Operación Paperclip: científicos nazis en EE. UU.

La Operación Paperclip fue el nombre que se le dio al traslado secreto de científicos nazis de alto nivel a Estados Unidos tras el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa.

La Operación Paperclip se centró principalmente en la importación de científicos nazis que habían estado implicados en el programa de desarrollo de tecnología de cohetes de la Alemania nazi.

Una vez concluida la Segunda Guerra Mundial en Europa, había quedado claro, tanto para Inglaterra como para Estados Unidos, que la Unión Soviética no iba a mantener sus alianzas de guerra y se sabía con un grado de certeza cada vez mayor que el inicio de lo que se conocería como Guerra Fría era inevitable debido a diferencias irreconciliables entre los que habían sido hasta la fecha curiosos aliados.


La supremacía bélica se volvía, por tanto, imprescindible para ambos bandos y la Operación Paperclip terminó siendo un intento exitoso de los norteamericanos por tomarle la delantera a los soviéticos. La Operación Paperclip fue organizada por la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), precursora de la actual CIA, y llevada a cabo por la Agencia de Objetivos de Inteligencia Conjuntos del Departamento de Guerra de los Estados Unidos de América (JIOA).

El plan partía con una ventaja que hacía presagiar su éxito: eran pocos, por no decir ninguno, los científicos nazis que querían caer en manos de un Ejército Rojo en plena ofensiva. Por tanto, cuando Wernher von Braun y sus compañeros dejaron atrás Peenemünde, la base de todo el programa de cohetes de la Alemania de Hitler, se apresuraron a entregarse a las tropas estadounidenses.

Oficialmente, la Operación Paperclip prohibía cualquier reclutamiento por parte de EE. UU. de cualquier científico alemán que hubiese sido miembro del Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP) o que hubiese estado implicado activamente en sus actividades.

Pero lo cierto es que, de cumplirse con esta exigencia, habría sido prácticamente imposible captar a ninguno de estos científicos para trabajar en EE. UU. Wernher von Braun, por ejemplo, había sido coronel de las SS. La JOIA logró saltarse las directrices oficiales mediante el lavado del pasado nazi de los científicos que realmente se consideraban imprescindibles. Von Braun, por ejemplo, se le vendió a las autoridades estadounidenses como un coronel “honorario” de las SS, que había sido obligado a aceptar dicho cargo honorífico sin mayores implicaciones.

Esto se consideró suficiente para el traslado a suelo norteamericano del hombre al que se consideraba responsable del desarrollo del V2 y de la tecnología de cohetes del Tercer Reich. La importancia de olvidar el pasado de científicos como von Braun pudo comprobarse en el gran peso que tuvieron en el desarrollo de los cohetes americanos que culminaría con el alunizaje de 1969. Una vez libres del pasado nazi, científicos como Wernher von Braun dispusieron de rango de “Científicos del Gobierno de EE. UU.”.

La inteligencia estadounidense sabía bien a quiénes querían conseguir ya en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial. En la Universidad de Bonn se encontró una lista de los científicos que el régimen nazi había liberado de otras tareas para desarrollar una tecnología de cohetes orientada a contrarrestar los avances imparables del Ejército Rojo.

Lanzamiento de un cohete V-2 en Peenemünde, en la costa alemana, en 1943. Fuente y autoría: Bundesarchiv, Bild 141-1880 / CC-BY-SA
Wernher von Braun en 1964 en su despacho del Marshall Space Flight Center, Huntsville (Alabama, EE. UU.), primer nombre que figuraba en la Lista Osenberg
Wernher von Braun en 1964 en su despacho del Marshall Space Flight Center, Huntsville (Alabama, EE. UU.), primer nombre que figuraba en la Lista Osenberg. Fuente y autoría: NASA [bajo dominio público], vía Wikimedia Commons.

La lista, conocida como Lista Osenberg, cayó en manos de la inteligencia norteamericana. Al Mayor Robert Staver se le encomendó la tarea de encontrar a los hombres que figuraban en dicha lista. Le resultó de ayuda el hecho de que muchos de ellos quisiesen encontrarse con miembros del ejército norteamericano en un momento en el que las tropas de Stalin marchaban casi sin resistencia por Polonia rumbo a Berlín, capital del Tercer Reich.

Von Braun y varios de sus compañeros se entregaron por sí mismos a las autoridades estadounidenses, que decidieron internarlos en una casa de seguridad en Landshut (Baviera, Alemania) en una operación inicialmente denominada Operación Overcast. S

in embargo, cuando los habitantes de la localidad comenzaron a hablar sobre los hombres retenidos en “Camp Overcast”, los estadounidenses procedieron a rebautizar la operación y pasaron a llamarla Operación Paperclip.

El equipo de von Braun en 1961
El equipo de Wernher von Braun en 1961. Fuente y autoría: NASA [bajo dominio público], vía Wikimedia Commons.

Wernher von Braun, junto con otros científicos y sus familias, fueron trasladados con gran secretismo a territorio estadounidense, a Fort Hunt (Virginia).

En ese momento, se interrogó a von Braun en profundidad para tratar de saber de qué información y conocimientos disponían los científicos en su conjunto, cuáles habían sido sus planes de desarrollo de tecnología de cohetes y qué clase de información habían compartido con los japoneses (no hay que olvidar que la Segunda Guerra Mundial en el teatro del Pacífico seguía activa) por aquel entonces.

Inicialmente, a cada científico alemán se le ofreció un contrato de un año para trabajar para el gobierno estadounidense. En agosto de 1945, 127 hombres aceptaron y se mudaron a EE. UU. El traslado de los antiguos científicos de Hitler y de sus familias comenzó en septiembre de 1945.

A pesar de que la Unión Soviética había captado a algunos científicos que habían estado trabajando en Peenemünde, lo cierto es que la mayoría de ellos terminó trabajando en EE. UU.

Los científicos que habían trabajado en el proyecto V2 en Peenemünde fueron trasladados a Fort Bliss, en Texas. Allí desarrollaron sus conocimientos en materia de tecnología balística.

Las pruebas de los nuevos cohetes se llevarían cabo en las áridas tierras de Nuevo México. En 1950, se les concedió a estos hombres y a sus familias la residencia legal en EE. UU.

Científicos de la Operación Paperclip posando en Fort Bliss
Científicos de la Operación Paperclip posando en una foto de familia en Fort Bliss. Fuente y autoría: Gobierno de EE. UU. [bajo licencia de dominio público], vía Wikimedia Commons.

La Operación Paperclip resulta perfectamente comprensible dentro del contexto de la Guerra Fría y de la ansiada supremacía armamentística que los Aliados tenían frente a una cada vez más pujante Unión Soviética.

No obstante, tuvo también sus detractores, voces que creían que algunos de los científicos que habían sido importados a Estados Unidos eran cómplices o habían participado directamente en crímenes que hacían impensable la concesión de la residencia o la nacionalidad estadounidense.

Por ejemplo, se dijo que von Braun tenía que haber estado al corriente de que en la fábrica subterránea de Nördhausen en la que se construían los cohetes V2 habían muerto miles de trabajadores forzosos. Otro ejemplo fue el del cientñifico Georg Rickhey, trasladado a Estados Unidos en el marco de la Operación Paperclip y procesado por crímenes de guerra en 1947.

Fue curiosamente absuelto y volvió a EE. UU. para proseguir con su trabajo para el gobierno. Por último, hay que destacar el caso de Hubertus Strughold, relacionado mediante pruebas escritas con los terribles experimentos médicos del campo de Dachau, contra el que ni siquiera se llegaron a presentar cargos.