George Patton

Corría el año 1885 y el 11 de noviembre viene al mundo en la localidad de San Gabriel, en el estado de California, un varón al que se le pone por nombre George Smith Patton, Jr. Con el transcurrir del tiempo llegaría a ser considerado uno de los mejores estrategas y más carismáticos generales del siglo XX. Su carácter intrépido y aguerrido se lo transmitía a las tropas bajo su mando. Por esta razón, las tropas alemanas le manifestaron siempre  temor y respeto durante los años que estuvo al frente de sus hombres.

Patton fue siempre considerado un militar valiente y feroz en las batallas, lo que le valió el apodo de “Sangre y Agallas”. Por todo esto se mostraba agradecido con aquellos soldados que daban muestras de su valor y heroísmo, pero demostraba un profundo desprecio hacia quienes para él demostraban cobardía en sus acciones.

Por ejemplo, Patton fue relevado de su cargo como comandante por dar una bofetada a un soldado americano que estaba convaleciente en el hospital, que tenía un ataque de nervios y al que llamó cobarde.

Volviendo al comienzo de su carrera, parece ser que fue la influencia de su padre lo que hizo que el joven Patton tuviera el deseo de cursar los estudios de la carrera militar y de ahí que estudiase un año en el Instituto Militar de Virginia y posteriormente en la prestigiosa Academia de West Point, donde se graduó en 1909.


A pesar de ser un alumno aplicado e inteligente, Patton padecía una dislexia sin diagnosticar que lastraba su rendimiento escolar de una forma significativa. Por esto tardó mucho tiempo en poder leer y deletrear de forma correcta. Pese a todas estas dificultades, en 5 años pudo terminar y graduarse en la Academia de West Point y consiguió ser nombrado adjunto del Cuerpo de Cadetes.

Al poco tiempo de graduarse, Patton retoma el contacto con una amiga de su infancia, Beatrice Ayer, hija de un rico empresario de la industria textil: terminarían finalmente diciendo sí quiero. En 1912, Patton representó a su país en los Juegos Olímpicos de Estocolmo en una especialidad en la que se competía por vez primera: pentatlón moderno. Conseguiría un muy decente 5.º puesto en la final.

En 1916, Patton servía en el 13.º Regimiento de Caballería en Texas, al mando del general de brigada John J. Pershing. Durante una operación de castigo contra las tropas del general revolucionario mexicano Pancho Villa, Patton tomó el mando de 10 soldados del 6.º Regimiento de Infantería y en una incursión en territorio mexicano fue abatido el capitán Julio Cárdenas, a la sazón comandante de la guardia personal de Pancho Villa, éxito que le procuraría un gran prestigio en los propios Estados Unidos.

Cuando estos entran en liza en la Primera Guerra Mundial, el general Pershing asciende a Patton a capitán y es Francia el destino para el que solicita el mando de una unidad de combate. El propio Pershing le pone al frente del recién creado Cuerpo de Tanques (Tank Corps) estadounidenses. Al mando de estas tropas, de caballería moderna, estuvo en la batalla de Cambrai, jugando un papel relevante en la misma.

Debido a sus recientes éxitos y a la labor desempeñada en la organización de una escuela de adiestramiento en las estrategias y manejos de los tanques americanos en territorio francés, Patton fue ascendido al rango de teniente coronel y termina siendo finalmente colocado al frente del Tank Corps, que era parte integrante de la Fuerza Expedicionaria Estadounidense en Europa.

En el frente de batalla de St. Mihiel, intentando ayudar a desatascar un carro blindado atrapado en el barro, Patton es herido por fuego de ametralladora en septiembre de 1918. Como pago y reconocimiento a sus servicios prestados en la batalla final de Meuse-Argonne, que supuso una gran victoria de los ejércitos aliados, Patton es condecorado con el Corazón Púrpura, la Cruz por Servicio Distinguido y es ascendido al rango de coronel.

Retrato de George Patton en el Instituto Militar de Virginia

Patton en Francia en 1918, delante de un tanque ligero Renault FT.
Patton en Francia en 1918, delante de un tanque ligero Renault FT.

De vuelta Estados Unidos, es en Washington. D.C. en 1919 donde Patton conoce y establece una gran amistad y compañerismo con Dwigth D. Eisenhower, siendo este último de gran importancia en el desarrollo de la futura carrera militar de Patton.

Al inicio de los años 20, Patton le pide al Congreso Americano fondos para diseñar una fuerza blindada apropiada a las características de las futuras guerras, sin conseguirlos. Lejos de desanimarse y arrojar la toalla, Patton continuó trabajando en la mejora de los tanques y vehículos blindados de la época, desarrollando nuevas técnicas y estrategias con mejoras en las comunicaciones por radio y blindando lo máximo posible las carrocerías, dotándolas a su vez de un mejor armamento.

Viendo el poco éxito que tenían sus propuestas, Patton volvió al cuerpo de caballería, que todavía usaba unas anacrónicas monturas animales, para continuar ascendiendo en su carrera. En julio de 1932, estando a las ordenes del general Douglas MacArtur con el cargo de mayor, se encargó de disolver una manifestación de veteranos en Washington DC, más conocidos como el “Bonus Army”.

Después sirvió en Hawái y desde este último destino Patton vuelve al Congreso para volver a solicitar fondos estatales para el grupo de las unidades blindadas. A finales de 1930 es designado al frente de Fort Myer con sede en Virginia.

Trascurrido un tiempo, después de los ataques alemanes en Europa cometidos por las tropas de la Blitzkrieg, es cuando el Congreso Norteamericano toma consciencia de la necesidad de dotarse de unas divisiones acorazadas a la altura de las circunstancias. Para llevar a cabo este cometido, Patton es ascendido al puesto de general de brigada y toma el mando de la que sería conocida como la II. División blindada, siendo colocado al frente de la misma como general de división.

Preparando la incorporación de las tropas americanas en la Segunda Guerra Mundial, Patton creó un lugar de entrenamiento más conocido como Centro de Entrenamiento en Desierto Indio, en el estado de California. Asimismo, estuvo a cargo de uno de los dos ejércitos en los ejercicios de entrenamiento en territorio de Luisiana en 1941. También en Georgia, la instalación militar de Fort Benning, adquirió un cierto prestigio por la propia presencia del general Patton.

George Patton, con su célebre expresión seria y su casco de 3 estrellas.

Patton, con el cargo de general de división, llegó en 1942 transportado a las costas de Marruecos a bordo del buque de guerra estadounidense UUS Augusta (CA-31), el cual fue atacado a su llegada al puerto de Casablanca por el navío francés Jean Bart. Tras ser derrotadas las topas norteamericanas por el Afrika Korps alemán en el paso de Kasserine en 1943, Patton fue ascendido a teniente general y destinado al II. Cuerpo del Ejército americano.

Sus duros métodos de entrenamiento con sus tropas dieron sus frutos, consiguiendo desplazar a las tropas alemanas hacia el este, a la par que el VIII. Ejercito británico dirigido por Bernard Montgomery hacía lo propio hacia el oeste desde Egipto, logrando de este modo repeler a las tropas alemanas del norte de África.

Cabe destacar que los dos máximos jefes aliados nunca se llevaron bien y se estableció entre ellos una gran rivalidad en la contienda europea.

Debido a los resultados en el norte de África, Patton fue nombrado al frente del VII. Ejército estadounidense preparado para invadir Sicilia en 1943, encomendándosele la misión de liberar la parte más occidental de la isla, y el VIII. Ejército británico, al mando del general Montgomery, liberar la parte oriental.

Espoleado por su ansia de quitarle protagonismo a su rival aliado, Patton imprimió a sus tropas un ritmo vertiginoso en el avance liberando Palermo y ,a continuación, continuó su escalada de victorias hacia el este tomando la plaza de Messina, primero que Montgomery, personaje que era su obsesión.

Sus exaltadas arengas a la tropa le dieron muchos problemas e incluso estuvieron a punto de provocar su expulsión en 1943 del ejército y si esto no ocurrió fue gracias a las influencias del general Bradley y del general Eisenhower, que eran amigos suyos y con un alto predicamento en la cúpula del ejercito norteamericano.

La Historia afirma que fue uno de sus discursos lo que instigó el episodio conocido como la masacre de Biscari, en el que las tropas americanas asesinaron a 66 prisioneros de guerra, la mayoría italianos fascistas. Y el propio Patton protagonizó un episodio bastante vergonzoso cuando abofeteó públicamente en el hospital a unos soldados que padecían secuelas debidas a la fatiga de combate y él sostenía que era una manifestación de cobardía.

Por todo lo anteriormente expuesto, Patton fue apartado del mando del VII. Ejército antes del inicio de las hostilidades en Italia. Esto generó una gran confusión en el Alto Estado Alemán, al creer que la invasión del sur de Francia era inminente a través de una futura invasión por los Balcanes. De esta manera, Patton fue usado como una distracción por el Mando Aliado.

Para lograr éxito en el desembarco de Normandía, los ejercitos aliados diseñaron una operación propagandística sin parangón (Operación Quicksilver): se hizo correr la noticia del nombramiento de George Patton como jefe del Primer Grupo de Ejército de Estados Unidos, grupo militar americano, que resultó ser ficticio, conocido como FUSAG (de sus siglas en inglés First United States Army Group) y que pretendía invadir Francia por el paso de Calais.

Para que el engaño resultase creíble se diseñó la Operación Fortitude: se construyeron barracones para tropas que estaban vacíos y se diseminaron por el terreno circundante maquetas de carros de combate y cañones inflables para lograr engañar a los aviones que efectuaban vuelos de reconocimiento sacando fotografías aéreas y para lograr un mayor realismo varios locutores emitían falsos boletines de comunicaciones de radio siendo conscientes que eran captados por las tropas alemanas.

Transcurrido un mes de la invasión de Normandía, Patton fue puesto al mando del III. Ejército de Estados Unidos, ubicado al oeste de las tropas aliadas de tierra. Como jefe de operaciones en curso, dirigió a su ejército en la Operación Cobra, que permitió derrotar y hacer miles de prisioneros de guerra alemanes en la bolsa de Chambois, cerca de la ciudad de Falaise, aunque hay que decir que debido a la defensa de los alemanes muchas tropas consiguieron huir del cerco aliado.

Para lograr todo esto, Patton puso en marcha una estrategia similar a la usada por los tanques alemanes, recorriendo unos 900 km en 2 semanas de tiempo, arroyando todo atisbo de resistencia encontrada a su paso. De esta forma, los ejércitos de Patton lograron liberar una gran parte del sur de territorio francés y cercar París, a la vez que, en contra de la opinión de Einsenhower y del propio Patton, el general francés Leclerc prestaba ayuda a los componentes de la resistencia que luchaban en una guerra de guerrillas y sabotajes dentro de la ciudad, hasta que finalmente quedó liberada la capital francesa en agosto de 1944.

De nuevo las rencillas entre Montgomery y Patton hicieron aparición y el 31 de agosto de 1944 las tropas norteamericanas quedaron detenidas de una forma abrupta por falta de combustible cuando se encontraban a las afueras de la ciudad de Metz (Patton manifestó abiertamente que se trataba de una conspiración para favorecer el avance de Montgomery).

El caso es que mientras se subsana el suministro de combustible las tropas alemanas aprovechan este respiro y se hacen fuertes atrincherándose en la antigua fortaleza de Metz. Durante dos meses, octubre y noviembre, el III. Ejército americano se encontraba en una fase de la lucha sin vencedores ni vencidos, eso sí, sufriendo numerosa bajas ambas partes. Cuando todo hacía pensar en un estancamiento de la situación, el 23 de noviembre de 1944 el ejercito alemán atrincherado en Metz se rindió al mando estadounidense.

A finales de 1944, concretamente el 16 de diciembre, y hasta el 25 de enero de 1945, el ejército alemán realizó un contrataque desesperado a través de Bélgica, Luxemburgo y el noroeste de Francia. Esta operación pasaría a los anales de la historia como la ofensiva de las Ardenas. En está épica batalla de la Segunda Guerra Mundial, la Wehrmachat movilizó a 29 divisiones, en total unos 250 000 soldados, hacia una zona desguarecida en las líneas aliadas, aprovechando la sorpresa del empuje inicial en dirección al rio Mosa y soportando la crudeza de un invierno de lo más crudo y riguroso de la época que se recuerda.

En una maniobra altamente arriesgada y sin consultar a Eisenhower y el Alto Mando Aliado, sus superiores, Patton despliega de forma inmediata al III. Ejército hacia el norte, descongestionando el frente y de esta manera aliviaando la presión al que estaba siendo sometida la 101.ª División Aerotransportada sitiada en Bastogne.

Esta maniobra que hizo dar un giro al eje de avance de varios Cuerpos de ejército completos ha sido considerada por muchos estudiosos de la Historia como la más brillante de su carrera. Como anécdota simpática, destacar la condecoración que Patton impuso al reverendo James O’Neill, sacerdote de la unidad de combate y encargado de componer una oración a Dios rogando por lo menos 24 horas de buenas condiciones de visibilidad atmosférica y buen tiempo para que fuera posible hacer uso de la aviación para las operaciones de apoyo aéreo a las tropas terrestres.

En febrero el ejército alemán estaba de nuevo en retirada y Patton dirigió a sus tropas hacia la cuenca del Sarre en Alemania. Patton tenía en mente reconquistar Praga aunque el Mando Aliado, en una decisión de despacho, ordenó detener el avance de las tropas norteamericanas. A pesar de estas órdenes, sus tropas liberaron la ciudad de Pilsen y un gran territorio del oeste de la región de Bohemia en una de las últimas acciones de guerra de Patton.

Celebrando la victoria aliada contra los nazis, Patton delante de oficiales soviéticos hizo un encendido discurso con tintes anticomunistas que ayudaría a sentar las bases de la Guerra Fría y que a la vez sirvió de pretexto para ser apartado de forma discreta del escenario político de aquel entonces.

Después de la victoria aliada, Patton solicitó otro puesto de mando para luchar en el Pacífico y, ante la negativa del ejército a concedérselo, se sintió profundamente decepcionado. Todo esto, unido a su disgusto por tener que desempeñar el papel de gobernador militar de la ciudad de Baviera, fue agriando su carácter y se fue volviendo más inestable.

Este comportamiento conllevó la aparición de problemas con sus superiores inmediatos, que unidos a un comentario desafortunado a un grupo de periodistas comparando a los nazis con los perdedores de las elecciones norteamericanas, hizo que Patton fuese relevado del mando del III. Ejército y fuera destinado al XV. Ejército, una unidad de oficina encargada de la elaboración de una historiografía de la Segunda Guerra Mundial.

Solo y amargado, barajando la posibilidad de abandonar el ejército, en octubre de 1945 Patton se incorpora al XV. Ejército y el 9 de diciembre de 1945, en un confuso accidente de automóvil, sufre gravísimas heridas de las que no consigue reponerse y fallece el 21 de diciembre de 1945 en Heidelberg, recibiendo sepultura con todos los honores militares propios de su rango en el cementerio militar de Hamm, emplazado en Luxemburgo.

Es de justicia reconocer los grandes servicios prestados a su país como un gran estratega militar, considerado un genio en tácticas y temido por sus enemigos en el frente de batalla, pero su fuerte personalidad y algunos comentarios racistas fuera de tono y lugar le hicieron perder su anhelo de ser el militar más admirado de Estados Unidos.

A modo de resumen se puede decir que el general Patton fue un hombre hecho a sí mismo con una gran personalidad forjada en la dureza del rigor militar y él fue su propio enemigo por su carácter cambiante y una falta de tacto en sus relaciones interpersonales, tratando de forjar las bases para la construcción de una imagen idílica de lo que debería ser un soldado norteamericano al precio que fuese.

Filmografía recomendable:

Patton