Reinhard Heydrich

Reinhard Heydrich (7 de marzo de 1904 – 4 de junio de 1942) fue uno de los líderes de las SS (Schutzstaffel) de Himmler durante el régimen de la Alemania nazi. Llegó a alcanzar el puesto de Obergruppenführer de las temidas SS. Reinhard Heydrich lideró también la RSHA (la Oficina Central de Seguridad del Reich) y fue presidente de la Interpol durante dos años.

 Se le conocía por el apodo de Protektor, principalmente por haber asumido el liderazgo del protectorado de Bohemia y Moravia  (nombre que se le dio a Checoslovaquia tras su anexión en 1939 por la Alemania de Hitler), después de que Konstantin von Neurath no lograse reprimir las manifestaciones de los checos patriotas que trataban de luchar contra el yugo nazi.

Los horrores que Heydrich cometió allí y el terror que infundió entre la población checa le valieron también ganarse otro sobrenombre: el Carnicero de Praga. En la actualidad, pocos dudan de sus dotes también al frente del Sicherheitsdienst (SD o Servicio de Seguridad), vinculado a las SS, con la finalidad de investigar, detener y eliminar a cualquier elemento opositor al régimen nazi, especialmente en las naciones ocupadas por los nazis.

El SD, bajo el mandato de Reinhard Heydrich persiguió implacablemente a marxistas, judíos y otros grupos religiosos que se negaron a adherirse a la causa nazi, como los Testigos de Jehová.

Aparte de todos estos cargos, Heydrich tuvo también tiempo para supervisar la Solución Final, eufemismo empleado para referirse al plan de exterminio de las minorías étnicas que vivían bajo la esfera de dominación nacionalsocialista. En su juventud, Heydrich se labró una buena reputación a nivel deportivo y musical: era bueno en el esgrima y en el violín (sus padres soñaban con un joven Reinhard violinista de renombre).

Reinhard Heydrich inició su carrera militar en la Marina (la Kriegsmarine) y estuvo próximo a Wilhelm Canaris, futuro jefe del servicio de información militar alemán (el Abwehr). Canaris terminaría siendo un gran amigo de Heydrich y le prestaría su ayuda en más de una promoción y aumento de sueldo.

Pero en verano de 1931, la notoria vida disipada de Reinhard Heydrich le trajo serios dolores de cabeza: tras una corta relación, dejó embarazada a la hija de un importante ingeniero naval, cuando ya tenía fecha para contraer matrimonio con otra mujer, Lina von Osten, futura madre de sus cuatro hijos. El padre de la joven embarazada, que por lo que todo indica, era una figura bastante prominente en los círculos militares, exigió reparaciones y, no quedándole elección, Heydrich terminó expulsado de la Kriegsmarine.

Teniendo en cuenta que la Alemania de aquellos tiempos era una sociedad absolutamente militarizada,e n la que uniformes y reconocimientos militares eran la expresión máxima de estatus social, no resulta difícil imaginarse lo traumática que tuvo que ser para Reinhard Heydrich su salida de la Kriegsmarine. Su vida entonces se convirtió en un misterio, hasta que comenzó su vinculación con las SS.

Una de las primeras atribuciones que recibió Reinhard Heydrich dentro de las SS fue la de establecer un modus operandi para el SD (Servicio de Seguridad) nazi. Trabajando en la sombra de Heinrich Himmler, el Protektor destacó por su obsesión por la búsqueda de informaciones y de denuncias, reales o inventadas, dado que era conocedor de que serían garantía para su ascenso en la jerarquía del Tercer Reich. Llegó a decirse que en su caja fuerte tenía documentos que comprometerían hasta al propio Adolf Hitler.

Una de las acciones más audaces e ingeniosas que se le atribuyen a Heydrich fue la Operación Skoblin: la falsificación de documentos que denunciaban la implicación de generales rusos (uno de los cuales sirvió para darle el nombre a la operación) con los servicios de espionaje alemanes.

Fruto de la operación, Stalin procedió a purgar a casi todo el Alto Mando del Ejército Rojo, lo que debilitaría la resistencia militar de la URSS ante el Tercer Reich.

Heinrich Himmler y Reinhard Heydrich en 1938

El servicio de espionaje de Heydrich planeó asimismo el pretexto del ataque alemán contra Polonia: le solicitó al Abwehr uniformes del ejército polaco, que le fueron negados por su director, el almirante Canaris.

Pese a ello, logró conseguirlos por otros cauces y el SD simuló un ataque a una estación de radio alemana en la localidad de Gleiwitz, cercana a la frontera polaca, por supuestos militares polacos (en verdad, soldados alemanes disfrazados de oficiales polacos, liderados por el mayor de las SS Alfred Naujocks.

Tras hacerse con la radio, los “polacos” hicieron proclamaciones bélicas contra el Tercer Reich y ejecutaron a algunos rehenes (en realidad, prisioneros de un campo de concentración). Este incidente sería el casus belli para el inicio de la Segunda Guerra Mundial y la campaña de Blitzkrieg contra Polonia.

Ya en la Checoslovaquia ocupada por el Tercer Reich, Reinhad Heydrich pasó a desempeñar su poder tiránico mediante encarcelamientos, torturas, ejecuciones y cualquier método necesario para tener controlada a la resistencia local, liderada desde la ciudad de Londres por el antiguo presidente checo, Eduard Benes.

La política de Heydrich se basó en un enfoque “o conmigo, o contra mí”, lo que hizo de él una de las personalidades nazis más odiadas por los checos, más incluso que el propio Führer.

Mientras realizaba una persecución sin piedad contra cualquiera que se atreviese a levantarse contra el nazismo, premiaba a todo aquel que colaborase con el Reich.

Acostumbraba a celebrar grandes fiestas en las que su esposa Lina Heydrich recibía a los invitados, casi siempre checos que habían dejado patente su lealtad al Protektor. Reinhard Heydrich también era conocido por distribuir premios como dinero, viajes y estancias en hoteles de lujo para premiar a sus fieles colaboradores locales.

Heydrich era consciente de que la industria armamentística checa era una de las más potentes y su producción era muy necesaria para el esfuerzo bélico alemán de la Segunda Guerra Mundial.

Los servicios de inteligencia ingleses entraron en modo pánico en cuanto constataron que la oposición checa casi había dejado de existir en su totalidad. Llegados a ese punto, decidieron asesinar a Reinhard Heydrich en un episodio controvertido, dado que era de sobra conocido que las represalias de Adolf Hitler iban a ser terribles.

El 27 de mayo de 1942, dos soldados checos, Josef Gabcik y Jan Kubis, ejecutaron la misión de la Operación Antropoide: se encargarían de llevar a cabo el atentado contra el odiado Carnicero de Praga. Los dos saltaron en paracaídas meses antes, en una zona cercana a Praga, y después se preocuparon de buscar un lugar idóneo para realizar la planificación.

El atentado mortal se logró materializar en parte por culpa de la arrogancia de Reinhard Heydrich, que insistía en ir por las calles de Praga en un coche descapotable, haciendo oídos sordos de las advertencias de sus allegados, que le pedían que usase un coche blindado.

El atentado contra Reinhard Heydrich

En la mañana del 27 de mayo de 1942, Reinhard Heydrich salió en su coche, acompañado por su chófer, para tomar un avión rumbo a Berlín. Pero nunca llegaría a la capital del Tercer Reich, ya que Gabcik y Kubis le esperaban agazapados en una curva entre la calle V Holesóvickach y Kirchmayer, por donde se tenía la certeza casi total de que el coche de Heydrich iba a pasar. Estaban en lo cierto.

Gabcick, con su subfusil Sten de fabricación británica, se dispuso a disparar contra el Mercedes-Benz de Heydrich, pero el arma se encasquilló. Ante el fallo en el arma de su compañero, Kubis lanzó una bomba casera, alcanzando el coche del Protektor e hiriéndolo de gravedad.

El impacto de la granada le provocó a Reinhard Heydrich la rotura del bazo y, debido a la infección posterior, moriría por una septicemia incontrolada. Aunque Heydrich recibió primeros auxilios al poco tiempo del atentado, falleció una semana después en el hospital.

En su funeral, celebrado en Berlín, estuvo toda la cúpula del régimen nazi. Adolf Hitler llegó a decir de Heydrich que fue uno de los mayores nazis, un hombre con un corazón de hierro, uno de los enemigos más implacables de los que se oponían al Reich.

El sucesor del Protektor en el SD, Ernst Kaltenbrunner no escatimó esfuerzos a la hora de continuar con las políticas de su predecesor: en los juicios de Núremberg de 1946 sería condenado a la horca. Reinhard Heydrich, realmente, solo perdió un par de años de vida: en Núremberg no se habría librado tampoco del patíbulo.

Como represalia por al asesinato de Reinhard Heydrich, los pueblos de Lezháky y de Lídice fueron totalmente arrasados y sus habitantes fueron ejecutados o deportados.

Todo ello porque la Gestapo decía tener indicios de que Gabcik y Kubis habrían estado escondidos en esas aldeas, cuando en realidad los verdugos de Heydrich se encontraban ocultos en Praga.

Los autores del atentado resistirían finalmente durante varios días en la Iglesia de San Metodio, en Praga, después de que un antiguo miembro de la resistencia checa revelase su paradero, cual judas atraído por la jugosa recompensa de 10 millones de coronas checas ofrecida a todo aquel que aportase pistas sobre el escondite de los responsables de la muerte de Reinhard Heydrich. Cuando tuvieron claro que iban a ser capturados irremediablemente, se suicidaron.