Las granadas de mano fueron las armas más universales de la infantería durante la SGM. Cada soldado de cada ejército las llevaba, las lanzaba y las temía. Desde las trincheras de Stalingrado hasta las selvas del Pacífico, la granada era el arma que decidía los combates a corta distancia: la que limpiaba una trinchera, neutralizaba un búnker, despejaba una habitación o rompía un asalto enemigo. Sencilla, barata y devastadora, la granada de mano fue la compañera inseparable del soldado de infantería en todos los frentes.

Tipos de granadas
Las granadas de la SGM se clasificaban en dos categorías principales según su función:
Granadas ofensivas (de explosión)
Diseñadas para matar con la onda expansiva de su carga de explosivo. Tenían carcasas ligeras que generaban pocos fragmentos, lo que permitía al atacante lanzarlas y avanzar inmediatamente sin riesgo de ser herido por los propios fragmentos. Eran el arma preferida para el asalto de posiciones enemigas.
Granadas defensivas (de fragmentación)
Diseñadas para matar con los fragmentos metálicos que la explosión proyectaba a alta velocidad. Tenían carcasas gruesas de hierro fundido que se fragmentaban en decenas o cientos de esquirlas letales. Su radio de fragmentación podía superar los 15 metros, lo que las hacía peligrosas para el propio lanzador si no disponía de cobertura. Eran el arma preferida para defender posiciones.
Los modelos principales
Stielhandgranate M24 (Alemania)
La granada de palo alemana, apodada «machacadora de patatas» por los aliados, fue el modelo más icónico de la guerra. Su diseño con mango de madera de 35 cm proporcionaba mayor alcance de lanzamiento —hasta 40 metros— que las granadas de cuerpo compacto. Era una granada ofensiva pura, con una carga de TNT y una carcasa metálica fina que generaba pocos fragmentos.
Para convertirla en granada de fragmentación, los soldados alemanes le añadían una camisa exterior de acero ranurado (Splitterring) que multiplicaba los fragmentos. También era común atar varias Stielhandgranaten juntas para crear una carga de demolición improvisada conocida como Geballte Ladung.
Mk 2 «Piña» (Estados Unidos)
La granada de fragmentación Mk 2, con su inconfundible cuerpo estriado que le daba apariencia de piña, fue la granada estándar del ejército estadounidense. Su carcasa de hierro fundido se fragmentaba en unas 40 esquirlas letales con un radio efectivo de unos 10 metros. Era una granada fundamentalmente defensiva, aunque los soldados la usaban en todo tipo de situaciones.
Mills Bomb No. 36 (Reino Unido)
La granada Mills, un diseño de la Primera Guerra Mundial perfeccionado para la segunda, fue la granada estándar británica, empleada en todos los frentes donde combatió el ejército del Lee-Enfield . Su mecanismo de palanca y pin de seguridad se convirtió en el sistema estándar que casi todas las granadas modernas todavía utilizan. Era robusta, fiable y razonablemente potente.
F-1 (Unión Soviética)
La F-1 soviética era una granada defensiva de fragmentación pesada, con una carcasa de hierro fundido que generaba fragmentos letales a más de 15 metros. Era sencilla de fabricar —esencial para la producción soviética de guerra— y extraordinariamente fiable. Su complemento ofensivo era la RGD-33, más compleja pero efectiva como granada de asalto.
Tipo 97 (Japón)
La granada japonesa Tipo 97 tenía un mecanismo de encendido peculiar: el soldado debía golpear la espoleta contra una superficie dura (el casco, una roca) para activar el retardo. Este sistema era fiable pero peligroso: en el caos del combate, los soldados a veces golpeaban la granada contra su propio casco con demasiada fuerza, causando detonaciones prematuras.
Tácticas y uso en combate
La granada era el arma que definía el combate a corta distancia. En el asalto de una posición, la secuencia táctica era casi universal en todos los ejércitos: el escuadrón se acercaba bajo cobertura de fuego, lanzaba granadas a la posición enemiga y asaltaba inmediatamente después de la explosión, cuando los defensores estaban aturdidos o heridos.
En la guerra urbana —Stalingrado, la batalla de Berlín , Manila—, las granadas eran el arma dominante. Cada habitación se limpiaba con una granada antes de entrar. Los combates en edificios se convertían en intercambios de granadas a través de paredes, pisos y escaleras, una forma de combate brutalmente íntima.
En las trincheras y búnkeres, las granadas eran incluso más letales: la onda expansiva, confinada en un espacio cerrado, multiplicaba su efecto destructivo. Una sola granada en un búnker podía matar o incapacitar a toda la guarnición.
Legado
Las granadas de mano de la SGM establecieron los diseños y mecanismos que siguen en uso hoy. El sistema de pin de seguridad y palanca de la Mills Bomb es prácticamente universal en las granadas modernas. El concepto de granadas ofensivas vs. defensivas sigue vigente. Y la doctrina táctica de «granada y asalto» sigue siendo el procedimiento estándar de la infantería en todo el mundo.
Fueron, quizás, el arma más democrática de la guerra: cada soldado, independientemente de su rango, su entrenamiento o su país, llevaba granadas y sabía usarlas. En el momento del combate, la granada era el gran igualador.