La Masacre de Katyn

El bosque de Katyn, testigo mudo de la barbarie

En este artículo hablaremos de la tristemente célebre Masacre de Katyn (también conocida como la Masacre del bosque de Katyn), una de las atrocidades más conocidas de la Segunda Guerra Mundial.

Consistió en la ejecución en masa de oficiales prisioneros de guerra, policías y civiles polacos acusados de actividades de espionaje y subversión por la temible policía secreta de Stalin: la NKVD, comandada por Lavrenty Beria, entre los meses de abril y mayo de 1940, después de la rendición de Polonia al poco tiempo del comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

Tras la petición formal de Beria, fechada a 5 de marzo de 1940, Stalin, líder supremo de la URRS y cuatro miembros del Politburó aprobaron la masacre.

El número de víctimas de Katyn se calcula en unas 22.000 aproximadamente, siendo 21.768 el número de víctimas fehacientemente identificadas. Las víctimas fueron ejecutadas en el bosque de Katyn, así como en otros lugares de los alrededores.

Del saldo total de fallecidos, en torno a 8.000 eran prisioneros de guerra, otros 6.000 eran agentes de policía y el resto se dividían entre civiles que formaban parte de la inteligentsia polaca (historiadores, figuras del mundo del arte, docentes, etc.), presos acusados de espionaje, saboteadores, dueños de factorías, abogados, funcionarios públicos considerados peligrosos, aristócratas y sacerdotes.

La Masacre de Katyn originalmente se refiere específicamente a las ejecuciones realizadas en el bosque próximo a las localidades de Katyn y Gnezdovo (ubicadas a cerca de 20 kilómetros de Smolensko) de los oficiales del ejército polaco internos principalmente en el campo de Kozelsk.

Se trató del peor caso de ejecuciones realizadas al mismo tiempo realizada contra cautivos polacos. También se produjeron ejecuciones relacionadas con esta masacre en campos más apartados, emplazados en Ostashkov y Starobelsk, así como en el cuartel general de la NKVD en Smolensko, en prisiones de Járkov, Kalinin, Moscú y en emplazamientos de Bielorrusia y del occidente de Ucrania, en base a listas de ejecución de prisioneros elaboradas por la NKVD especialmente para estas regiones.

Después de la Segunda Guerra Mundial, varias organizaciones polacas investigaron no solo las masacres del bosque de Katyn, sino también las ocurridas en estas regiones y consideran que las víctimas polacas de otras regiones, aparte de Katyn, deben incluirse en el saldo de muertos de esta barbarie.

En 1943, casi dos años después del inicio de la Operación Barbarroja, la invasión de la Unión Soviética por las tropas de Adolf Hitler, el gobierno alemán anunció el descubrimiento de fosas llenas de cuerpos en el bosque de Katyn. El gobierno polaco en el exilio en Londres le pidió de inmediato a la Cruz Roja Internacional la apertura de investigaciones, lo que llevó a Stalin a cortar las relaciones con los polacos exiliados.

La responsabilidad soviética en Katyn

La Unión Soviética sostuvo por aquel entonces que la masacre de Katyn era responsabilidad de los nazis y continuaría negando su implicación en estas atrocidades hasta 1990, cuando el gobierno de Míjail Gorbachov admitió oficialmente la Masacre de Katyn y condenó los crímenes llevados a cabo por la NKVD en 1940, así como el encubrimiento subsiguiente.

En 1991, un año después, Boris Yeltsin desclasificó los documentos de la Segunda Guerra Mundial que autorizaban la realización de la Masacre del bosque de Katyn.

Una serie de investigaciones realizadas por el gabinete del procurador general de la URSS y, posteriormente, de la Federación Rusa, confirmaron la responsabilidad soviética en la masacre y constataron la muerte de solo 1.803 polacos, pero no clasificaron las atrocidades como crimen de guerra o como acto de genocidio.

La investigación se cerró so pretexto de que los responsables de la Masacre de Katyn ya estaban todos muertos. En noviembre de 2014, la Duma (el parlamento ruso) aprobó una declaración culpabilizando a Stalin y a otros dirigentes soviéticos por haber ordenado personalmente la Masacre del bosque de Katyn.

La ONG pro-derechos humanos rusa Memorial emitió un comunicado en el que declaraba que el cierre de las investigaciones no era admisible y que la confirmación gubernamental de que apenas 1.803 polacos habían sido ejecutados exigía una explicación porque era de sobra conocido que más de 14.500 prisioneros habían sido asesinados.

El número de víctimas de Katyn se calcula en más de 20.000, con al menos 21.768 muertes documentadas. Según los documentos rusos divulgados públicamente en 1990, desde el 3 de abril de 1940 se ejecutaron en la masacre a 21.857 prisioneros: 14.552 prisioneros de guerra (la mayoría de ellos de tres campos: Ostashkov, Kozelsk y Starobelsk) y 7.305 en áreas del oeste de Ucrania y de Rusia.

Del total, 4.421 eran de Kozelsk, 3.820 de Starobelsk, 6.311 de Ostashkov y 7.305 de prisiones bielorrusas y ucranias. El jefe del departamento de prisioneros de guerra de la NKVD; el mayor general Soprunenko, organizó la selecciones de los oficiales polacos que iban a ser masacrados en el bosque de Katyn y en otras zonas.

Entre los que murieron en la Masacre de Katyn figuraban un almirante, dos generales, 24 coroneles, 79 teniente coroneles, 258 mayores, 654 capitanes, 17 capitanes de marina, 3.420 suboficiales, 7 capellanes, 43 oficiales de fuerzas diversas, 20 profesores de universidad, 300 médicos, varios cientos de abogados, ingenieros y más de 100 periodistas y escritores, así como 200 pilotos de la Fuerza Aérea.

En total, la NKVD ejecutó a más de la mitad del cuerpo de oficiales de las fuerzas armadas de Polonia en el bosque de Katyn. Contando las masacres que se produjeron en otras zonas, fueron ejecutados 14 generales, entre ellos el célebre Leon Billewicz. Se estima que aproximadamente un 8 % de los militares masacrados en el bosque de Katyn eran judíos polacos.

En una audiencia, Dimitri Tokarev, antiguo jefe de la NKVD en Kalinin, dio informaciones detalladas sobre la Masacre de Katyn. Según su testimonio, los fusilamientos comenzaban al caer la noche y finalizaban al alba. El primer transporte de prisioneros venía con 390 personas y los verdugos tuvieron la ardua tarea de asesinar a tanta gente en el transcurso de una sola noche. Las próximas remesas humanas se limitarían como máximo a 250 prisioneros.

Curiosamente, las ejecuciones se realizaban por lo general con un arma automática alemana, una Walther PPK, suministradas por Moscú teniendo en mente echarle la culpa al Tercer Reich, aunque también se emplearon revólveres Nagant M1895 de fabricación rusa.

Los asesinatos en el bosque de Katyn eran metódicos. Después de comprobar las informaciones personales de cada prisionero, este era esposado y trasladado a una celda aislada. A la víctima se le ordenaba arrodillarse en el medio de la celda y el verdugo se acercaba por detrás y le descerrajaba un tiro en la nuca.

Entonces el cuerpo se cargaba y se llevaba por una puerta de salida, ubicada al otro lado de la celda, y se arrojaba a uno de los camiones que esperaban para recoger los cadáveres, mientras que se procedía a introducir al siguiente prisionero por la puerta de entrada. Nada que envidiar a la metodología de las SS.