La Línea Maginot

Después de la experiencia de la Primera Guerra Mundial y al término de esta, para evitar en el futuro posibles invasiones germanas, Francia ideó un sistema completo de fortificaciones conocidas bajo el nombre de Línea Maginot.

A diferencia de las defensas contra Italia (la conocida como Línea Alpina) y en contraposición a la línea de defensa alemana (la conocida como Línea Sigfrido), la Línea Maginot fue terminada en el año 1936, con la amenaza nazi en pleno apogeo.

 Fue el ministro de Defensa de Francia, André Maginot (1928-1931), antiguo excombatiente de la Primera Guerra Mundial, quien promocionó e inició este proyecto en 1922, aunque debido a su fallecimiento en el año 1932, no pudo ver terminada su ambiciosa obra.

El coste de la Línea Maginot estimado a fecha actual superaría los 5000 millones de euros, precio elevado incluso para el momento de su desarrollo (unos 5000 millones de francos de su época). Este sistema defensivo estaba compuesto por más de 100 construcciones fortificadas, que distaban entre sí unos 15 kilómetros, por una gran multitud de fortines y casamatas, y por más de 400 kilómetros de túneles y galerías interconectadas entre sí, dando lugar a una compleja red defensiva fortificada.

Con la Línea Maginot, Francia pretendía frenar a tiempo un posible ataque desde Alemania y permitir una rápida movilización y desplazamiento del ejército francés incluso desde las zonas más alejadas del conflicto. También con esta propuesta se pretendía compensar los huecos que habían dejado las bajas militares que se habían producido en la población como consecuencia de la Primera Guerra Mundial.

A su vez, se protegían así las cuencas industriales y las minas de materias primas de Alsacia y Lorena, disputadas anteriormente por Francia y Alemania, que seguían en litigio en aquel momento. Una vez detenidas las primeras oleadas, la Línea Maginot serviría de trampolín para un contraataque que finalmente abortaría un ataque sorpresivo y obligaría a Alemania a tener que invadir Bélgica, como había ocurrido en la Primera Guerra Mundial. Ahora bien, esta opción obligaría a Inglaterra a entrar en cualquier conflicto potencial, dado que Bélgica contaba con la protección británica.

Los diseños primigenios de la Línea Maginot se presentaron poco después del término de la Primera Guerra Mnundial, cuando a instancias del mariscal Petain se creó en 1922 la Comission de Défense des Frontières (Comisión de Defensa de las Fronteras, CDF por sus siglas en francés).

Esta comisión se disolvió en 1927 y sustituida por otro organismo denominado Comission d’organisation des régions fortifiées (Comisión de organización de las regiones fortificadas, CORF por sus siglas en francés) y que sería el verdadero responsable de la construcción de la Línea Maginot.

En el año 1928, arrancaban las obras en la frontera italiana porque a las autoridades francesas les preocupaba por aquel entonces más la amenaza de la Italia fascista de Benito Mussolini que la frágil República de Weimar alemana, sustituida más adelante por el Tercer Reich de Adolf Hitler.

Para ello, en 1929 se pusieron en funcionamiento numerosas canteras en el noreste y en los Alpes franceses con el fin de obtener materiales para la construcción de las fortificaciones militares de la Línea Maginot.

La construcción de estos fortines defensivos no estuvo exenta de cierta polémica entre figuras relevantes de la política de aquella época, como Charles de Gaulle o Paul Reynaud, más proclives a destinar la inversión a la aviación y a otro tipo de armamento. En última instancia, sería André Maginot el que lograría convencer al gobierno para que invirtiese en el proyecto que lleva su nombre.

Soldados franceses en la Línea Maginot
Soldados franceses en la Línea Maginot en 1939. Fuente y autoría: Desconocida (dominio público, vía Wikimedia).

La Línea Maginot fue construida por tramos y en varias fases por cuenta del Service Technique du Génie (Servicio Técnico de Ingeniería, STG por sus siglas en francés), bajo control de la Commission d’organisation des régions fortifiées (Comisión de organización de las regiones fortificadas, CORF por sus siglas en francés).

El grueso de la obra se llevó a buen término a finales de 1939, con un coste estimado de unos 3000 millones de francos franceses de su época. La Línea Maginot discurría desde Suiza hasta Luxemburgo. Se terminó ampliando hasta el Canal de la Mancha, pero con un nivel defensivo mucho más humilde.

La Línea Maginot, un fracaso defensivo de la Segunda Guerra Mundial

Soldados americano contemplando lo que quedaba de la Línea Maginot en 1944.
Soldado americano contemplando lo que quedaba de la Línea Maginot en 1944. Fuente y autoría: U.S. Signal Corps [dominio público, ARC Identifier: 292568].

No obstante, todo este derroche de dinero y materiales no sirvió para impedir la derrota francesa tras el Blitzkrieg alemán en 1940. Para mayor escarnio de Francia, las divisiones alemanes rodearon y lanzaron su ataque en la región de Sedán, en su extremo occidental, de tal manera que los ejércitos aliados quedaron divididos en dos partes.

Los franceses cometieron el error estratégico de creer que la experiencia de la guerra de trincheras de la Primera Guerra Mundial estabilizaría el frente durante mucho tiempo y desdeñaron las nuevas estrategias tácticas, como la guerra relámpago o la irrupción de la aviación en el campo de batalla, con sus incursiones y sus bombardeos a las líneas enemigas desde el aire.

Todo esto contribuiría al fracaso de la Línea Maginot, quedando para la Historia como un gran fracaso estratégico, oneroso e inútil para lograr los fines que habían servido de justificación para su construcción.

Pese a todo, si la Línea Maginot se hubiese prolongado hasta la zona boscosa de las Ardenas, hubiese cumplido debidamente determinados objetivos defensivos: sin duda los franceses se confiaron y pensaron que el mero relieve era defensa bastante en esta zona. Esta debilidad manifiesta permitió la rápida penetración alemana en territorio galo en la Batalla de Francia en 1940.

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