Los acorazados de la clase Littorio representaron el máximo exponente del poderío naval italiano durante la SGM. Diseñados en la década de 1930 para competir con los acorazados franceses de la clase Richelieu, estos navíos combinaban una velocidad excepcional con un armamento devastador de nueve cañones de 381 mm. Tres unidades entraron en servicio —Littorio, Vittorio Veneto y Roma—, mientras que una cuarta, el Impero, nunca llegó a completarse. Su historia estuvo marcada por enfrentamientos decisivos en el Mediterráneo, la crónica escasez de combustible que limitó sus operaciones y un final trágico: el Roma se convirtió en el primer buque de guerra hundido por una bomba guiada, la Fritz X, inaugurando una nueva era en la guerra naval.

Origen y diseño de la clase Littorio
El programa naval italiano de la década de 1930 respondía a la rivalidad con Francia en el Mediterráneo. Cuando París anunció la construcción de los acorazados clase Dunkerque, Roma se vio obligada a responder con un diseño que superara tanto a los buques franceses como a cualquier rival potencial en las aguas del Mare Nostrum. El resultado fue la clase Littorio, proyectada por el general del Genio Navale Umberto Pugliese, uno de los ingenieros navales más brillantes de su generación.
La quilla del Littorio se colocó en los astilleros Ansaldo de Génova el 28 de octubre de 1934, coincidiendo con el aniversario de la Marcha sobre Roma. El Vittorio Veneto se puso en grada en los astilleros CRDA de Trieste el mismo día. Ambos fueron botados en 1937 y entraron en servicio en mayo de 1940, apenas semanas antes de que Mussolini declarase la guerra a Francia y el Reino Unido. El Roma, tercera unidad, no se comisionó hasta junio de 1942, mientras que el Impero, puesto en grada en 1938, quedó abandonado en estado de casco sin terminar en Trieste.
El sistema de protección Pugliese
La innovación más notable de la clase Littorio fue el sistema de protección submarina diseñado por Pugliese. A diferencia de los sistemas convencionales de mamparos múltiples empleados por las armadas británica y estadounidense, el diseño italiano utilizaba un gran cilindro hueco rodeado por un espacio lleno de líquido que absorbía la energía de las explosiones submarinas. En teoría, la deformación del cilindro disipaba la onda expansiva antes de que alcanzara los compartimentos vitales del buque.
El sistema funcionó razonablemente bien contra impactos aislados, como demostraron los torpedos que alcanzaron al Littorio en Taranto. Sin embargo, presentaba una debilidad fundamental: contra impactos múltiples o muy próximos entre sí, el cilindro deformado perdía su capacidad de absorción y la protección se degradaba significativamente. Los ingenieros navales aliados que examinaron los buques tras la guerra consideraron el concepto ingenioso pero inferior a los sistemas de protección del acorazado estadounidense clase South Dakota.
Características técnicas
Los acorazados clase Littorio eran buques imponentes, diseñados para combinar potencia de fuego, velocidad y protección en un desplazamiento relativamente contenido para su época.
Armamento principal
La artillería principal consistía en nueve cañones Ansaldo Modello 1934 de 381 mm (15 pulgadas) distribuidos en tres torres triples: dos a proa y una a popa. Estos cañones podían lanzar proyectiles perforantes de 885 kilogramos a una distancia máxima de 42.800 metros, una de las mayores de cualquier arma naval de su calibre. La velocidad inicial del proyectil alcanzaba los 870 m/s, superior a la de los cañones de 380 mm del Bismarck .
No obstante, los cañones italianos sufrían un problema persistente de dispersión excesiva. Las salvas tendían a agruparse de forma irregular, lo que reducía la probabilidad de impacto a largas distancias. Este defecto, atribuido a tolerancias de fabricación variables y a la elevada velocidad inicial, nunca se resolvió por completo y mermó la eficacia artillera de la clase en combate real.
Armamento secundario y antiaéreo
El armamento secundario comprendía doce cañones de 152 mm en cuatro torres triples, complementados por doce cañones de 90 mm de doble propósito antiaéreo. La defensa antiaérea ligera, inicialmente insuficiente, fue reforzada progresivamente con cañones de 37 mm y de 20 mm a medida que la amenaza aérea se intensificaba.
Propulsión y velocidad
Cuatro grupos de turbinas Belluzzo alimentadas por ocho calderas Yarrow generaban una potencia de 128.000 CV, suficiente para impulsar estos buques de 45.000 toneladas a plena carga hasta los 30 nudos. Esto los convertía en los acorazados más rápidos del Mediterráneo y en unos de los más veloces del mundo, superando en velocidad a los King George V británicos (28 nudos) y rivalizando con los Bismarck alemanes.
Especificaciones técnicas
| Característica | Datos |
|---|---|
| Desplazamiento estándar | 40.724 toneladas |
| Desplazamiento a plena carga | 45.236 toneladas |
| Eslora | 237,8 m |
| Manga | 32,9 m |
| Calado | 9,6 m |
| Velocidad máxima | 30 nudos |
| Autonomía | 3.920 millas a 20 nudos |
| Artillería principal | 9 × 381 mm (3 × 3) |
| Artillería secundaria | 12 × 152 mm (4 × 3) |
| Antiaérea | 12 × 90 mm, 20 × 37 mm, 30 × 20 mm |
| Blindaje cintura | 350 mm |
| Tripulación | 1.830-1.950 hombres |
| Unidades | Littorio, Vittorio Veneto, Roma |
Los tres acorazados en combate
Littorio: de Taranto al armisticio
El Littorio vivió su bautismo de fuego de la peor manera posible. En la noche del 11 al 12 de noviembre de 1940, aviones torpederos Swordfish del portaaviones HMS Illustrious atacaron la base naval de Taranto en lo que se conoce como la Noche de Taranto. El Littorio recibió tres impactos de torpedo que le causaron graves inundaciones y lo dejaron fuera de combate durante cinco meses. El ataque demostró la vulnerabilidad de los acorazados frente a la aviación embarcada y sirvió de inspiración para el ataque japonés a Pearl Harbor un año después.
Tras las reparaciones, el Littorio participó en la Primera Batalla de Sirte (diciembre de 1941) y desempeñó un papel destacado en la Segunda Batalla de Sirte (marzo de 1942), donde sus cañones de 381 mm mantuvieron a raya a una fuerza de cruceros y destructores británicos que escoltaban un convoy hacia Malta. Aunque no logró hundir ningún buque enemigo, su fuego obligó a los británicos a retirarse bajo cortinas de humo y retrasó el convoy lo suficiente como para que la Luftwaffe lo destruyera al día siguiente.
En junio de 1942, el Littorio participó en la Batalla de Mediados de Junio contra el convoy Harpoon, donde la flota italiana logró uno de sus éxitos más claros al contribuir a la destrucción de un importante convoy aliado. Sin embargo, la crónica escasez de combustible impidió que la Regia Marina aprovechara plenamente la superioridad local que aún mantenía.
Tras el armisticio de septiembre de 1943, el Littorio fue renombrado Italia —para borrar las connotaciones fascistas del nombre original— y navegó hacia Malta para rendirse a los británicos. Pasó el resto de la guerra inmovilizado en el Canal de Suez y fue desguazado en 1948.
Vittorio Veneto: el Cabo Matapán
El Vittorio Veneto participó en la Batalla del Cabo Matapán (marzo de 1941), el mayor enfrentamiento naval en el Mediterráneo. Durante la acción, fue alcanzado por un torpedo lanzado desde un avión del HMS Formidable que dañó su sistema de propulsión y lo obligó a reducir la velocidad. Aunque logró retirarse hacia Taranto, el almirante Angelo Iachino tuvo que abandonar los cruceros pesados que habían quedado rezagados, tres de los cuales fueron hundidos por los acorazados británicos en un devastador combate nocturno.
Matapán reveló las carencias de la Regia Marina en dos aspectos críticos: la falta de radar, que dejaba a los buques italianos ciegos durante la noche, y la ausencia de cobertura aérea propia, ya que Italia no disponía de portaaviones. Tras Matapán, la cautela italiana a la hora de emplear sus acorazados se acentuó, agravada por la escasez creciente de combustible.
El Vittorio Veneto fue torpedado de nuevo por el submarino HMS Urge en diciembre de 1941, lo que lo mantuvo en reparaciones durante meses. Participó en algunas misiones de escolta de convoyes en 1942, pero pasó la mayor parte de su tiempo en puerto. Tras el armisticio, navegó a Malta y posteriormente fue internado en el Canal de Suez. Fue desguazado entre 1948 y 1950.
Roma: muerte por bomba guiada
El Roma tuvo la carrera más breve y trágica de los tres acorazados. Comisionado en junio de 1942, apenas participó en operaciones activas debido a la escasez de combustible que paralizaba a la flota italiana. Cuando llegó su momento, fue en las peores circunstancias posibles.
El 9 de septiembre de 1943, un día después de anunciarse el armisticio con los aliados, la flota italiana zarpó de La Spezia con rumbo a Malta para rendirse. La Luftwaffe, decidida a impedir que los acorazados italianos cayeran en manos aliadas, lanzó un ataque con los nuevos bombarderos Dornier Do 217 del Kampfgeschwader 100, armados con bombas planeadoras Fritz X —el primer misil guiado antibuque de la historia—.
Una Fritz X atravesó el blindaje del Roma y detonó en el pañol de municiones. La explosión fue catastrófica: el acorazado se partió en dos y se hundió en apenas veinte minutos, llevándose consigo a 1.393 miembros de su tripulación, incluido el almirante Carlo Bergamini. El Roma se convirtió así en el primer gran buque de guerra hundido por un arma guiada de precisión, un hito sombrío que anticipaba el futuro de la guerra naval.
El Italia (ex Littorio) también fue alcanzado por una Fritz X en el mismo ataque, pero la bomba impactó cerca de la proa sin causar daños fatales y el buque logró llegar a Malta.
La escasez de combustible: el gran enemigo
El factor que más limitó la eficacia de los acorazados clase Littorio no fue la potencia de fuego enemiga, sino la falta de petróleo. Italia carecía de recursos petrolíferos propios y dependía de suministros alemanes que nunca fueron suficientes. A lo largo de la guerra, los tres acorazados consumieron más combustible en trayectos de evacuación entre puertos —huyendo de los bombardeos aliados— que en operaciones ofensivas reales.
Para 1943, la Regia Marina apenas podía realizar salidas puntuales. Los acorazados, diseñados para dominar el Mediterráneo, pasaron la mayor parte del conflicto amarrados en puerto, convertidos en blancos estáticos para la aviación aliada. Esta paradoja —poseer algunos de los acorazados más avanzados del mundo sin combustible para emplearlos— resume una de las grandes tragedias estratégicas de la Italia fascista en la SGM.
Comparación con otros acorazados contemporáneos
| Característica | Littorio (Italia) | Bismarck (Alemania) | King George V (Reino Unido) | Richelieu (Francia) |
|---|---|---|---|---|
| Desplazamiento estándar | 40.724 t | 41.700 t | 36.727 t | 37.832 t |
| Artillería principal | 9 × 381 mm | 8 × 380 mm | 10 × 356 mm | 8 × 380 mm |
| Velocidad máxima | 30 nudos | 30,01 nudos | 28,3 nudos | 30 nudos |
| Blindaje cintura | 350 mm | 320 mm | 374 mm | 327 mm |
| Autonomía | 3.920 mn | 8.525 mn | 5.400 mn | 5.000 mn |
La comparación revela que los Littorio igualaban o superaban a sus rivales en velocidad y calibre artillero, pero adolecían de una autonomía muy inferior, reflejo de su concepción como buques para un teatro cerrado como el Mediterráneo. El blindaje de cintura de 350 mm era excelente, solo superado por los King George V británicos, aunque la protección submarina Pugliese resultó menos eficaz que los sistemas rivales.
Frente al Bismarck, los Littorio ofrecían un cañón más por torre y una velocidad inicial del proyectil superior, pero la dispersión de sus salvas anulaba parte de esa ventaja teórica. Frente a los Richelieu franceses —sus rivales directos—, los italianos contaban con una torre adicional a popa que les daba mayor flexibilidad táctica, ya que los franceses concentraban toda su artillería principal a proa.
Legado de los acorazados clase Littorio
Los acorazados clase Littorio representaron un logro técnico notable para la industria naval italiana. En términos de diseño puro, se encontraban entre los mejores acorazados europeos de su generación. El sistema Pugliese, pese a sus limitaciones, demostró una originalidad que influyó en debates posteriores sobre protección submarina. La velocidad y la potencia de fuego de estos buques los convertían en adversarios temibles sobre el papel.
Sin embargo, su historial operativo ilustra una lección fundamental de la guerra moderna: un arma, por avanzada que sea, resulta inútil sin los recursos logísticos para emplearla. La falta de combustible, la ausencia de portaaviones de escolta y las deficiencias en radar y combate nocturno privaron a la Regia Marina de sacar partido a unos buques que, en otras circunstancias, podrían haber alterado el equilibrio de poder en el Mediterráneo.
El hundimiento del Roma por una Fritz X cerró su historia con un episodio que miraba más al futuro que al pasado. Los grandes acorazados, reyes de la guerra naval durante décadas, cedían su trono ante las armas guiadas de precisión, una tendencia que no haría sino acelerarse en las décadas siguientes. Los Littorio, concebidos como la máxima expresión del poder naval italiano, acabaron siendo el testimonio de una era que llegaba a su fin.