LTI – Lingua Tertii Imperii: el lenguaje del Tercer Reich

Hace poco cayó en mis manos una auténtica joya de libro, Lingua Tertii Imperii: La lengua del Tercer Reich, Apuntes de un Filólogo (1947), de Victor Klemperer, profesor alemán de Literatura de la Universidad de Dresde que sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial.

El enfoque que adoptó para tratar el modo en el que la propaganda nazi jugó con el lenguaje alemán fue único y novedoso. Klemperer argumentó que las autoridades trataron de inculcar las ideas nacionalsocialistas gracias a algo tan aparentemente inofensivo como la palabra.

En su obra, demuestra cómo una nueva manera de hablar puede ser adoptada muy rápida y naturalmente por parte de cualquier población bajo cualquier régimen si se dan las circunstancias propicias.

Victor Klemperer también expone que la resistencia ante las ideologías que se nos quieren imponer comienza por el cuestionamiento individual de las expresiones de moda. Subraya asimismo el hecho de que los nazis elaborasen extrañas construcciones de palabras con el fin de conferirle un aspecto neutral o científico a narrativas que de otra manera serían consideradas como altamente ideológicas.

LTI es una obra fantástica para reflexionar sobre la manipulación a la que todos nos vemos sometidos mediante el uso torticero de la palabra por parte de las clases dirigentes. Klemperer habla de sus apreciaciones durante el nazismo, pero las manipulaciones del lenguaje ocurren bajo regímenes de todos los colores y símbolos, en dictaduras y en democracias.

Sin más dilación, algunos ejemplos de la manipulación del lenguaje alemán con fines propagandísticos:

Algunos ejemplos de palabras recurrentes para Klemperer

  • Artfremd = “Ajeno a la especie” = inapropiado
  • Ewig = “Eterno”. Ej: der ewige Jude, el eterno judío; das ewige Deutschland, la Alemania eterna
  • Fanatisch = “Fanático”. Se usaba en el sentido orwelliano de la palabra, es decir, era un adjetivo muy positivo cuando se hablaba del “bando bueno” y muy negativo cuando se hablaba del “bando malo”. Una especie de “doblepensamiento” típico de la novela distópica 1984.

Algunos eufemismos (Schleierwörter) descritos por Klemperer

  • Evakuierung = evacuación = deportación
  • Holen = recoger = arrestar
  • Konzertlager = campo de conciertos = campo de concentración. Era una manera irónica de no decir Konzentrationslager.
  • Krise = crisis = derrota
  • Sonderbehandlung = tratamiento especial = asesinato
  • Verschärfte Vernehmung = interrogatorio intensificado = tortura
Fuente y autoría: Höhne, Erich; Pohl, Erich, Deutsches Bundesarchiv [bajo licencia de CC BY-SA-3.0 DE], vía Wikimedia Commons

El profesor Viktor Klemperer en su despacho en una fotografía de 1954

Algunas expresiones y motivos constatados por Klemperer

  • La “imposición obligatoria” de la guerra a un Führer absolutamente amante de la paz. Recordemos la cita de “Dios sabe que quise la paz” pronunciada por Adolf Hitler.
  • El “odio inconmensurable” de los judíos. Nótese aquí la ambigüedad orwelliana una vez más: por una parte, los judíos tenían un “odio incomensurable” hacia el Tercer Reich (agresivo o conspirativo) mientras que los alemanes tenía un “odio inconmensurable” hacia los judíos (espontáneo y legítimo). Otra vez aparece el “doblepensamiento” tan bien descrito por George Orwell en su día.

Algunos prefijos destacados por Klemperer

  • Groß- =”grande”
  • Volk(s) – (“Volk = pueblo, Volks =”de” o “para el pueblo”, usado como prefijo). Volksgemeinschaft, por ejemplo, designaba a kas comunidades nacionales racialmente puras.
  • Volkswagen es un gran ejemplo de palabra acuñada durante el nazismo que ha sobrevivido hasta nuestros días.
  • Welt– (“mundo”, como en Weltanschauung, “cosmovisión/vision del mundo”): antes de la llegada al poder del movimiento nacionalsocialista, este término era muy raro y solo se usaba en ambientes muy cultos. Llegó a ser una palabra de uso corriente y cotidiano. Se usaba para referirse a la comprensión instintiva de complejos problemas geopolíticos por los Nazis, lo que les servía de casus belli para comenzar invasiones, manipular acontecimientos o violar derechos humanos, en aras de ideales más altos concordantes con su teoría del mundo.

Neologismos recogidos por Klemperer

  • arisieren = “arianizar”
  • aufnorden = “nordificar”
  • entjuden = “desjudaizar”. A la inversa, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, se habló de “Entnazifizierung” = “desnazificación”.
  • Untermenschentum = “subhumanidad”

Comentarios realizados por el profesor Victor Klemperer

Sobre la popularización del lenguaje nacionalsocialista entre las masas

     “No, la influencia más poderosa no fue ejercida ni por los discursos individuales ni por artículos, pósters ni banderas; ni se consiguió mediante cosas que uno tuviera que  absorber mediante el pensamiento consciente o las emociones conscientes.

Al contrario, el nazismo fue calando en el alma de las personas a través de palabras sueltas, expresiones y estructuras oracionales que les serían impuestas mediante millones de repeticiones y que serían adoptadas mecánicamente de manera inconsciente. El lenguaje no sólo escribe y piensa por nosotros, sino que dicta un número cada vez mayor de emociones y termina por gobernar plenamente nuestra esencia espiritual a medida que nos vamos entregando a él de manera subconsciente y acrítica.

¿Y qué es lo que ocurre si el lenguaje termina formado por elementos venenosos o si se convierte en vehículo de dichos venenos? Las palabras pueden ser como pequeñas dosis de arsénico: se tragan inadvertidamente, parecen no surtir efecto y finalmente, con el paso del tiempo, aparece la fatal reacción tóxica.

El Tercer Reich ha acuñado solo un número muy pequeño de palabras en el lenguaje, quizás (incluso probablemente) no haya creado ninguna. Pero lo que sí que ha hecho es cambiar el significado de las palabras y la frecuencia de uso de las mismas.”

Sobre la desnaturalización del idioma alemán

“En lo que a mí respecta, nunca he logrado comprender como Hitler fue capaz, con su voz estridente y áspera, con sus estructuras oracionales crudas y tan poco germanas, con su retórica presuntuosa totalmente opuesta al carácter de la lengua alemana, de ganarse a las masas con sus discursos, de captar su atención y de tenerlas plenamente entregadas durante períodos de tiempo tan insufriblemente largos”.

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