Adolf Hitler y Francisco Franco en Hendaya

El 23 de octubre de 1940, Francisco Franco y Adolf Hitler se reúnen en la localidad francesa de Hendaya.

La reunión había sido fijada meses atrás y tenía por objetivo aclarar si España entraría o no en la Segunda Guerra Mundial y, en caso de hacerlo a favor de las potencias del Eje, determinar qué concesiones esperaría obtener tras la victoria final.

Se ha escrito mucho sobre lo que sucedió en dicha reunión, pero rara vez se analizan en profundidad todos los aspectos de esta… El mejor testimonio que la Historia nos ha dejado de la reunión entre Hitler y Franco en Hendaya lo aporta la transcripción de la entrevista realizada por el barón de las Torres, Luis Álvarez de Estrada y Luque, el intérprete español que estuvo presente en la cita. De ella se han podido extraer muchos de los puntos que se abordaron en las negociaciones hispagermanas.

Cabe destacar que antes de comenzar su viaje a Hendaya, ya se habían llevado a cabo contactos entre España y Alemania (pese a la supuesta neutralidad española). El 17 de septiembre, Hitler envía una carta a Franco en la que da por sentada la entrada en la Segunda Guerra Mundial de España.

El mismo mes, antes de ser nombrado Ministro de Asuntos Exteriores, Ramón Serrano Súñer, se encuentra con su homólogo alemán Ribbentrop y con el Führer en Berlín. En ese encuentro, el delegado español pone sobre la mesa como condición sine qua non para la intervención española la cesión tras el fin de la Segunda Guerra Mundial de la soberanía británica de Gibraltar, la anexión de Marruecos y alimentos, especialmente trigo.

Una reunión demasiado larga…

A las 3:20 de la tarde, llegaba desde París el tren oficial de Hitler (el “Erika”). Cabe precisar que la delegación española llegó casi 10 minutos tarde desde San Sebastián, lo que causó que Hitler y von Ribbentrop ya estuvieran esperando al Caudillo al pie de la escalerilla del tren.

El atuendo de Franco era de uniforme militar con gorro cuartelero y el del Führer de uniforme del partido nazi, con la típica gorra de plato. El embajador del Tercer Reich en España, el barón von Stohrer, hizo de maestro de ceremonias y a continuación los dos jefes de Estado pasaron revista a las tropas de la Wehrmacht allí presentes. La reunión tuvo lugar en el coche personal de Hitler.

Adolf Hitler y Francisco Franco en Hendaya antes de comenzar las negociaciones. Fuente y autoría: Desconocida [CC-BY-SA 3.0 ES], vía segunda-guerra-mundial.tumblr.com
Noticiario alemán hablando sobre la reunión de Franco y Hitler.

Asistieron únicamente Hitler, Franco, von Ribbentrop, Serrano Súñer y dos intérpretes. Hitler comenzó la reunión hablando largo y tendido sobre el Nuevo Orden Europeo que reservaba para España un lugar especial, siempre y cuando contribuyera a los esfuerzos bélicos de las potencias del Eje.

Según Ramón Serrano Súñer, Hitler prosiguió alardeando de su poder en Europa, llegando a decir que 200 divisiones le obedecían directamente. Con gran elocuencia, predecía una caída inminente de Gran Bretaña y afirmaba que España tenía que aprovechar ahora la ocasión para velar por sus intereses y resarcirse de afrentas pasadas.

Gibraltar, las Islas Canarias y Marruecos estaban sobre el tablero geopolítico de la reunión. Hitler quería iniciar la Operación Félix que tenía por objetivo la conquista del peñón de Gibraltar, punto estratégico de vital importancia para los alemanes.

Tras la intervención de Hitler, Franco resaltó que Gran Bretaña aún no estaba vencida y que si seguía resistiendo era porque tenía la certeza de una próxima intervención militar norteamericana. Respecto a Gibraltar, para Franco España no estaba en disposición de cederle a nadie el derecho de apoderarse de este territorio.

Franco también exigía la entrega de 100.000 toneladas de trigo, exigencia que llegó a exasperar al Führer. Por último, le pedía al Führer concesiones territoriales imposibles en el norte de África aún a sabiendas de que éstas irritarían a los aliados de Alemania.

Hitler y Franco pasando revista a tropas alemanas en Hendayao. Fuente y autoría: Desconocida [CC-BY-SA 3.0 ES], vía segunda-guerra-mundial.tumblr.com

Hitler trató de presionar a Franco para que adoptara un compromiso de entrada en la Segunda Guerra Mundial, llegando incluso a la amenaza velada, sugiriendo que las tropas del Eje ya estaban al norte en los Pirineos. Franco, por su parte, esgrimió como excusa el frágil estado de la nación española tras la Guerra Civil. Lo cierto es que la reunión se alargó durante largas horas y ambas partes salieron bastante desencantadas del encuentro.

…que no resultó del todo en balde.

Lo cierto es que el Führer y el Caudillo no llegaron a acordar nada en concreto, lo que se tradujo en que España finalmente no entró como país beligerante en la Segunda Guerra Mundial. Ahora bien, en junio de 1941, el ministro de Asuntos Exteriores, Serrano Súñer, tras verse presionado por los sectores más germanófilos del Gobierno español, fomentó la creación de un cuerpo español de voluntarios (la mítica División Azul) para apoyar al Tercer Reich en su lucha contra la Rusia soviética.

Es curioso que militares de un país neutral vistieran uniformes y portaran armas directamente proporcionadas por Alemania. Tampoco fue desdeñable el apoyo logístico dado veladamente a los alemanes (suministro de wolframio,  imprescindible para la avanzada maquinaria bélica nazi, tolerancia con agentes nazis, etc.).

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