El PIAT (Projector, Infantry, Anti-Tank) fue el arma antitanque portátil estándar del ejército británico durante la segunda mitad de la SGM y una de las armas más peculiares, odiadas y paradójicamente efectivas del conflicto. Basado en un mecanismo de resorte impulsado por una espita en lugar de un tubo lanzacohetes como la Bazooka estadounidense, el PIAT era pesado, difícil de armar, de retroceso brutal y con un alcance lamentable. Sin embargo, su granada de carga hueca podía destruir cualquier tanque de la SGM, no producía fogonazo trasero delator y podía dispararse desde espacios cerrados, cualidades que lo convirtieron en un arma valiosa en manos de soldados lo bastante valientes —o desesperados— para acercarse a un tanque enemigo a menos de 100 metros.

PIAT con proyectil antitanque
PIAT (Projector, Infantry, Anti-Tank), el arma antitanque portátil británica Armemuseum / Balcer · CC BY-SA 4.0

Origen y desarrollo

El PIAT fue diseñado por el teniente coronel Stewart Blacker, un inventor excéntrico que ya había creado el mortero Blacker Bombard para la defensa local británica. Blacker concibió un arma portátil que utilizara el principio de la espita (spigot mortar): en lugar de un tubo que contuviera el proyectil, un vástago de acero impulsado por un poderoso resorte golpeaba el propulsor en la cola de la granada, lanzándola hacia el objetivo.

El diseño fue desarrollado por ICI (Imperial Chemical Industries) bajo la dirección de Millis Jefferis del MD1 (Ministerio de Defensa, sección de armas especiales). La producción comenzó en 1943 y se extendieron hasta el final de la guerra, con más de 115.000 unidades fabricadas.

Características técnicas

EspecificaciónDato
TipoMortero de espita antitanque
Peso14,5 kg (descargado)
Longitud990 mm
GranadaHEAT de 1,13 kg
Penetración100 mm de blindaje
Alcance efectivo100 m (antitanque), 340 m (tiro indirecto)
Cadencia5 disparos/minuto
Producción~115.000 unidades

Mecanismo de espita

El PIAT funcionaba mediante un mecanismo único. Un poderoso resorte comprimía un vástago de acero (la espita) dentro de un tubo. Al apretar el gatillo, el resorte impulsaba la espita hacia adelante, golpeando el propulsor en la cola de la granada. La explosión del propulsor lanzaba la granada y simultáneamente empujaba la espita hacia atrás, recomprimiendo el resorte para el siguiente disparo.

Este sistema de autoamartillado era brillante en teoría: cada disparo preparaba el arma para el siguiente. En la práctica, el primer disparo requería armar el resorte manualmente, una operación que exigía una fuerza considerable. El artillero debía tumbarse boca arriba, colocar los pies en los estribos del arma y tirar del vástago hacia arriba con ambas manos hasta que el resorte se enganchara. Muchos soldados carecían de la fuerza necesaria, y la operación era prácticamente imposible en posiciones incómodas o bajo fuego.

Sin fogonazo trasero

La gran ventaja del PIAT sobre la Bazooka y el Panzerfaust era la ausencia de retrocohete. Al ser impulsada por un resorte y un propulsor, la granada no dejaba un rastro de humo ni una llamarada trasera que delatara la posición del tirador. Esto permitía disparar el PIAT desde el interior de edificios, trincheras cubiertas y posiciones ocultas sin el riesgo de quemaduras o detección que las armas de cohete implicaban.

Retroceso

El retroceso del PIAT era legendariamente brutal. El resorte devolvía el vástago con una fuerza que sacudía al artillero violentamente. Los hematomas en el hombro eran universales, y los disparos repetidos podían causar lesiones reales. Los manuales recomendaban apoyar la culata en el suelo y no contra el hombro, pero en combate esta posición ideal rara vez era posible.

El PIAT en combate

Italia

El PIAT tuvo su primer uso extensivo en la campaña de Italia a partir de 1943. En los combates de la línea Gustav y Anzio , los soldados británicos emplearon el PIAT contra posiciones fortificadas y blindados alemanes en terreno montañoso. Su capacidad para dispararse desde edificios sin fogonazo trasero era especialmente valiosa en los combates urbanos de las ciudades italianas.

El fusilero John Smythe ganó la Cruz Victoria en Italia en septiembre de 1943 defendiendo un puente contra un contraataque de tanques alemanes con su PIAT, un ejemplo de cómo el arma podía ser decisiva en manos de un soldado determinado.

Normandía

En la campaña de Normandía , el PIAT fue el arma antitanque estándar de la sección de infantería británica y canadiense. En el bocage, donde las distancias de combate eran cortas y los tanques alemanes aparecían repentinamente en los caminos estrechos, el alcance limitado del PIAT era menos problemático.

El mayor Sidney Hook ganó la Cruz Victoria en Normandía por defender una posición con un PIAT contra varios tanques Tiger, destruyendo al menos dos a quemarropa. Estas acciones requerían un valor extraordinario: el soldado del PIAT debía dejar que el tanque se acercara a menos de 100 metros antes de disparar, sabiendo que si fallaba, el tanque le aplastaría.

Birmania

En la campaña de Birmania, el PIAT fue empleado contra búnkers japoneses y posiciones fortificadas. En la selva, donde las distancias de combate eran muy cortas, el alcance limitado del PIAT no era un problema. Los soldados Gurkha se ganaron una reputación particular por su uso agresivo del PIAT contra posiciones japonesas.

Comparación con sus rivales

CaracterísticaPIATBazookaPanzerfaust
Peso14,5 kg6,8 kg5,1 kg
Alcance100 m150 m30-100 m
Penetración100 mm100 mm140-200 mm
Fogonazo traseroNo
Disparo en interioresNoNo
Facilidad de usoBajaAltaMuy alta

Legado del PIAT

El PIAT fue un arma que nadie amaba pero que muchos respetaron. Su peso excesivo, su mecanismo de armado agotador y su retroceso brutal lo convertían en una pesadilla ergonómica. Pero su granada de carga hueca podía destruir cualquier tanque alemán, su falta de fogonazo trasero permitía disparar desde posiciones ocultas, y en las manos de soldados valientes ganó seis Cruces Victoria, más que cualquier otra arma individual de la guerra.

El PIAT desapareció del servicio poco después de la guerra, reemplazado por armas de cohete más modernas y ligeras. Pero su legado persiste como recordatorio de que la efectividad de un arma no se mide solo por sus especificaciones técnicas, sino por el valor de quienes la emplean.