Operación Dinamo: Dunkerque

A finales de mayo de 1940, John Gort, británico y comandante en jefe de la Fuerza Expedicionaria Británica, conocida por sus siglas BEF, dirigió con éxito la operación de evacuación de las tropas aliadas tras su derrota en Francia.

Dicha operación pasaría a la Historia de la Segunda Guerra Mundial como el Milagro de Dunkerque y, más formalmente, como Operación Dinamo (Operation Dynamo en inglés). Se logró gracias a ella rescatar y evacuar a más de 300 000 soldados (unos 200 000 ingleses y 100 000 belgas y franceses).

Cuando la Alemania nazi y la Unión Soviética invaden en 1939 Polonia arranca la Segunda Guerra Mundial.  Para ayudar en la defensa del territorio de Francia, Inglaterra procede al envío de tropas (la Fuerza Expedicionaria Británica). Estas tropas se envían a las localidades francesas de Nantes y Cherburgo. El cuerpo expedicionario estaba constituido por 10 divisiones de tres cuerpos diferentes y al mando de todas ellas se encontraba el general John Vereker Gort.

El plan alemán para la invasión de Francia contemplaba la posibilidad de un ataque de bolsa a través de Bélgica y Holanda, evitando así la imponente línea defensiva Maginot.

De todas maneras, el jefe del Estado Mayor del Grupo de Ejércitos Alemán, Erich von Manstein, creía que la operación no tendría éxito y que solo obstruiría al enemigo, cayendo de nuevo en una guerra de trincheras el estilo de la Primera Guerra Mundial. Por eso Manstein elaboró un proyecto de plan diferente y lo remitió al Alto Mando alemán, por medio del coronel general Gerd von Rundstedt.

El plan de Erich von Manstein proponía que las divisiones de tanques Panzer atacaran por las Ardenas, pues debido a su relieve arbolado y de colinas nadie esperaba un ataque por un terreno tan abrupto como este. Una vez logrado este objetivo, se establecerían cabezas de puente en el río Mosa para atravesarlo y llegar rápidamente al canal de la Mancha, logrando aislar de esta manera a los ejércitos aliados en Bélgica y Holanda.

Posteriormente, Adolf Hitler se reunió con él el 17 de febrero y aceptó una versión un poco modificada de lo que se conoce actualmente como “Plan Manstein”. Finalmente, el 10 de mayo de 1940, el Tercer Reich lanzó la ofensiva contra Holanda y Bélgica. El Grupo de Ejércitos B, dirigidos por el coronel general Fedor von Bock, atacó Bélgica, y los tres cuerpos de Panzer del Grupo A, a las órdenes de Rundstedt, se encaminaron hacia el canal.

Los británicos (BEF) se dirigieron desde la frontera de Bélgica hasta el río Dyle y, a partir del 10 de mayo de 1940, entablaron la lucha con una parte del Grupo B. Después de cuatro días de combate, 14 de mayo de 1940, belgas y franceses no pudieron aguantar más. Entonces la BEF empezaría una retirada rumbo al río Escalda.

El 17 de mayo de 1940, el premier británico Winston Churchill, mientras realizaba una visita París enteró por boca del general Maurice Gamelin de que los franceses habían derivado el grueso de sus efectivos a las luchas del momento y de que no había opción a recurrir a tropas de relevo.

El 19 de mayo de 1940, Gort, en una reunión con el general francés Gaston Billote, comandante del primer ejército francés y con funciones de coordinador global de las fuerzas aliadas, recibió la noticia de que los franceses ya no tenían tropas entre los nazis y el mar.

Debido a esta situación, da la orden de evacuación a través del canal de la Mancha y empieza a planear una retirada estratégica hacia Dunkerque, localidad más próxima y con instalaciones portuarias. Rodeada de antiguas fortificaciones y con la playa de arena más grande de Europa, sería posible en Dunkerque reunir a grandes grupos para su posterior evacuación.

Tropas británicas en plena evacuación en Dunkerque.
Tropas británicas en plena evacuación en Dunkerque. Fuente y autoría: British Govt. (dominio público).

En Arrás, el 21 de mayo de 1940, después de varios enfrentamientos y ataques fallidos de los Aliados al flanco de las fuerzas alemanas, los británicos de la BEF, los 3 ejércitos franceses y lo que aún quedaba del ejército belga se vieron atrapados en una zona de la costa norte de Francia.

El 26 de mayo de 1940, cerca de medianoche, comienza la Operación Dinamo, bajo un intenso fuego infernal de baterías alemanas y bombardeos de los Stuka de la Luftwaffe. Miles de soldados aliados permanecen en la playa esperando ser evacuados. Entretanto, siete divisiones francesas oponen una feroz resistencia en todo el frente (de casi 100 km).

La flotilla de evacuación aliada estaba formada por 130 buques mercantes y 40 destructores para evacuar a las tropas en unas condiciones muy penosas. El puerto de Dunkerque, por su parte, estaba devastado por los bombardeos alemanes y solamente podía cargar a las tropas con la marea alta y a a las afueras del puerto. Los barcos se defendían con sus propias baterías antiaéreas de la aviación alemana y a la vez debían embarcar en condiciones lamentables a los soldados heridos y en repliegue.

La operación de Dunkerque fue llevada acabo bastante en secreto por la marina inglesa y con un poco de ayuda de algunas embarcaciones mercantes. Solo fue al final, en la tarde del 31 de mayo de 1940, cuando el gran público fue consciente de la gran epopeya que significó la evacuación aliada de la Operación Dinamo: la evacuación de alrededor de 50 000 combatientes en un escasísimo plazo de cinco días.

Fue el 2 de junio cuando a las 3:30 de la tarde partía el último barco de evacuación hacia Inglaterra. Las tropas británicas que no pudieron embarcar y que se quedaron varadas en tierra no tuvieron más remedio que rendirse a la Wehrmacht. Por su parte, los soldados franceses intentaron abrirse paso hacia el sur, sin éxito, y finalmente también tuvieron que capitular ante el invasor alemán.

Las pérdidas en vidas humanas y materiales fueron cuantiosas en la evacuación de las tropas aliadas. Aproximadamente en 5 días se evacuaron a un total de 338 872 soldados, 215 787 de nacionalidad británica y el resto de nacionalidad belga y francesa. En cuanto a las pérdidas materiales se cuantificaron 100 tanques de nuevo diseño Mathilda MK I. De esta manera, Gran Bretaña se quedaba con tan solo 200 viejos y obsoletos tanques para enfrentarse a los poderosos y novedosos blindados alemanes.

Pese a todas estas pérdidas, esta operación se conocería popularmente a partir de ese momento como el Milagro de Dunkerque, por su tremenda envergadura.

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