Operación Roble

Hoy hablaremos de una de las operaciones más atrevidas de la Segunda Guerra Mundial: la Operación Roble, el rescate de Mussolini. En la Unternehmen Eiche (ese fue el nombre que esta operación tuvo en alemán) un comando formado por paracaidistas del ejército alemán aterrizó en septiembre de 1943 en Italia para liberar a Benito Mussolini de su cautiverio en el Hotel Campo Imperatore.

El propio Hitler le dio la orden a Otto Skorzeny, destacado miembro de las SS, de rescatar al Duce costase lo que costase, siguiendo un plan elaborado por Harold Mors, comandante, y con el visto bueno de Kurt Student, general encargado de dirigir las misiones con Fallschirmjäger de la Luftwaffe (paracaidistas de la fuerza aérea alemana).

Corría el 25 de julio de 1943 y apenas habían pasado unas semanas de la invasión aliada de Sicilia. Los desastrosos resultados que Italia estaba cosechando en aquellos momentos de la Segunda Guerra Mundial provocaron que en el corazón del propio Gran Consejo Fascista se tomara la sorprendente decisión de derrocar a Mussolini, sustituyéndolo por el general Pietro Badoglio.

Tan solo 24 horas después de la votación, el Duce fue detenido por mandato del propio rey Víctor Manuel III. Tras su detención pasó por varios lugares para terminar recluido en el Hotel Campo Imperatore, un establecimiento hotelero de alta montaña ubicado en los Apeninos, en las proximidades del accidentado Gran Sasso d’Italia, célebre macizo montañoso italiano.

El gabinete de gobierno del general Badoglio se sirvió de distintas argucias con el fin de evitar que los servicios de espionaje nazis tuvieran conocimiento de la ubicación exacta en la que se encontraba recluido Benito Mussolini.

Pero después de unas cuantas semanas de pesquisas, los nazis dieron con el lugar exacto en el que se encontraba preso el antiguo líder fascista. Hitler exigió entonces a los suyos que liberasen a Mussolini y lo trasladasen al Tercer Reich: nacía así la Operación Roble, el rescate aerotransportado de Mussolini.

El Hotel Campo Imperatore, muy próximo al Gran Sasso, se había construido hacía poco tiempo, se hallaba no muy lejos de una conocida estación de deportes de montaña y era de acceso complicado: había que tomar un funicular desde Assergi. Hay que decir que el área en la que se encontraba Benito Mussolini era de orografía complicada, así que una ofensiva terrestre basada en el factor sorpresa quedaba descartada de antemano: no habría más remedio que arriesgarse y llegar por medio de planeadores ligeros. Los hombres de la Operación Roble tenían serios temores de que los guardianes del Duce lo fusilaran en cuanto tuvieran el más mínimo indicio de que se estaba llevando a cabo una operación de rescate. Por este motivo se procedió a secuestrar a Fernandino Soleti para utilizarlo como escudo humano en el rescate de Mussolini.

La Operación Roble ya estaba en marcha: se organizó pues un comando de paracaidistas alemanes que se plantarían en el hotel de alta montaña para llevarse a Alemania sano y salvo a su objetivo: Mussolini.

Después de la firma del armisticio el 8 de septiembre de 1943 por las autoridades italianas, efectivos del ejército alemán habían procedido a invadir territorio italiano, juntándose con las tropas nazis que ya se encontraban destacadas en la península italiana desde hacía ya varios meses. Al menos esto significaba que los paracaidistas contarían con el respaldo de estas tropas en caso de apuros, aunque era preferible no tener que recurrir a ellas.

La Operación Roble tenía fecha prevista de ejecución para el 12 de ese mismo mes, a las 7 de la mañana. Finalmente, las condiciones climatológicas adversas harían que la misión tuviera que posponerse hasta las 2 de la tarde. Liderados por Otto Skorzeny, se vislumbraron en el aire los 12 planeadores que transportaban a los Fallschirmjäger alemanes, dejando atrás las peligrosas cimas del Gran Sasso. En esos instantes, un grupo de soldados motorizados alemanes asaltaban la cercana estación de esquí, próxima a la localidad de Assergi. La lucha fue escasa y, derrotada la resistencia italiana, se conseguía así cortar las comunicaciones con el hotel en el que se encontraba cautivo Mussolini.

Fotografía del Hotel Campo Imperatore en 1943. Fuente: Bundesarchiv, Bild 101I-567-1503A-05 / Toni Schneiders / CC-BY-SA.

Planeador D30 empleado en la Operación Roble, observado por guardias italianos. Fuente: Bundesarchiv, Bild 101I-567-1503C-32 / Toni Schneiders / CC-BY-SA.

Con la excepción de uno de los planeadores, el 8, que se estrelló matando a todos sus pasajeros, el resto de planeadores aterrizaron súbitamente justo en frente del destino fijado: el Hotel Campo Imperatore. En cuestión de segundos, los miembros del comando bajaron a toda prisa, consiguiendo sorprender a los defensores italianos. Recordemos que también llevaban consigo a modo de moneda de trueque al general de los carabinieri Ferdinando Soleti.

El objetivo de llevar a Soleti era doble: por un lado se lograba generar confusión entre los guardias italianos, ya que podían pensar que la operación estaba autorizada desde Roma, y por otro lado se conseguía evitar que los defensores dispararan. Los soldados italianos del Campo Imperatore incumplieron pues las órdenes del nuevo gobierno de Badoglio: evitar a toda costa, disparando si fuera necesario, la fuga del antiguo líder fascista. De esta manera, la Operación Roble se desarrolló de manera limpia, llegando incluso alguno de los guardias italianos a mostrar simpatía con sus nuevos captores alemanes.

Benito Mussolini fue visto en un balcón ubicado en la 2ª planta del Hotel Campo Imperatore , así que  los hombres de Skorzeny no tuvieron mayores problemas para situar dónde se encontraba Mussolini. Procedieron a entrar en el hotel, con Soleti como escudo humano y lograron sacar a Mussolini sano y salvo, tras decírsele que la Operación Roble había sido ordenada por el propio Adolf Hitler. En el relato de la operación que Otto Skorzeny plasmaría él mismo por escrito recogería que el Duce le había dicho, embriagado por la emoción, que él sabía que el Führer jamás lo abandonaría.

Para la posteridad, Skorzeny (en la fotografía el hombre de los prismáticos al lado de Mussolini) mandó tomar varias fotografías para plasmar gráficamente el éxito de la Operación Roble.Fuente: Bundesarchiv, Bild 101I-567-1503C-16 / Toni Schneiders / CC-BY-SA.
Avioneta modelo Fieseler Fi 156, idéntica a la empleada en la Operación Roble para evacuar a Mussolini. Fuente: Dominio público (Wikimedia Commons).

A continuación, se usó una avioneta modelo Fieseler Fi 156 para despegar del Gran Sasso d’Italia con el depuesto líder fascista, Skorzeny y el piloto. Los paracaidistas, por su parte, tras prenderles fuego a los planeadores de la Operación Roble, se dirigieron a toda prisa hasta Assergi, con refuerzos nazis. En menos de 60 minutos Mussolini había sido liberado.

La  Operación Roble terminó con el traslado de Mussolini a Viena. Luego se dirigió a Múnich para entrevistarse con Adolf Hitler. Allí el dictador alemán le nombró líder de la nueva República Social Italiana, creada al amparo del Tercer Reich en la zona norte de la península italiana, todavía bajo dominio alemán.

Otto Skorzeny fue el que mayores glorias se llevó por la Operación Roble: aparte de ser promocionado, fue reconocido con una Cruz de Caballero. Asimismo, fue calificado como héroe por el aparato propagandístico nacionalsocialista, por haberse ocupado con celo y personalmente de la integridad física del Duce en todo momento.

Para Joseph Goebbels era vital darle bombo a la relevancia del rescate, ya que se mandaba así la señal de que la Alemania nazi todavía no había asumido su derrota en Italia, en particular después de las sucesivas victorias de los Aliados (desembarcos en las costas del Tirreno, Sicilia, etc.). Los Aliados criticaron la postura del nuevo gobierno italiano de Badoglio de no extraditar a Benito Mussolini para que no se produjesen circunstancias como estas. A Badoglio y su gobierno solo les quedó condenar a los guardias del Hotel Campo Imperatore por alta traición y colaboración con el enemigo.