El Ordnance QF 6-pounder fue el cañón antitanque que cambió la suerte de los ejércitos aliados en los campos de batalla de la SGM. Diseñado en Gran Bretaña para sustituir al obsoleto cañón de 2 libras, el 6-pounder —o cañón de 57 mm— se convirtió en el arma antitanque estándar del Commonwealth y, con la designación M1, también del ejército estadounidense. Capaz de perforar el blindaje de los Panzer III y los Panzer IV , esta pieza de artillería devolvió a la infantería aliada la confianza necesaria para enfrentarse a los blindados del Eje en el norte de África y Europa.

Origen y desarrollo: la urgencia de un arma nueva
Cuando estalló la guerra en 1939, el ejército británico dependía del Ordnance QF 2-pounder (40 mm) como su principal cañón antitanque. Aunque resultaba adecuado contra los blindados ligeros de las primeras campañas, los ingenieros del Royal Arsenal de Woolwich ya trabajaban desde 1938 en un sucesor más potente. El resultado fue el Ordnance QF 6-pounder 7 cwt, un cañón de 57 mm diseñado para ofrecer una capacidad de penetración significativamente superior.
El prototipo estuvo listo en 1940, pero su entrada en producción sufrió un retraso decisivo. Tras la evacuación de Dunkerque, el ejército británico había perdido gran parte de su equipo pesado en Francia. La necesidad urgente de rearmar las unidades obligó a las fábricas a seguir produciendo el 2-pounder, cuya fabricación ya estaba establecida y era más sencilla. Cambiar las líneas de producción al nuevo diseño habría supuesto meses de interrupción que el país no podía permitirse mientras temía una invasión alemana.
Esta decisión, comprensible en el contexto de 1940-1941, tuvo consecuencias graves. Cuando las fuerzas británicas se enfrentaron a los blindados alemanes más modernos en el norte de África, el 2-pounder se mostró claramente insuficiente. No fue hasta mayo de 1942 cuando el 6-pounder comenzó a llegar en cantidades significativas a las unidades de primera línea, casi dos años después de que el diseño estuviera completado.
Especificaciones técnicas
| Característica | Datos |
|---|---|
| Designación | Ordnance QF 6-pounder 7 cwt (Mk II/IV) |
| Calibre | 57 mm (2,244 pulgadas) |
| Longitud del tubo | Mk II: 2,57 m (43 calibres) / Mk IV: 2,97 m (50 calibres) |
| Peso en combate | 1.140 kg |
| Cadencia de tiro | 10-15 disparos por minuto |
| Alcance eficaz antitanque | 900-1.500 m |
| Penetración (AP, 900 m) | 68 mm (Mk II) / 76 mm (Mk IV) |
| Penetración (APDS, 900 m) | 118 mm |
| Tripulación | 5-6 soldados |
| Ángulo de elevación | -5° a +15° |
| Traversa | 90° |
El cañón se fabricó en dos variantes principales. El Mk II, la versión inicial, contaba con un tubo de 43 calibres de longitud. El Mk IV incorporó un tubo más largo de 50 calibres que incrementaba la velocidad de boca del proyectil y, por tanto, su capacidad de penetración a todas las distancias.
La versión estadounidense: el M1 de 57 mm
Estados Unidos adoptó el diseño británico en 1941, antes incluso de entrar en la guerra. Los ingenieros norteamericanos realizaron modificaciones para adaptar la pieza a sus estándares de producción, creando el 57 mm Gun M1. Las diferencias principales incluían un sistema de cierre ligeramente modificado, una cureña adaptada y la posibilidad de fabricación en serie con las máquinas-herramienta estadounidenses.
La producción norteamericana comenzó en 1942 y fue masiva: más de 15.000 unidades salieron de las fábricas hasta el final de la guerra. El M1 equipó a los batallones antitanque de las divisiones de infantería del ejército estadounidense, sustituyendo progresivamente al inadecuado cañón de 37 mm M3. Muchos de estos cañones fueron también suministrados a las fuerzas aliadas a través del programa de Préstamo y Arriendo, llegando a ejércitos como el francés libre, el polaco y el soviético.
Bautismo de fuego en el norte de África
El 6-pounder recibió su bautismo de fuego durante la batalla de El Alamein en octubre de 1942. Su impacto fue inmediato y transformador. Frente a los Panzer III y Panzer IV que constituían la columna vertebral del Afrika Korps, el cañón de 57 mm demostró una eficacia devastadora a distancias de combate normales.
En la batalla del paso de Kasserine en febrero de 1943, las unidades estadounidenses equipadas con el M1 de 57 mm contribuyeron a detener el avance alemán, aunque las lecciones de esa derrota inicial también revelaron la necesidad de mejorar la táctica antitanque. Durante la posterior campaña de Túnez , el 6-pounder consolidó su reputación como un arma fiable y mortífera contra los blindados medios del Eje.
Sin embargo, la aparición del Tiger I en Túnez a finales de 1942 reveló las limitaciones del arma. El blindaje frontal de 100 mm del Tiger era impenetrable para los proyectiles estándar AP del 6-pounder a distancias de combate normales. Solo impactos en los flancos o a distancias muy cortas podían resultar efectivos, una situación que exigía un valor extraordinario por parte de las dotaciones.
La munición APDS: una solución innovadora
Para hacer frente a los blindados pesados alemanes, los ingenieros británicos desarrollaron una munición revolucionaria: el proyectil perforante de núcleo desechable (Armour-Piercing Discarding Sabot, APDS). Introducida en 1944, esta munición utilizaba un núcleo de carburo de tungsteno envuelto en un sabot de aleación ligera que se desprendía al abandonar el tubo del cañón.
El resultado era un proyectil subcalibre que alcanzaba velocidades de boca superiores a 1.200 m/s, capaz de perforar hasta 118 mm de blindaje a 900 metros. Con esta munición, el relativamente pequeño 6-pounder podía penetrar el blindaje lateral del Tiger I y enfrentarse con posibilidades a los Panther . No obstante, la precisión de los proyectiles APDS a larga distancia era inferior a la de los proyectiles convencionales debido a la inestabilidad aerodinámica tras el desprendimiento del sabot.
La disponibilidad de munición APDS fue limitada durante gran parte de 1944, y las dotaciones debían gestionar cuidadosamente sus reservas, alternando entre proyectiles AP convencionales para blindados medios y APDS para los objetivos más duros.
Uso como cañón de tanque
Además de su papel como pieza antitanque remolcada, el 6-pounder sirvió como armamento principal de varios carros de combate aliados. El tanque Churchill Mk III y Mk IV montaron el 6-pounder en su torreta, al igual que el Crusader Mk III y el Valentine Mk VIII al Mk X. Esta instalación proporcionaba a estos tanques una capacidad antitanque muy superior a la del 2-pounder que montaban las variantes anteriores.
En su versión para tanques, el 6-pounder permitía a los Churchill y Valentine combatir de igual a igual con los Panzer III y IV, aunque la ausencia de un proyectil explosivo eficaz limitaba su utilidad contra posiciones de infantería y fortificaciones. Este problema fue una de las razones por las que el Churchill acabó recibiendo el obús de 75 mm en variantes posteriores, más versátil en el apoyo a la infantería.
Comparación con los cañones enemigos y aliados
El 6-pounder ocupaba un lugar intermedio en el panorama de la artillería antitanque de la SGM. Frente al alemán PaK 38 de 50 mm, el cañón británico ofrecía una penetración superior —especialmente con munición APDS— y mayor versatilidad. Sin embargo, el PaK 40 de 75 mm, que entró en servicio por las mismas fechas, lo superaba claramente en potencia de fuego y capacidad de penetración a todas las distancias.
El equivalente soviético más cercano era el ZiS-2 de 57 mm, un diseño independiente con prestaciones similares. El ZiS-2 tenía un tubo más largo que le otorgaba mayor velocidad de boca, pero su producción fue interrumpida en 1941 al considerarse excesivamente potente para los tanques enemigos de la época —una decisión que los soviéticos lamentarían cuando aparecieron los Tiger y Panther—. La producción se reanudó en 1943.
Frente al célebre Flak 88 mm alemán usado como antitanque, el 6-pounder era naturalmente inferior en penetración y alcance. Pero era mucho más ligero, fácil de camuflar y rápido de desplegar, cualidades esenciales para un cañón antitanque de infantería que debía operar en primera línea.
Tácticas y empleo en combate
Los batallones antitanque británicos y del Commonwealth empleaban el 6-pounder siguiendo la doctrina de defensa en profundidad. Las piezas se desplegaban en posiciones camufladas, a menudo en grupos de dos o tres que cubrían los mismos sectores de aproximación de blindados. La regla fundamental era no abrir fuego hasta que los tanques enemigos estuvieran a distancia efectiva, generalmente por debajo de 800 metros, para maximizar las probabilidades de penetración.
Durante la campaña de Normandía , el 6-pounder seguía siendo el cañón antitanque más numeroso de las fuerzas británicas y canadienses, complementado por el más potente 17-pounder. En el bocage normando, donde las distancias de combate eran cortas, el 6-pounder resultaba especialmente eficaz. Su bajo perfil facilitaba el camuflaje entre los setos, y su peso relativamente reducido permitía reposicionarlo con rapidez.
En la batalla de las Ardenas en diciembre de 1944, tanto los M1 estadounidenses como los 6-pounder británicos desempeñaron un papel crucial en la defensa contra la última gran ofensiva blindada alemana, aunque para entonces el cañón se consideraba ya insuficiente como arma antitanque principal.
Legado y valoración
El Ordnance QF 6-pounder fue un arma que llegó tarde pero cumplió con creces su misión durante los años centrales de la guerra. Entre 1942 y 1944 constituyó la columna vertebral de la defensa antitanque aliada, y su versatilidad como pieza remolcada y como cañón de tanque multiplicó su impacto estratégico.
Su mayor debilidad —la incapacidad de penetrar el blindaje frontal de los tanques pesados alemanes con munición convencional— fue parcialmente compensada por la introducción de la revolucionaria munición APDS, un desarrollo tecnológico que sentó las bases de la munición antitanque moderna. La producción combinada británica y estadounidense superó las 20.000 unidades, convirtiendo al 6-pounder y su derivado M1 en los cañones antitanque más numerosos del arsenal aliado occidental.
Tras la guerra, el 6-pounder permaneció en servicio en numerosos ejércitos durante décadas, y su legado técnico influyó directamente en el desarrollo de los cañones antitanque de la posguerra. Para las tripulaciones que lo sirvieron bajo el fuego enemigo, representó la diferencia entre la vulnerabilidad y la capacidad de respuesta frente a los temidos blindados alemanes.