blindajes, la introducción de munición perforante de 20 libras y el empleo a corta distancia permitieron destruir vehículos ligeros y dañar tanques medios. Esta función antitanque de emergencia se empleó en varias ocasiones cuando los panzer alemanes penetraban las líneas de artillería.
De Normandía a Alemania
El 25 libras desempeñó un papel crucial en la campaña del noroeste de Europa a partir de junio de 1944. Durante la Batalla de Normandía , las baterías de 25 libras proporcionaron apoyo de fuego constante a la infantería que avanzaba desde las playas hacia el interior. En el bocage normando, donde la vegetación densa limitaba la visibilidad y los combates se libraban a corta distancia, la capacidad del arma para disparar con trayectoria curva resultó especialmente útil para batir posiciones alemanas ocultas tras los setos.
A medida que los aliados avanzaban hacia el Rin y el interior de Alemania, el 25 libras siguió siendo la pieza de artillería más numerosa en las divisiones británicas y canadienses. En la Batalla de las Ardenas, las baterías británicas equipadas con el arma contribuyeron a contener el avance alemán en el flanco norte del saliente.
El Pacífico y Birmania
En el teatro del Pacífico, y especialmente en la campaña de Birmania, el 25 libras demostró su adaptabilidad en condiciones extremas. Su peso relativamente moderado permitía transportarlo por caminos selváticos y terreno montañoso donde piezas más pesadas no podían llegar. Las fuerzas australianas también lo emplearon extensamente en Nueva Guinea y las islas del Pacífico sudoccidental.
En Birmania, los artilleros del XIV Ejército del general Slim utilizaron el 25 libras en la defensa de Imphal y Kohima, y posteriormente en la ofensiva que recuperó Rangún. La capacidad de disparar con ángulo elevado resultaba esencial en la jungla, donde era necesario lanzar proyectiles por encima de la densa vegetación para alcanzar posiciones japonesas.
La versión autopropulsada: el Sexton
La necesidad de una artillería que pudiera seguir el ritmo de las divisiones blindadas llevó al desarrollo del Sexton, un cañón autopropulsado que montaba el 25 libras sobre un chasis de tanque canadiense Ram. Fabricado en Canadá a partir de 1943, el Sexton proporcionaba la potencia de fuego del 25 libras con la movilidad de un vehículo oruga. Se fabricaron 2.150 unidades que sirvieron en las divisiones blindadas británicas y canadienses desde Normandía hasta el final de la guerra.
El Sexton cumplía la misma función que el M7 Priest estadounidense, que montaba el obús M2 de 105 mm. Aunque el Priest tenía un proyectil ligeramente más pesado, los británicos preferían el Sexton porque utilizaba la misma munición que el resto de su artillería de campaña, simplificando enormemente la logística.
Comparación con la artillería rival
El 25 libras competía en el campo de batalla con piezas de calibre similar empleadas por otros ejércitos. La comparación más directa se establecía con el obús M2 de 105 mm estadounidense y el leFH 18 de 10,5 cm alemán.
| Característica | QF 25 libras | M2 105 mm (EE. UU.) | leFH 18 (Alemania) |
|---|---|---|---|
| Calibre | 87,6 mm | 105 mm | 105 mm |
| Peso del proyectil | 11,3 kg | 14,9 kg | 14,8 kg |
| Alcance máximo | 12.253 m | 11.270 m | 10.675 m |
| Peso en combate | 1.800 kg | 2.030 kg | 1.985 kg |
| Cadencia | 6-8 disp./min | 4-6 disp./min | 4-6 disp./min |
| Travesía | 360° | 46° | 56° |
El 25 libras era más ligero, más rápido en cadencia y ofrecía travesía completa de 360 grados, ventajas innegables en movilidad y flexibilidad táctica. Sin embargo, su calibre menor significaba un proyectil más pequeño con menos carga explosiva, lo que reducía su efecto destructivo por impacto. Los estadounidenses y alemanes apostaban por el calibre 105 mm como estándar, que proporcionaba mayor poder de destrucción a costa de un arma más pesada y menos maniobrable.
El mayor alcance del 25 libras compensaba parcialmente su menor calibre, permitiéndole batir objetivos fuera del alcance de sus rivales. En la práctica, las tres piezas demostraron ser armas excelentes en su categoría, y la elección entre ellas dependía más de la doctrina artillera de cada ejército que de diferencias cualitativas decisivas.
Producción y servicio posterior
Con aproximadamente 12.000 unidades fabricadas entre 1938 y el final de la guerra, el 25 libras fue producido en el Reino Unido, Canadá y Australia. Esta producción masiva y distribuida garantizaba el suministro incluso en las peores circunstancias logísticas.
Tras la SGM, el 25 libras continuó en servicio durante décadas. El ejército británico lo mantuvo como pieza estándar de artillería de campaña hasta los años sesenta, cuando fue sustituido gradualmente por el obús L118 de 105 mm. Participó en la Guerra de Corea, en conflictos coloniales y en numerosos ejércitos de la Commonwealth que lo conservaron incluso más allá de los setenta. Algunos países como Irlanda y la India lo mantuvieron operativo hasta bien entrados los años ochenta.
Su longevidad en servicio es testimonio de la solidez del diseño original. Pocas armas de la SGM pueden presumir de haber servido durante casi medio siglo en ejércitos de todo el mundo.
Legado del 25 libras
El Ordnance QF 25-pounder ocupa un lugar especial en la historia de la artillería. Fue el arma que demostró que el concepto de cañón-obús era viable y eficaz, un principio que sigue vigente en la artillería moderna. Su plataforma circular de tiro anticipó las torretas giratorias de los obuses autopropulsados actuales. Y su sistema de cargas variables se convirtió en estándar para prácticamente toda la artillería de campaña posterior.
Para los artilleros de la Commonwealth, el 25 libras fue más que un arma: fue un compañero inseparable durante seis años de guerra global. Fiable, preciso y versátil, representó la columna vertebral de la potencia de fuego aliada en innumerables combates y contribuyó de manera decisiva a la victoria final sobre las potencias del Eje.