El HMS Ark Royal fue el portaaviones más famoso de la Royal Navy durante la SGM y uno de los buques más importantes de la guerra en el Atlántico. Sus biplanos Swordfish lanzaron el torpedo que dañó el timón del acorazado Bismarck , permitiendo a la flota británica alcanzar y hundir al temido acorazado alemán. Declarado hundido en varias ocasiones por la propaganda nazi, el Ark Royal sobrevivió a innumerables ataques hasta que un torpedo de un submarino alemán lo hundió en noviembre de 1941.

El portaaviones HMS Ark Royal
El portaaviones HMS Ark Royal, cuya aviación embarcada jugó un papel decisivo en la caza del Bismarck Royal Navy · Dominio público

Un portaaviones para una nueva era

El HMS Ark Royal fue botado en 1937 como uno de los portaaviones más modernos del mundo. Diseñado específicamente para operaciones de aviación naval —a diferencia de los portaaviones anteriores, que eran conversiones de otros buques—, incorporaba innovaciones como la cubierta de vuelo cerrada, hangares integrados y catapultas para lanzar aviones.

Con una capacidad de hasta 60 aviones, una velocidad de 31 nudos y un desplazamiento de 22.000 toneladas, el Ark Royal era un buque imponente. Sin embargo, su aviación embarcada consistía principalmente en biplanos Fairey Swordfish, unos torpederos que parecían sacados de la Primera Guerra Mundial pero que demostrarían ser extraordinariamente efectivos.

EspecificaciónDato
Desplazamiento22.000 toneladas
Eslora244 m
Velocidad31 nudos
AvionesHasta 60
Tripulación~1.580
Armamento16 cañones de 114 mm, 48 pom-pom AA
Botadura1937

Las operaciones en el Atlántico y el Mediterráneo

Noruega y el Mediterráneo

El Ark Royal entró en acción desde los primeros días de la guerra. Participó en la campaña de Noruega en 1940 y posteriormente fue asignado a la Fuerza H con base en Gibraltar, desde donde operó en el Mediterráneo occidental. Sus aviones participaron en el ataque a la flota francesa en Mers-el-Kébir en julio de 1940, una acción controvertida en la que la Royal Navy destruyó a los buques de su antiguo aliado para evitar que cayeran en manos alemanas.

En el Mediterráneo, los Swordfish del Ark Royal proporcionaron cobertura aérea a los convoyes de Malta, atacaron objetivos en la costa norteafricana e italiana, y participaron en numerosas escaramuzas con la aviación del Eje.

La caza del Bismarck

La hora más gloriosa del Ark Royal llegó en mayo de 1941, durante la persecución del acorazado alemán Bismarck. Tras hundir al HMS Hood, el orgullo de la Royal Navy, el Bismarck se dirigía hacia los puertos franceses del Atlántico, donde quedaría bajo la protección de la aviación terrestre de la Luftwaffe.

El 26 de mayo de 1941, con el Bismarck a pocas horas de alcanzar la cobertura aérea alemana, los Swordfish del Ark Royal lanzaron un último ataque torpedero. En condiciones meteorológicas atroces —vientos huracanados, olas enormes y visibilidad casi nula—, los anticuados biplanos se lanzaron contra el acorazado más poderoso del mundo. Uno de los torpedos impactó en la popa del Bismarck, dañando su timón e inutilizando su capacidad de maniobra.

El Bismarck, incapaz de gobernar, quedó dando vueltas en círculos mientras la flota británica lo alcanzaba. A la mañana siguiente fue hundido por los acorazados King George V y Rodney. Sin el torpedo del Ark Royal, el Bismarck habría escapado.

El hundimiento

El 13 de noviembre de 1941, el Ark Royal fue alcanzado por un torpedo del submarino alemán U-81 mientras regresaba a Gibraltar desde Malta. El torpedo abrió una vía de agua de 40 metros en el costado de babor. A pesar de los esfuerzos de la tripulación por salvar el buque, el Ark Royal se hundió al día siguiente, a solo 30 millas de Gibraltar. Solo murió un tripulante.

La pérdida del Ark Royal fue un golpe para la Royal Navy, pero su hundimiento también reveló deficiencias en el diseño de control de daños que serían corregidas en los portaaviones británicos posteriores.

Legado

El HMS Ark Royal fue el portaaviones que demostró el poder de la aviación embarcada en la batalla del Atlántico . Su papel en la destrucción del Bismarck confirmó que los portaaviones habían reemplazado a los acorazados como los buques capitales de la guerra naval moderna.

Su nombre fue heredado por portaaviones posteriores de la Royal Navy, pero ninguno alcanzó la fama del original, el buque cuyos anticuados biplanos derrotaron al acorazado más poderoso de la Kriegsmarine.