Heinrich Himmler

Fue uno de los hombres más influyentes después de Adolf Hitler dentro del movimiento nacionalsocialista. Heinrich Himmler, el comandante en jefe de las SS, se encargó de organizar la brutal persecución de los enemigos políticos del Führer. Bajo el símbolo de la rueda solar se creó su propio imperio dentro del Tercer Reich.

Su orden negra, las SS, cometería crímenes inimaginables en el nombre de la nueva Alemania. Himmler era un ardiente defensor de la causa nazi, no cabe ninguna duda de que creía firmemente en ella.

¿Pero quién era este hombre nacido en una familia burguesa que se había convertido en un fanático antisemita que orquestó un brutal genocidio en nombre de Adolf Hitler? No podemos olvidar (ni negar) que en el sistema de campos de concentración y exterminio del Tercer Reich, 6 millones de personas fueron víctimas de la sinrazón humana. En la perversa lógica de Heinrich Himmler, en cambio, la eliminación física de elementos indeseables era un deber patriótico ineludible.

Durante 12 años, Heinrich Himmler dirigió el sistema del terror nacionalsocialista y llevó a cabo la aniquilación casi total del pueblo judío en Europa. Cuando las tropas aliadas liberaron los campos en 1945, los horrores del Holocausto salieron a la luz. ¿Cómo fue posible que sucediera? ¿Qué convirtió a padres de familia aparentemente normales en asesinos inmisericordes?

Heinrich Himmler marcó a muchos miembros de las SS durante toda su vida, incluso cuando la caída del Tercer Reich era solo cuestión de tiempo. Sus esbirros seguían sin mostrar piedad por las víctimas que enviaban en los últimos trenes de la muerte. Comencemos con un poco de historia…

La rueda solar, símbolo muy presente en la parafernalia de las SS. Fuente y autoría: Roger Zenner [CC BY-SA 2.0 de], vía Wikimedia Commons.

Heinrich Himmler nació el 7 de octubre de 1900 en Múnich. El padre de Heinrich Himmler era un profesor de instituto de inclinaciones conservadoras, orgullosamente bávaro y estricto católico. En aquel tiempo, la educación era muy completa. Mucha gente hablaba griego y latín. Sin embargo, en el imperio alemán, el espíritu del mundo clásico perdía espacio ante el nacionalismo xenófobo.

El padre de Heinrich Himmler controlaba el desarrollo de sus hijos con severidad y pedagogía. Heinrich Himmler era el segundo de tres hijos. Era un niño débil y enfermizo, pero siempre trató de forzar su cuerpo para realizar esfuerzos físicos que no podía llevar a cabo.

Sus padres le exigían un gran rendimiento escolar y el espíritu militarista de la época también lo sometía a una gran presión física. La formación paramilitar comenzaba muy pronto y todos los niños querían ser soldados. Heinrich Himmler no encajaba con la imagen de soldado y tuvo que esforzarse mucho para estar a la altura de las expectativas.

Retrato de Heinrich Himmler en 1907, cuando tenía 7 años de edad. Fuente y autoría: Trachemys [dominio público por expiración de copyright], vía Wikimedia Commons.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, en agosto de 1914, Heinrich Himmler registraba meticulosamente en su diario el progreso de la guerra. Se emocionaba con todas las victorias alemanas y se indignaba por la falta de entusiasmo entre la población civil. Junto a sus amigos, representaba las batallas en su jardín, soñando tal vez ser protagonista de alguna de ellas en el futuro.

En 1915 el deseo de ser soldado era cada vez más firme en el corazón del joven Himmler. A los 17 años quiso hacerse oficial y consiguió imponer ante su padre su deseo de abandonar los estudios e ingresar en el ejército. Al principio sufrió mucho porque se dio cuenta de que no estaba hecho para la vida militar, pero su idealismo era tan fuerte que siguió luchando contra la realidad para conseguir sus objetivos.

Heinrich Himmler en un retrato de 1929. Fuente y autoría: Bundesarchiv, Bild 146II-783 / CC-BY-SA

Tras la Primera Guerra Mundial, Heinrich Himmler comenzó a estudiar ingeniería agrícola y también frecuentaba mítines de extrema derecha y se volvió un antisemita fanático. Se dio cuenta de que Adolf Hitler era un buen político, pero no se dejó impresionar por su personalidad. Sin embargo, participó en el intento de golpe de estado de 1923 en Múnich.

Heinrich Himmler se integró en las SS en 1925. En aquel tiempo, las SS eran el servicio de seguridad durante las reuniones de los nazis. En 1927, Hitler lo nombró segundo del comandante en jefe del escuadrón de protección. Heinrich Himmler organizó mítines por toda Alemania. Su fanatismo y su capacidad para imponerse impresionaron a los líderes del Partido Nazi (NSDAP).

Vivía cerca de Múnich y su esposa Marga tenía una granja de pollos. En 1929 nació su hija Gudrun. La familia consideraba a Heinrich Himmler como un idealista alejado de la realidad, pues se mantuvo fiel a sus ideales incluso en los tiempos más difíciles.

Cuando Adolf Hitler lo puso al mando de las SS, Heinrich Himmler transformó una organización insignificante en un potente ejército al servicio de los nazis. Desde ese momento, se ocupó de que no surgiese en el partido ningún movimiento de oposición a Hitler.

A lo largo de los años, consideró que su papel era el de un héroe solitario, el de un luchador por la causa del movimiento, por la patria Alemania. Se veía con la voluntad necesaria para para salvar a todo el país, para defender posiciones aparentemente perdidas. Pronto llegó a una conclusión: estaba ofreciendo grandes sacrificios al pueblo, aunque nadie se los agradeciese.

Para Heinrich Himmler, la toma de poder de los nazis en 1933 no supuso un gran progreso para su carrera al principio, aunque en menos de un año se haría con el mando de toda la policía política del Tercer Reich. Las SS de Heinrich Himmler fueron el instrumento que permitiría a Hitler afianzarse en el poder.

Uno de los retratos oficiales de Heinrich Himmler. Fuente y autoría: Bundesarchiv, Bild 183-S72707 / CC-BY-SA

Desde el principio, quedó claro que se trataba de un aparato de terror y represión. Perseguía sin compasión a sus rivales políticos y también a las personas que no encajaban en la imagen racial de los nacionalsocialistas, personas que no tenían cabida en la comunidad soñada por motivos racistas o de otra índole. A Himmler no le supuso ningún problema moral excluir, perseguir y finalmente asesinar a todas esas personas.

Asimismo, en 1934, no tuvo reparos en llevar a cabo la Noche de los Cuchillos Largos, es decir, la purga de sus antiguos camaradas de las SA, entre los que se encontraban viejos amigos como Ernst Röhm. El triunfo de las SS de Heinrich Himmler sobre las SA convirtió a las primeras en fuerza policial indiscutible del Tercer Reich y en el único brazo político armado de Hitler.

Heinrich Himmler y Ernst Röhm. Himmler no dudaría en eliminar a cualquier adversario en su carrera hacia el poder dentro de la nueva Alemania nazi. Fuente y autoría: Bundesarchiv, Bild 102-14886 / CC-BY-SA

Ya de niño, Heinrich Himmler disfrutaba con la lectura de literatura de Blut und Boden (Sangre y Suelo). Durante el Tercer Reich, se dedicó a buscar sistemáticamente asentamientos germánicos. El germanismo sustituiría algún día al cristianismo, profetizaba Himmler, que había perdido la fe católica. Recuperó antiguas costumbres paganas, como la celebración de los solsticios.

La dirección de una organización como las SS le venía como anillo al dedo a Heinrich Himmler. Desde siempre le había gustado desempeñar el papel del que organiza todo, del que tiene la visión de conjunto. Era muy paternalista y le gustaba cuidar a su gente. Más adelante se veía también como el padre de las SS, el responsable de todo, de sus hombres y sus familias. Se ocupaba personalmente de todo.

Al mismo tiempo también le gustaba tener el poder para poder castigar con severidad cuando lo consideraba oportuno. Esa doble función la había aprendido de su padre, una figura paternal y benévola que también sabía ser estricta cuando era necesario.

Cuando Heinrich Himmler se hizo con el mando del aparato represor nazi ordenó la construcción de los campos de concentración. En esta foto aparece visitando el campo de Dachau, cerca de Múnich. Tenía que asegurarse personalmente de que el aparato de terror funcionaba correctamente.

Heinrich Himmler inspeccionando personalmente el campo de concentración de Dachau. Fuente y autoría: Bundesarchiv, Bild 152-11-12 / CC-BY-SA

A principios de mayo de 1941, Heinrich Himmler visitó la acrópolis de Atenas en un viaje de estudios a la cuna de la civilización europea. Pocas semanas más tarde comenzaba el Holocausto. El objetivo de Heinrich Himmler era la germanización sistemática del este. Las SS pretendían demostrar la superioridad de la raza. Los pueblos inferiores serían esclavizados o aniquilados.

En junio de 1941, el comandante en jefe de las SS le comunicó a sus generales de división durante una reunión secreta en el castillo de Wewelsburg que la campaña contra la Unión Soviética era inminente. En su discurso, Heinrich Himmler manifestó su convicción de que 30 millones de personas serían víctimas de sus monstruosos planes en el este.

El 22 de junio, Adolf Hitler le declara la guerra a la Unión Soviética. Tanto él como sus seguidores confiaban en una victoria segura debido a la (supuesta) inferioridad de la raza eslava. En pocas semanas hicieron prisioneros a millones de soldados del ejército rojo (haz clic aquí para saber más sobre las condiciones en las que vivieron en calidad de prisioneros de guerra).

En Europa vivían 11 millones de judíos según la información de la que disponía la burocracia nazi. Heinrich Himmler vio la oportunidad de hacer realidad su sueño de un gran imperio germánico y supo que para alcanzar ese objetivo tendría que cometer muchas atrocidades.

Heinrich Himmler de visita a la cantera del infame campo de Mauthausen. Fuente y autoría: Bundesarchiv, Bild 192-016 / Unknown / CC-BY-SA 3.0

El 14 de agosto de 1941 viajó con una delegación a la ciudad ocupada de Minsk, para informarse con los altos mandos de las SS de los progresos de la guerra de aniquilación en el este.

La agenda de Heinrich Himmler indicaba que el comandante en jefe tenía previsto presenciar la ejecución de 300 combatientes y judíos. Los rumores cuentan que lo que tenía ante los ojos le hizo encontrarse mal, pero hay otros informes que dicen que se mantuvo al lado de la fosa común con total frialdad y que incluso le indicó a un policía que uno de los prisioneros todavía estaba vivo.

El autocontrol era muy importante para Heinrich Himmler. Desde su punto de vista, las víctimas no tenían derecho alguno a la vida.

Reinhard Heydrich asumió su puesto como gobernador  de Bohemia y Moravia en Praga. Heydrich era el principal ayudante de Heinrich Himmler. Fue el organizador de la llamada Solución final de la cuestión judía: el exterminio de los judíos europeos.

Heinrich Himmler visitando las instalaciones de IG Farben en Auschwitz-Birkenau. Fuente y autoría: Desconocida [CC BY-SA 3.0 ES], vía segunda-guerra-mundial.tumblr.com.

La siguiente fotografía muestra a Heinrich Himmler el 16 de junio de 1942 durante una visita a Auschwitz-Birkenau. El genocidio se ordenó como muy tarde aquella primavera. Desde el principio, el comandante en jefe de las SS se encargó personalmente de la construcción de los campos de exterminio en la Polonia ocupada.

Durante la primavera de 1943, Heinrich Himmler realizó varias visitas al Führer en Obersalzberg. A pesar de la precaria situación del ejército en el este, Hitler estaba decidido a llevar a cabo el genocidio de los judíos en Europa. Para Hitler, el jefe de las SS se había vuelto indispensable.

Tenía tropas en el frente y cientos de miles de trabajadores esclavos en la industria armamentística. Sin el imperio económico de las SS, los nazis no hubiesen podido llevar a cabo la ocupación de media Europa y seguir luchando una guerra ya perdida.

Hitler y Himmler en la residencia de montaña del Führer, conocida como el Berghof, en las inmediaciones de Obersalzberg. Fuente y autoría: Desconocida [CC BY-SA 3.0 ES], vía segunda-guerra-mundial.tumblr.com.

Heinrich Himmler viajó por aquel entonces por todo el país para tomar sus decisiones sobre el terreno e impresionar a sus hombres. Intentaba transmitir a las SS las virtudes y propiedades que había desarrollado a lo largo de su vida. Algunos oficiales declararon que solo se dieron cuenta del carácter criminal del proyecto del genocidio después de la derrota en la Segunda Guerra Mundial.

En lo referente a su vida privada, Heinrich Himmler era un hombre relativamente cariñoso y afable. Cuando sus obligaciones se lo permitían, volvía a su tierra, en los Alpes bávaros, donde poseía una imponente casa de campo.

En esta foto del álbum familiar, el genocida abraza a su hija Gudrun. En los años 50, su hija crearía una organización de ayuda a los criminales de guerra alemanes y nunca perdería la fe en su padre.

Himmler y su hija Gudrun. Fuente y autoría: Desconocida [CC BY-SA 3.0 ES], vía segunda-guerra-mundial.tumblr.com.

Marga Himmler no veía mucho a su marido, por lo que al final el matrimonio solo existía sobre el papel. Heinrich Himmler buscaba una vía de escape de las convenciones sociales para él y para sus hombres. Era un defensor de la bigamia, especialmente para los miembros de las SS.

Tenía la opinión de que ningún hombre, especialmente ninguno de las SS, debería estar obligado a pasar toda la vida con una sola mujer. Aunque se contuvo durante la guerra, muchos hombres de las SS practicaban la bigamia en secreto. Heinrich Himmler estaba decidido a introducir después de la Segunda Guerra Mundial la posibilidad legal de que los hombres de las SS pudiesen formar dos familias y así producir más niños racialmente puros.

El jefe de las SS ofició varias bodas para altos mandos, como la de la hermana de Eva Braun, Gretl, con el general de división Hermann Fegelein el 3 de junio de 1944 en Salzburgo. Por su parte, Heinrich Himmler se casó en secreto con su antigua secretaria, que trabajaba en la oficina de seguridad central del Reich desde 1935 y pronto la nombraron secretaria personal de Heinrich Himmler. En 1938 se casaron en secreto y llegaron a tener dos hijos.

Foto familiar de Heinrich Himmler con su esposa Margaret y su hija Gudrun, su familia oficial. Fuente y autoría: Bundesarchiv, Bild 146-1969-056-55 / CC-BY-SA

Volvamos al Himmler público tras esta breve reseña sobre su vida privada.

El 20 de julio de 1944, Adolf Hitler sufre un atentado fallido y la oposición fue brutalmente reprimida. Desde ese momento, Heinrich Himmler pasó a ser el segundo hombre más poderoso del Tercer Reich.

Pero en marzo de 1945, Heinrich Himmler le dio la espalda a Adolf Hitler y comenzó a negociar con los Aliados, pero se negaba a capitular. Adolf Hitler no podía creer que su fiel Heinrich Himmler le hubiera traicionado y en un ataque de ira lo expulsó del partido y de todos los cargos públicos.

Cuando los americanos tomaron la mansión de Heinrich Himmler su dueño no estaba. Heinrich Himmler intentó sin éxito aproximarse al nuevo gobierno del almirante Dönitz tras el suicidio de Hitler pero este no quería tener nada que ver con él. Lo detuvo una patrulla británica vestido de soldado raso.

Heinrich Himmler intentó desentenderse de su responsabilidad y dejar que los demás miembros de las SS cargasen con el castigo. No se entregó diciendo yo soy responsable. Como curiosidad, decir que intentó escapar disfrazado con un parche en el ojo. Al final se suicidó como Adolf Hitler. Ninguno de ellos estaba dispuesto a admitir que habían hecho mal, que lo que habían hecho era un crimen.

Logró suicidarse con una cápsula de cianuro que había escondido en la boca. El genocida murió tras una dolorosa agonía el 23 de mayo de 1945.

Heinrich Himmler yace muerto tras suicidarse con una cápsula de cianuro que había logrado esconder. Así terminó la vida de uno de los mayores criminales de guerra que ha conocido la Humanidad. Fuente y autoría: UK Government [dominio público según la legislación británica], vía Wikimedia Commons.

Si quieres saber más sobre Himmler, te recomendamos que hagas clic aquí para conocer la visita que hizo a España.

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Heinrich Himmler y Serrano Súñer posan en esta foto algo borrosa del Bundesarchiv alemán. Fuente y autoría: Bundesarchiv, Bild 101III-Wiegand-023-03A / Wiegand / CC-BY-SA