El Lee-Enfield fue el fusil con el que el Imperio Británico combatió en dos guerras mundiales. Legendario por su cadencia de tiro —un tirador experimentado podía disparar 15 veces en un minuto con cambio de cargador incluido, la famosa «mad minute»—, el Lee-Enfield equipó a los soldados británicos, indios, australianos, canadienses, neozelandeses y sudafricanos en todos los teatros de la SGM. Desde los desiertos del norte de África hasta las selvas de Birmania, desde las playas de Normandía hasta las montañas de Italia, el Lee-Enfield fue el arma que definió al soldado de la Commonwealth.

Fusil Lee-Enfield No. 4 Mk I de 1943
Un fusil Lee-Enfield No. 4 Mk I, modelo de 1943, el arma estándar del ejército británico en la SGM Armémuseum, Suecia · CC BY-SA 4.0

Historia y evolución

El Lee-Enfield fue adoptado por el ejército británico en 1895, combinando el diseño del cerrojo de James Paris Lee con el cañón de estriado Enfield. La versión que combatió en la Primera Guerra Mundial, el SMLE (Short Magazine Lee-Enfield) Mk III, se convirtió en legendaria por su rapidez de tiro y su fiabilidad.

Para la SGM, la versión principal fue el No. 4 Mk I, introducido en 1941. El No. 4 era más robusto, más fácil de fabricar en masa y ligeramente más preciso que el SMLE, aunque los veteranos de la Primera Guerra Mundial preferían el manejo del modelo anterior. También se produjo la versión No. 5, un carbine más corto conocido como «Jungle Carbine» diseñado para la guerra en el Pacífico.

Características técnicas

EspecificaciónDato (No. 4 Mk I)
Calibre.303 British (7,7×56 mmR)
Longitud1.129 mm
Peso4,11 kg
Capacidad10 cartuchos (cargador extraíble)
Alcance efectivo550 m
Velocidad de boca744 m/s
SistemaCerrojo manual
Producción SGM~4 millones (todas las versiones)

La ventaja del Lee-Enfield

Lo que hacía especial al Lee-Enfield era su cadencia de tiro. El cerrojo de acción trasera diseñado por Lee tenía un recorrido corto y suave que permitía una operación extremadamente rápida. Un soldado bien entrenado podía disparar los diez cartuchos del cargador en menos de un minuto, apuntar con precisión aceptable y recargar en segundos.

Esta velocidad de tiro compensaba la desventaja teórica frente al M1 Garand semiautomático: aunque el Garand disparaba más rápido disparo a disparo, un pelotón de soldados con Lee-Enfield podía generar un volumen de fuego que se acercaba al de uno equipado con semiautomáticos.

El cargador extraíble de 10 cartuchos era otra ventaja significativa sobre el Kar 98k alemán y el Mosin-Nagant soviético, ambos con cargadores internos de 5 cartuchos. Más cartuchos disponibles significaban más tiempo disparando y menos tiempo recargando.

En todos los frentes

Norte de África

En el desierto, el Lee-Enfield demostró su fiabilidad en condiciones extremas. La arena, que atascaba muchas armas, apenas afectaba al robusto mecanismo del cerrojo británico. Los tiradores del 8.º Ejército utilizaron el Lee-Enfield con eficacia contra las fuerzas italianas y alemanas en Tobruk, El Alamein y Túnez.

Europa occidental

Desde Normandía hasta Alemania, el Lee-Enfield fue el arma de los soldados británicos y canadienses que liberaron Europa occidental. En el bocage normando, la capacidad de fuego rápido del Lee-Enfield era especialmente valiosa en los combates a corta distancia entre los setos.

Birmania y el Pacífico

En la selva birmana, el Lee-Enfield fue el arma principal del 14.º Ejército del general Slim. Su fiabilidad en la humedad tropical, combinada con la bayoneta que seguía siendo relevante en la guerra en la jungla, lo convirtió en un compañero indispensable.

Legado

El Lee-Enfield fue uno de los fusiles de cerrojo más exitosos jamás diseñados. Su servicio abarcó desde 1895 hasta bien entrada la década de 1960 en muchos países de la Commonwealth, un récord de longevidad que pocos fusiles pueden igualar. En total, se produjeron más de 17 millones de unidades en todas sus variantes.

Su combinación de cadencia de tiro rápida, capacidad de cargador generosa y fiabilidad en cualquier entorno lo sitúa como uno de los mejores fusiles de cerrojo de la historia militar. Para los soldados del Imperio Británico, el Lee-Enfield no era solo un arma: era una extensión de sí mismos, un objeto que conocían de memoria y en el que confiaban sus vidas.