La bazooka M1 fue el arma que rompió la inmunidad de los tanques frente a la infantería. Por primera vez en la historia, un solo soldado podía destruir un blindado enemigo con un arma que pesaba menos de siete kilos y se disparaba desde el hombro. Su aparición en el campo de batalla cambió para siempre la relación entre la infantería y los blindados, demostrando que los tanques más poderosos del mundo eran vulnerables a un hombre con un tubo y un cohete.

Bazooka M1 expuesta en el Smithsonian
Una bazooka M1 expuesta en el museo Smithsonian, el primer lanzacohetes antitanque portátil de la historia Smithsonian · CC BY 2.0

Desarrollo

La bazooka nació de la convergencia de dos tecnologías: el cohete de propulsión sólida desarrollado por Robert Goddard y la carga hueca (HEAT), un explosivo que concentra su energía en un chorro de metal fundido capaz de penetrar blindaje. El coronel Leslie Skinner y el teniente Edward Uhl combinaron ambos conceptos en un tubo lanzador de aluminio de 60 mm que un soldado podía cargar y disparar desde el hombro.

El nombre «bazooka» proviene del instrumento musical improvisado del humorista Bob Burns, un tubo similar al del arma. El apodo se extendió tan rápidamente que se convirtió en el nombre oficial del arma en la cultura popular.

Características técnicas

EspecificaciónDato (M1A1)
Calibre60 mm
Longitud1.370 mm
Peso6,01 kg (vacía)
Peso del cohete1,54 kg
Alcance efectivo90-110 m
Penetración~75 mm de blindaje
Tripulación2 (tirador y cargador)
Producción~112.790 (M1); ~59.932 (M9)

La versión M9, introducida en 1944, mejoraba la fiabilidad eléctrica del sistema de ignición y podía desmontarse en dos secciones para facilitar el transporte.

En combate

Norte de África: el debut

La bazooka recibió su bautismo de fuego en la campaña del norte de África en 1942-1943. Los resultados iniciales fueron mixtos: el cohete de 60 mm podía destruir los blindados ligeros italianos, pero tenía dificultades contra los Panzer III y IV alemanes excepto a distancias muy cortas y con impactos en los laterales o la retaguardia.

Europa occidental

En la batalla de Normandía y las campañas posteriores, la bazooka fue un arma omnipresente en los escuadrones de infantería estadounidenses. Aunque su penetración de 75 mm era insuficiente contra el blindaje frontal de un Tiger o un Panther , la bazooka seguía siendo letal contra la mayoría de los blindados alemanes por los laterales y la retaguardia, y devastadora contra fortificaciones, búnkeres y posiciones de ametralladoras.

El Pacífico

En el Pacífico, la bazooka se usó menos como arma antitanque —los tanques japoneses eran vulnerables a casi cualquier arma— y más como herramienta de demolición contra búnkeres y posiciones fortificadas japonesas. En Iwo Jima y Okinawa , las bazookas destruyeron cientos de posiciones de ametralladora y búnkeres de hormigón.

La respuesta alemana

Irónicamente, la mayor contribución de la bazooka puede haber sido involuntaria. Cuando los alemanes capturaron ejemplares en Túnez, quedaron tan impresionados que desarrollaron su propia versión mejorada: el Panzerfaust y el Panzerschreck (una copia directa de la bazooka pero con calibre ampliado a 88 mm). Estas armas antitanque alemanas, especialmente el desechable Panzerfaust, causarían enormes bajas entre los blindados aliados en 1944-1945.

Legado

La bazooka M1 fue el arma que democratizó la guerra antitanque. Antes de su aparición, destruir un tanque requería un cañón anticarro pesado, una mina o un ataque aéreo. Con la bazooka, un solo soldado de infantería podía enfrentarse a un blindado con posibilidades reales de destruirlo.

Este concepto —el lanzacohetes antitanque portátil— se convirtió en un estándar universal. El RPG-7 soviético, el Carl Gustaf sueco, el AT4 y el Javelin son descendientes directos de la bazooka M1, armas que siguen definiendo la relación entre la infantería y los blindados ocho décadas después.