La guerra naval fue un componente esencial de la Segunda Guerra Mundial, con batallas que se libraron en todos los océanos del planeta. Los submarinos, acorazados y portaaviones revolucionaron el combate marítimo y determinaron el control de las rutas de suministro vitales para la supervivencia de naciones enteras.
La revolución naval de la SGM
La Segunda Guerra Mundial transformó radicalmente la guerra en el mar. El acorazado, que durante siglos había sido el rey de los océanos, cedió su trono al portaaviones. Batallas como Midway y el golfo de Leyte demostraron que el poder aéreo embarcado era el factor decisivo en el combate naval moderno. El USS Enterprise, el portaaviones más condecorado de la armada estadounidense, participó en prácticamente todas las grandes batallas del Pacífico. Los portaaviones japoneses, que habían lanzado el ataque contra Pearl Harbor, fueron destruidos uno a uno a medida que avanzaba la guerra.
Los acorazados, sin embargo, tuvieron su último momento de gloria. El Bismarck alemán aterrorizó al Atlántico Norte hasta ser hundido tras una persecución épica. El Yamato y el Musashi japoneses, los acorazados más grandes jamás construidos, fueron destruidos por la aviación embarcada sin llegar a demostrar su potencial. Bajo la superficie, los U-Boot del tipo VII casi estrangularon a Gran Bretaña en la batalla del Atlántico. Los destructores escolta y las lanchas torpederas PT libraron combates a corta distancia en todos los mares. Y los Liberty Ships, producidos en masa por los astilleros estadounidenses, reemplazaron las pérdidas de tonelaje mercante a una velocidad que los submarinos alemanes no pudieron igualar.
Armas navales que encontrarás en esta sección
Esta sección analiza las principales embarcaciones y armas navales de la SGM: el acorazado Bismarck, el Yamato, el Musashi, el HMS Ark Royal, el USS Enterprise, los U-Boot tipo VII, los portaaviones del Pacífico, los destructores escolta, las lanchas torpederas PT y los Liberty Ships.