La recuperación económica de la Alemania nazi

La Primera Guerra Mundial terminó con un tratado, el de Versalles, que lastraría la economía alemana con altísimas reparaciones de guerra y limitaciones diversas. Como consecuencia, sobrevino sobre Alemania una turbulenta década marcada por la hiperinflación del marco.

El crack del 29 tampoco ayudó a aliviar la situación y trajo consigo un agravamiento de la ya rampante tasa de desempleo germana.

Adolf Hitler supo aprovechar la coyuntura económica para conseguir el poder y, una vez en él, convertir el descontento de un pueblo angustiado en un ferviente apoyo popular que estuviera dispuesto a sacrificar sus libertades civiles en aras de un despegue económico.

A continuación, veremos cómo consiguió Hitler cambiar la situación de la economía en la época inicial de la Alemania nazi.

resumen recuperación económica de la Alemania nazi

El problema del desempleo

Con seis millones de parados, el desempleo era un problema muy grave para una Alemania hundida tras la Gran Guerra. Durante las campañas electorales de 1932-1933, Adolf Hitler había prometido al pueblo alemán Pan y Trabajo (Arbeit und Brot). Hitler se propuso lo siguiente para lograr su objetivo:

1. Reducir el alto desempleo

2. Crear trabajos mediante un proceso de rearme (desafiando así las cláusulas del Tratado de Versalles y preparando la expansión germana que culminaría en la Segunda Guerra Mundial)

3. Crear una alemania autosuficiente (autarquía).

4. Dejar de pagar las reparaciones de guerras a los Aliados para invertir ese dinero en empresas alemanas

Para desarrollar e implementar estas medidas se designó responsable al experto financiero y presidente del Reichsbank, Hjalmar Schact. Fue destituido en 1936 y sustituido por Hermann Goering, encargado de implementar el Plan de 4 Años (Vierjahresplan, 1936-1940).

El Servicio Alemán de Trabajo (Reichsarbeitsdienst – RAD)

El gobierno anterior al de Hitler había iniciado programas de trabajo para reducir el desempleo. Uno de esos programas recibió el nombre de Servicio Alemán de Trabajo (Reichsarbeitdienst). En julio de 1935, se decretó por ley que todo varón con edad comprendida entre los 18 y 25 debería:

1. Completar seis meses de entrenamiento en el RAD.

2. Vestir uniforme militar.

3. Vivir en campos.

4. No percibir salario (solo dinero para pequeños dispendios personales).

5. Realizar ejercicios físicos y militares todos los días.

Entre los trabajos realizados en el RAD se encontraban las siguientes actividades:

a) Plantar árboles y despejar vegetación para explotaciones agrícolas.

b) Cavar zanjas en granjas, mejorar los sistemas de drenaje y garantizar la óptima producción para conseguir una producción autárquica.

c) Completar trabajos manuales para asegurar un buen funcionamiento de la maquinaria económica germana.

Junio de 1933 – Ley para la reducción del paro

1. Construcción de una red de autopistas (Autobahn)

2. Construcción de hospitales

Esta ley preveía que todo el trabajo se realizaría de forma manual, con lo que se necesitarían más obreros y se bajaría así la tasa de desempleo. De esta manera se creraron 80 000 puestos de trabajo durante los cinco años siguientes.

bandera del Reicharbeitsdienst
Bandera de Reicharbeitsdienst / Servicio Alemán de Trabajo. Fuente y autoría: Fornax[bajo licencia de donio público en virtud de las leyes de copyright alemanas], vía Wikipedia

A continuación, un vídeo con subtítulos en español del Triunfo de la Voluntad (Triumph des Willens) de Leni Riefenstahl en el que Adolf Hitler se dirige a un gran número de miembros del RAD.

El rearme

El proceso de rearme sirvió para crear nuevos puestos de trabajo en la manufactura de armas, el suministro de materias primas y la manufactura de equipamiento militar (tanques, submarinos, etc.). Con la política de rearme se pretendía lo siguiente:

1. Aumentar el número de soldados de 100 000 a 300 000

2. Aumentar la flota naval y de submarinos

3. Construir dos acorazados

4. Aumentar la fuerza áerea

Cabe destacar que el Tratado de Versalles prohibía todos estos objetivos pero desde 1935 en adelante, la Alemania nazi se rearmó abiertamente: se decretó el reclutamiento obligatorio de todo hombre con edades comprendidas entre los 18 y 25 años, por un periodo de dos años. Estas medidas se pueden ver muy bien en cifras: en 1933 el ejército alemán contaba con 100 000 efectivos, en 1939 con 1 4000 000.

El lógico descenso del desempleo alemán

En 1939, el número de parados alemanes era inferior a los 350.000. Las SS se dedicarían a partir de entonces a perseguir a los desempleados, calificándolos de “vagos”. Lo cierto es que no puede obviarse el maquillaje de las estadísticas, ya que las mujeres, los judíos y los hombres de entre 18 y 25 años (servicio militar) no eran tenidos en cuenta en ellas.

El tema de las mujeres es digno de mención, ya que en la República de Weimar recibían buena educación y podían acceder a puestos de trabajo con buenos sueldos. Con la llegada del Tercer Reich las cosas cambiaron y se implementó la política de las tres K: Kinder, Kirche, Küche (Niños, Iglesia, Cocina).

Se realizaron intensas labores de propaganda para fomentar la imagen de la mujer como núcleo del hogar alemán. La función primordial de las mujeres sería la maternidad: dar el mayor número de hijos posibles para el Reich y para la expansión de la raza aria. Además, contribuirán a liberar puestos de trabajo para los varones.

Los sindicatos y los obreros en la Alemania nazi

La finalidad de los sindicatos es principalmente garantizar que los trabajadores perciban un salario justo y unas condiciones laborales justas. A Hitler no le gustaban mucho los sindicados, puesto que creía que fomentaban el socialismo y el comunismo. En mayo de 1933, se decreta la prohicibión de los sindicatos en Alemania. El Estado de apoderó de todos sus bienes y se procedió al arresto de los líderes sindicales.

Como sustituto de la figura del sindicato, se creó el Frente Alemán del Trabajo (Deutsche Arbeitsfront – DAF). Cada trabajador alemán pertenecía entonces al mismo sindicato (de carácter vertical) controlado por los Nazis.

El DAF se encargaba de la disciplina, los salarios y las horas de trabajo. El cambio en el modelo sindical se tradujo en un incremento del número de horas trabajadas, en un congelamiento de salarios y en la imposibilidad de mostrar desacuerdo de carácter laboral.

Para evitar el surgimiento de malestar entre las clases trabajadoras, se implementó una organización conocida como Fuerza a través de la alegría (Kraft durch Freude – KdF). El objetivo de esta organización estatal era poner al alcance de los obreros diversas opciones de ocio impensables hasta entonces (viajes baratos, clubs deportivos, excursiones, actividades culturales en teatros y cines, escapadas de esquí/vela, deportes, etc).

Aunque gracias a esta política el Estado podía ejercer su control sobre las personas, aplacar el descontento sindical y gestionar el tiempo libre de los alemanes, lo cierto es que también se consiguieron eliminar las estrictas barreras sociales que habían estado vigentes hasta esa época. Antaño solo los ricos podían costearse unas merecidas vacaciones.

Resumiendo, la meta final de la KdF era que los obreros apoyaran al Führer y le estuvieran agradecidos, al mismo tiempo que se conseguían calmar los ánimos tras la abolición de los sindicatos tradicionales.

A modo anecdótico, cabe destacar que la idea del Volkswagen (literalmente “coche del pueblo”) nació de esta organización, con un revolucionario sistema de pagos a plazos que haría por primera vez asequible la adquisición de un vehículo para un ciudadano corriente.

Exposición de Volkswagen en la sede del DAF en Berlín. Fuente y autoría: Deutsches Bundesarchiv [bajo licencia CC BY-SA-3.0 DE], vía Wikimedia Commons

Persiguiendo la autarquía

Con el fin de conseguir la autosuficiencia (autarquía), Alemania trató de desarrollar materias artificiales (sustitutos sintéticos) para sustituir productos tales como la gasolina, el caucho, los textiles o el café. Los resultados no fueron muy satisfactorios, o bien por imposibilidad técnica o bien por inviabilidad económica.

Por su parte, el sector agrícola tuvo problemas debido a la escasez de maquinaria y a pesar de recibir importantes subvenciones estatales. Alemania tuvo que seguir importando muchos productos vitales, como la mantequilla, el aceite y las verduras. En 1939, importaba el 33 % de sus materias primas.

Si bien el Tercer Reich consiguió aumentar su producción interna, estimular su demanda interna y reducir su dependencia de las importaciones, lo cierto es que nunca logró conseguir una utópica autosuficiencia al 100 %.

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